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Calibre 5.7x28mm, la munición de FN

Publicado en Munición. Por Redacción Armas
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El calibre 5,7x28 mm

Dedicamos nuestro reportaje especial de este número a dos armas de aspecto futurista, aunque fueron creadas a finales de la década de los 90, alrededor de un cartucho especializado y controvertido, el cartucho de calibre 5,7x28 mm. Todos ellas forman una familia envidiada y deseada por muchos cuerpos de policía, militares y también tiradores deportivos, aunque de difícil acceso para estos últimos por sus características, por lo que son poco conocidas entre los aficionados. En muchos países estás armas están restringidas, aunque como en el caso de nuestro país, cumplen con el actual reglamento de armas. Esta prohibición se debe a las peculiaridades del cartucho que usan, nacido como veremos, para atravesar protecciones balísticas. De hecho, el origen de la familia es el cartucho, sobre el que posteriormente se desarrollaría el subfusil y la pistola.

Aunque inicialmente no pensaba señalarlo, sí que creo necesaria la aclaración sobre el término “mata policías” que se le ha atribuido gratuitamente a este binomio armacartucho. Una denominación sin fundamento alguno, ya que si echamos un vistazo a los datos que recopila y publica anualmente el FBI como parte del informe Policías muertos y agredidos (Law Enforcement Officers Killed & Assaulted), LEOKA, se puede observar que desde la aparición del sistema no ha habido un solo policía muerto o herido con el mismo.

PDW vs SMG

Antes de adentrarnos en las características de este cartucho y sus armas, vamos a revisar los conceptos y terminología PDW (Personal Defense Weapon) y SMG (Sub Machine Gun), donde los subfusiles son numerosas veces encuadrados. Realmente son conceptos difusos o incluso pueden tomarse como complementarios, siendo por ello un aspecto que se presta a controversia y discusión entre los expertos. Personalmente, en mis artículos catalogo como PDW aquellos subfusiles que hacen uso de cartuchos más propios de un rifle que de una pistola, catalogando como SMG a los que hacen uso de munición de arma corta, aunque esta sea perforante.

Mi razonamiento se basa en el alcance del proyectil disparado por uno y otro, las PDW tienen un alcance efectivo superior al que puede tener una SMG. Es decir, la piedra angular del asunto reside en las características balísticas del cartucho que dispara el subfusil. Esta definición para el término PDW se alinea con su propio origen, al final de los 80s, cuando la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) populariza el concepto.

 

 

Antecedentes

Desde antes de la Segunda Guerra Mundial (SGM), siempre se había percibido por mandos militares la necesidad de un arma de protección personal, para aquellos efectivos cuyas tareas no implicaban portar un rifle. Inicialmente fueron los oficiales a los que se les dotaría de armas cortas, para ir extendiéndolas progresivamente a otros segmentos militares, caballería, tanquistas, artilleros, etc. La SGM marcó un punto de inflexión con la adopción de los subfusiles, que utilizaban calibres de pistola en labores tanto defensivas como ofensivas, pero no tanto con el rol PDW moderno. Se trataba de armas ciertamente voluminosas y pesadas con respecto al concepto actual. Tal vez la mejor referencia en ese periodo y que son consideradas las verdaderas precursoras de los PDW de hoy en día, lo constituyan las carabinas M1 y M2. Armas ligeras y manejables en un calibre (.30 ó 7,62x33 mm), no excesivamente potentes con respecto al fusil de batalla M1 Garand. Aunque pensadas en principio para un rol defensivo, sus buenas características hicieron que se asignasen a tareas ofensivas para las cuales no fueron diseñadas inicialmente. Aun así con todo, ni las SMGs, ni las carabinas llegarían a sustituir a las armas cortas.

Aunque el hito más importante se produciría en la década de los 60, cuando el ejército norteamericano se decantó por un cartucho ligero y de gran velocidad (5,56x45 mm), pero que superaban las capacidades de las carabinas M1 y M2. El resto de los países OTAN se sumarían a este cambio en la década de los 80, haciendo que en muchos ejércitos se abandonase el arma corta. Algo que curiosamente no sucede en el US Army, ya que siguen fieles a su tradición.

 

Historia del 5,7x28 mm

Dicho lo anterior y teniendo en cuenta que, es entre los años 50s a 70s cuando se producen algunos primeros experimentos con calibres pequeños y cartuchos compactos (22 APG, Colt .22 Scamp y Colt .221 IMP), no será hasta finales de los 80 cuando la OTAN populariza y estandariza el concepto PDW. Pero bajo el prisma de las nuevas circunstancias que rodean al combatiente, donde debe enfrentarse a tropas enemigas que usan protecciones balísticas. La idea de base sigue siendo la misma, dotar a las tropas no equipadas con armamento estándar de combate, como la tripulación de vehículos o tanques, operadores de radio, soldados de artillería, etc., de armamento defensivo. Considerando además que, en los modernos ejércitos actuales, estos efectivos pueden sumar hasta el 60% de los totales. Aunque como hemos señalado, el matiz importante es que las pistolas y subfusiles se habían mostrado ineficaces contra soldados dotados de blindajes personales.

Es el año 1989 cuando formalmente la OTAN lanzaría un concurso, para un nuevo cartucho y armas asociadas, que pudiese sustituir al calibre 9x19 mm Parabellum, tanto en el ámbito de las pistolas, como de los subfusiles. Las especificaciones del concurso, pueden encontrarse en el documento codificado como D/296 de esta organización. También es cierto, que a mediados de los 80s se discutía entre diferentes expertos, en base a la experiencia en pasados conflictos, la idea de un arma de defensa personal compacta, de bajo retroceso y alcance hasta los 200 – 250 m.

Por lo que no es de extrañar que varios años antes del concurso, fuesen conocidas las inquietudes de la OTAN, muestra de ello es que fue en 1986 cuando FN comenzaría el programa “Proyecto 9.0”, que daría a luz los diseños que en el presente reportaje analizamos. De hecho, la solicitud de patente en Estados Unidos, de un “Proyectil de Alto Rendimiento” denominado SS90, fue presentada por sus diseñadores Jean-Paul Denis y Marc Neuforge de FN en 1989, la patente con número 5.012.743 se recibiría en 1991. Para ello se partió de un planteamiento totalmente nuevo, sin condicionantes de armas anteriores, siendo sus principales pautas de diseño: ergonomía, tamaño y peso mínimo, cargador de gran capacidad, completamente ambidiestra, facilidad de manejo y mantenimiento.

Pero aclarado este aspecto con respecto a las fechas, volvamos a las especificaciones explicitadas en el documento referenciado como D/296 y publicado el 16 de abril de 1989. En el mismo se indica que:

• El nuevo cartucho debía tener un mayor alcance, precisión y rendimiento terminal que el cartucho de 9 × 19 mm Parabellum. Además, debía ser capaz de penetrar protecciones balísticas personales. El nivel de protección estandarizado que debían superar era el denominado objetivo CRISAT (Collaborative Research Into Small Arms Technology Project). Definido como una placa de titanio grado 5 / 6A14V de 1,6 mm y 20 capas de kevlar, conservando la energía suficiente para incapacitar al hombre que llevase la protección, todo ellos a una distancia de 150 metros. Este nivel de protección se aproxima al de un chaleco Nivel IIIA de Kevlar.

• El arma de defensa personal disparada desde el hombro debía pesar menos de 3 kg (6.6 lb), con una capacidad de cargador de al menos 20 cartuchos.

• El arma corta de defensa personal (pistola) debía pesar menos de 1 kg (2.2 lb), aunque se consideraba deseable un peso de 700 g (1.5 lb); debía a tener una capacidad de cargador de al menos 20 cartuchos.

• Ambas armas debían ser lo suficientemente compactas como para portarlas con las manos libres del usuario en todo momento, ya fuese en la cabina de un vehículo o de un avión, y debían funcionar eficazmente en todos los entornos y condiciones climáticas.

• El cartucho debía ser tan económico como el 9x19mm, o incluso más asequible.

 

Características y variantes del 5,7x28 mm

El cartucho FN 5,7 x 28 mm es un cartucho de pequeño calibre y de alta velocidad, diseñado y fabricado por FN Herstal de Bélgica. Se trata de un cartucho de fuego central, agolletado con ciertas similitudes al 0,22 Hornet o 0,22 K-Hornet. Pero son simples coincidencias, ya que como hemos dicho y a diferencia de muchos otros cartuchos, su diseño parte de una hoja en blanco. Sus dimensiones son las que se pueden apreciar en el gráfico que adjuntamos.

El cartucho original, denominado SS90 se introdujo en 1990. Utilizaba un proyectil de 1,5 g (23 grains) y poseía un núcleo de plástico, lo que le permitía salir impulsado a una velocidad inicial de aproximadamente 850 m/s (2.800 fps), cuando se disparaba desde un subfusil P90. Posteriormente, en 1993, se mejoraría el diseño con lo que sería ya la configuración definitiva estándar, el llamado SS190.

Este cambio parece ser, se debió a las experiencias adquiridas en combate por las tropas belgas en la Guerra del Golfo en 1991. El SS190 usa un proyectil de 2,0 g (31 grains), que disparado desde un subfusil P90 alcanza una velocidad en boca de 715 m/s (2.346 fps), tiene una construcción más convencional en cuanto a los materiales, con un doble núcleo de aluminio y acero. Podemos identificar tres partes en el proyectil: 1/3 es una cabeza de acero y 2/3 un cuerpo de aluminio, todo ello encapsulado en una camisa de acero latonada. Además, se acortaría la longitud del proyectil con respecto al SS90, en 2,7 mm (0,11”), para que se acomodase mejor a la pistola FiveseveN, que en aquel momento estaba en proceso de diseño. Inicialmente se identifica por su punta de color claro, negro, o negro sobre blanco, colores empleados en su fabricación, aunque actualmente se ha ido abandonando la codificación de colores.

 

 

El cartucho FN 5,7x28mm pesa en total 6,0 gramos (93 grains), la mitad del cartucho tipo del 9 mm Parabellum, lo que hace que el porte de munición adicional sea mayor para el mismo peso. Como el cartucho de 5,7 × 28 mm tiene un diámetro relativamente pequeño, los cargadores puede contener una cantidad relativamente alta de cartuchos. El cartucho pese a lo que se pueda leer en algún foro norteamericano NO produce un excesivo fogonazo, ni aun cuando se dispara desde la pistola. Aún así con todo, la reducción de velocidad en la pistola es menor de lo que se pudiera esperar, 615 m/s frente a 715 m/s del subfusil. Esto dice mucho de la tecnología que hay detrás de la pólvora, una formulación propia de FN de doble base. Lo cual hace que la recarga manual sea una tarea con poco sentido, ya que no existe en el mercado civil nada similar que pueda emularla. Esta circunstancia ha hecho que se produzcan algunos “kaboom” en pistolas, debido a recargadores irresponsables, que buscando con otras pólvoras las excelentes prestaciones del propelente original, han sobrepasado los márgenes de seguridad de las presiones.

Oficialmente desde el fabricante se asegura que el retroceso es un 33% menor que el de un 9 mm P. Aunque de acuerdo a mis cálculos, la energía de retroceso total (incluido gases) de un calibre 5.7x28 mm es, a igualdad de peso del arma, el 11% de un 5,56x45 mm, y el 45% de un 9mm Parabellum, mejorando por tanto el control del arma sobre todo en modo automático. Debido a su alta velocidad, el proyectil 5,7 × 28 mm también exhibe una trayectoria excepcionalmente plana, se comporta casi como un rayo láser hasta los 200 m.

Junto con el cartucho estándar SS190, se desarrollaron otros con diferentes especializaciones que se presentarían en 1993, el L191 trazador y el subsónico SB193, este último para su uso con supresores de sonido. Posteriormente aparecería en EEUU los cartucho SS195LF y SS198LF, que utiliza un proyectil monolítico sin plomo, que impulsa la bala a unos 30 m/s (100 fps) más de velocidad de salida. Tiene una punta de color verde y su venta, como los anteriores, está restringida por la FN a los clientes militar y de policía. En el resto del mercado internacional FN produce municiones SS190 y SS190 Green, así como SS192 y SS192 Green.

Desde casi también el principio, sería presentado el SS192, una variante para su uso por tiradores civiles, junto con la variante OIM (Individual Officer’s Model) de la pistola FiveseveN. Después de ser recibidos con controversia por movimientos anti-armas, a través de la llamada Campaña Brady, la variedad SS192 se dejó de suministrar a civiles. En 2004 se decide cambiar su código de color por un corte en la punta en el SS192, aunque NO es un cartucho de punta hueca. Ese corte sIrve para identificar el cartucho “soft” incluso en la oscuridad, en realidad no queda hueco o es mínimo y por tanto no expande.

Hasta que en 2005 la variante SS196SR, fue introducida con proyectiles Hornady V-Max de un peso de 2,6 g (40 grains). Aunque la SS196 también fue suspendido al poco, en favor de la variedad SS195LF y SS197SR, que son las que se ofrecen actualmente a los tiradores civiles. La venta de variantes con capacidad perforante, está restringida a clientes gubernamentales y por tanto prohibida a civiles.

 

Prestaciones del 5,7x28 mm

De acuerdo a información proporcionada por FN, el cartucho de 5,7 x 28 mm tiene un alcance efectivo de 200 m y un alcance máximo de 2000 m (7 J) cuando se dispara desde un subfusil P90. La letalidad real es solo hasta 400 m (80 J) y de 100 J de energía a los 300 m, lo que le convierte en un cartucho menos letal que un 9 mm P a bala perdida en el entorno urbano.

En el caso de ser disparado con una pistola FiveseveN, tiene un alcance efectivo de 100 m y un alcance máximo de 1.510 m. Técnicamente es sin duda un logro, ahora bien, para alcanzar objetivos a esas distancias, requiere de personal especialmente entrenado. Digo esto porque, en el estrés del combate, es sabido que la precisión se deteriora significativamente, de forma más acusadamente en el caso de las armas cortas.

Un aspecto importante, que siempre se debería tener en cuenta al elegir munición en núcleos urbanos, es que posea características que mitiguen al máximo daños colaterales. Algo especialmente importante por ejemplo en situaciones donde se vean implicados rehenes o en operaciones donde hay gran número de civiles. Esta circunstancia fue especialmente cuidada gracias al diseño especial del proyectil, que tras atravesar un blanco duro, como un chaleco antibalas, se desestabiliza y gira sobre sí mismo, perdiendo toda capacidad perforante. Esta rotación sobre el eje vertical, se debe a que el proyectil del 5,7x28 mm tiene su centro de masas en su parte anterior, bastante adelantado ya que la punta es más pesada que el cuerpo. Cuando el proyectil pierde velocidad, tiende a irse de “cabeza” iniciando el volteo. Esto provoca una herida con una cavidad tan grande como la altura de la bala y ayuda a que la energía de la misma se transfiera al objetivo de manera más eficiente.

Con esto se consigue evitar atravesar los objetivos, con el consiguiente peligro de herir a otras personas, pero se retiene la capacidad de neutralizar a blancos provistos de protección balística. Por otra parte, cuando se enfrenta a objetivos blandos carentes de protección, su comportamiento es muy bueno, alcanzando una penetración solo un poco mayor en tejido blando, a la que se obtiene atravesando previamente un chaleco antibalas.

 

 

Por otra parte y esto es importante, el cartucho 5,7x28mm tiene un excelente comportamiento cuando se dispara contra objetivos que se encuentran parapetados tras protecciones duras o dentro de vehículos. Atravesando puertas de coches y parabrisas sin que se produzcan desviaciones del proyectil, aunque sí que se produce una merma de la velocidad, que si bien no penaliza significativamente su capacidad de incapacitación a los ocupantes delanteros, debido a la escasa distancia de estos con respecto al parabrisas, ya no es capaz de atravesar una protección balística estándar. Algo corroborado por varios agentes de la ley en foros norteamericanos.

En estas condiciones los calibres y municiones de dotación estándar, como puede ser el 9 mm Parabellum fallan. Esto es porque tienen menor velocidad y una forma con menor coeficiente balístico, dependiendo del ángulo del parabrisas y el de incidencia del proyectil, es habitual que se produzca un resbalón en la entrada, con el consiguiente desvío de la bala. Solo tenemos que fijarnos que los agujeros en un parabrisas de un 9 mm Parabellum tienen forma elipsoidal, no circular. Pensemos solo en la cantidad de ataques terroristas que se están produciendo en Europa con coches y camiones, la munición SS190 representa una clara ventaja táctica.

Comportamiento este que el distribuidor exclusivo para España de FN Herstal, Equipamientos SDAL, ha podido comprobar en numerosas pruebas realizadas para diferentes instituciones armadas de nuestro país. Es importante a la hora de entender los resultados, que tengamos presente cual es la capacidad idónea de penetración en gelatina balística para un proyectil. Teniendo en cuenta las diferentes morfologías (obeso, musculado o delgado) y posturas corporales que puede presentar un agresor, desde los 90s se considera por parte del FBI como adecuada, una penetración mínima de 12” (305 mm) para poder alcanzar órganos vitales, admitiéndose un máximo de 18” (457 mm), a partir de la cual se considera sobre-penetración.

A este respecto también quiero hacer dos observaciones. Por una parte, indico desde los 90s, porque esta medida ha sido un criterio cambiante, que ha ido incrementándose, desde los años 70. Por otra, tenemos que ser conscientes que la gelatina balística es un medio uniforme, cuando el cuerpo humano no lo es. Por lo que sin duda es una buena referencia, pero ni mucho menos los protocolos del FBI constituyen un dogma de fe, ya que el mundo real es más complejo.

 

 

Test de la Real Policía Montada del Canadá (RCMP)

En 1999 la RCMP realizó varias pruebas con el cartucho estándar SS190 y el subfusil P90, para comprobar las capacidades de dicha munición. Disparando varias veces a 25 m, sobre un bloque de gelatina balística protegido con un chaleco nivel IIA, alcanzó una penetración media de 25 cm (9,85”). Disparando sobre el bloque de gelatina desnuda a esa misma distancia y también con el P90, la penetración alcanzada se movió en todo momento entre los 28 y 34 cm (11” a 13,5”). Como vemos el proyectil no sobre-penetra en gelatina desnuda, pero es capaz de atravesar chalecos antibalas con buenos resultados.

Test de los SWAT del Houston Police Department (HPD-SWAT)

En pruebas realizadas por el HPD-SWAT con el cartucho SS190 y el subfusil P90, se obtuvieron penetraciones de 28 y 34 cm (11” a 13,5”) en un bloque de gelatina desnuda. En el documento no se cita la distancia de disparo ni el año de las pruebas.

Por otra parte, como hemos podido ver en el apartado anterior, se trata de proyectiles muy ligeros, si los comparamos con los tradicionales usados en SMGs. Esto hace que pierdan mucha energía a partir de los 400 m, a diferencia de los anteriores, que mantienen una energía significativa hasta los 800 m. Esto, junto con su limitada capacidad de rebote, no rebotan sencillamente se clavan como si fuesen remaches, supone una muy significativa disminución de los daños colaterales, al operar con esta munición en entornos urbanos.

Puesto que el proyectil del cartucho SS190 no se basa en la fragmentación o la expansión de una bala de punta hueca, estos se consideran adecuados para uso militar en virtud del Convenio de La Haya de 1899, que prohíbe el uso de munición expansiva en los conflictos bélicos.

Señalar por último en este apartado, que circula en algunos foros que las vainas están recubiertas de un polímero para facilitar su extracción en el subfusil PS90, debido a la alta presión en la recámara (50.037 psi) y la falta del contracción de la vaina (proceso conocido como “case tapering” debido a la ley de Hooke). Además, este supuesto recubrimiento garantiza una alimentación fluida y su funcionamiento sin atascos en los cargadores. Esta información es falsa, ya que las vainas están hechas en latón militar, el mismo que se utiliza en otros cartuchos como el 5,56x45mm.

 

 

5,7x28 mm (FN) vs 4,6x30 mm (H&K)

Vamos a comentar en este apartado un aspecto controvertido, que tiene que ver con la competencia entre cartuchos PDW de dos grandes fabricantes. A principios de la década del 2000, la OTAN estaba decidida a estandarizar un nuevo cartucho que reemplazase al 9 mm Parabellum. Para ello, en los años 2002 y 2003, somete a una serie de pruebas a los dos cartuchos que a priori cumplían las especificaciones dadas por la organización a finales de los 80s. Estos no eran otros que el mencionado 5,7x28 mm de FN, objeto de este reportaje y el 4,6x30 mm de la empresa H&K (Heckler & Koch). Decir que no hemos podido encontrar documentación técnica al respecto de las pruebas y los resultados concretos de cada cartucho.

Aun así, en fuentes abiertas, se asevera que los expertos canadienses británicos, franceses y estadounidenses, que analizaron los resultados de las pruebas de la OTAN, recomendaron “sin dudas” el cartucho de FN por ser más eficiente. Se dijo entonces, en favor del cartucho de FN, que fue un 27% más efectivo en objetivos descubiertos (no sobre-penetraba), que conservaba por más tiempo la vida útil del cañón del arma y que era menos sensible a temperaturas extremas. Además, que sus características constructivas le permitían aprovechar las líneas de producción existentes. La delegación alemana y otros mostraron su disconformidad con los resultados, lo que motivó la paralización del proceso de estandarización por tiempo indefinido. Dejando a los países miembros de la OTAN, que decidiesen individualmente su armamento PDW.

Realmente desde un punto de vista crítico y teniendo en cuenta la falta del documento técnico de evaluación, no podemos hacer un análisis y cotejo de los resultados, como se señala al principio. Lo que sí es cierto, es que los propios evaluadores reconocen, que en el momento de hacer el test, el arma de H&K acababa de salir al mercado (2001), frente al producto más maduro de FN (1990).

Por otra parte, hemos tenido acceso a un documento del Capt M.Sc. Andrzej Wróblewski del Military Institute of Armament Technology de Polonia, donde se hace un análisis de ambos cartuchos y según sus resultados, el 4,6x30 mm de HK muestra algunas mínimas fortalezas frente al 5,7x28 mm de FN. Aunque como en el caso anterior desconocemos las condiciones de la prueba, ya que por ejemplo, una simple variación de la densidad de la gelatina o del protocolo de tratamiento de la misma, pueden proporcionar resultados no normalizados. Las pruebas deben seguir a rajatabla las especificaciones del FBI, que es el protocolo de referencia y así tener un patrón de comparación válido. Si por ejemplo, variamos la concentración de gelatina en el bloque del 10%-12% y empleamos un bloque del 22%, estaríamos falseando los resultados.

Con respecto a la construcción general del cartucho del 4,6x30 mm, su proyectil está hecho de acero cubierto con una película de cobre producto de un proceso de galvanizado. Son varios los proyectiles que monta este cartucho, desde los 1,7 g (26 grains) hasta 2,7 g (42 grains). El cartucho estándar es el DM11, este tiene una longitud de 15,3 mm y un proyectil de 2,0 g (31 grains) de masa, alcanza la velocidad de salida de 720 m/s y la energía es de 506 J, siendo su retroceso casi la mitad con respecto a un 9 mm Parabellum. Este proyectil es también capaz de atravesar el objetivo CRISAT, definido por la OTAN, a una distancia de 200 m. Quiero recordar que H&K conjuntamente con CETME, ya experimentó con cartuchos de 4 mm en los 60s (4,6x36 mm) y 70s (4x27 mm), enfrentándose en el proyecto a los mismos problemas que presenta un calibre tan pequeño, la excesiva velocidad que había que imprimir al proyectil causaba sobre-penetración y desgastes prematuros del cañón. Ambos proyectos se cancelaron por distintas circunstancias.

Como podemos ver se trata de cartuchos de prestaciones teóricamente similares, ahora bien, su desarrollo se corresponde con dos enfoques PDW totalmente diferentes. El cartucho belga se proyectó para lograr la mayor eficiencia con mínimos costos de fabricación. Por esa razón, se aplicaron técnicas de desarrollo y constructivas ya probadas universalmente con el cartucho OTAN del 5.56x45 mm. El cartucho PDW belga es más corto que este último y su presión máxima es menor. Lo que hizo posible diseñar un arma de construcción simple, operando sobre el principio de retroceso de masas.

Sin embargo, el cartucho alemán se proyectó buscando lograr el máximo rendimiento posible y es un precursor de un nuevo tipo de munición. Es uno de los primeros cartuchos modernos de pequeño calibre, fabricado con un proyectil de acero con un recubrimiento de cobre galvanizado. Aunque estas características del proyectil, lo hacen especialmente agresivo con el ánima del cañón y han obligado a H&K a encontrar soluciones especiales de estriado para los mismos. Por otra parte, las presiones en recámara de este cartucho son sensiblemente mayores (58.015 psi) que en el caso del arma belga. Señalar también que, aunque se comenzó a diseñar un arma corta para el cartucho alemán, denominada UCP, pero esta nunca pasaría del estadio de prototipo.

 

 

Otros cartuchos

El cartucho PDW más extendido con diferencia es el 5,7x28 mm de FN, con implantación en numerosos cuerpos policiales, militares y otras agencias gubernamentales en al menos 50 países. Sólo en EEUU está implantado en más de 200 agencias de policía y gubernamentales, incluido el Servicio Secreto, para el cual existe una versión del subfusil P90 específica. Le sigue en popularidad el 4,6x30 mm de H&K, con también un notable despliegue en cerca de 30 países.

Aunque existen, otros cartuchos con similar propósito y diferentes características que han surgido en los últimos años, pero hasta ahora sin éxito comercial alguno, ya que en el mejor de los casos, su uso se circunscribe a su país de origen. En la relación que adjuntamos, hemos dejado fuera de la lista a aquellos que son de arma corta, que aunque se les suele catalogar como PDW, simplemente lo que montan es un proyectil perforante. Debemos tener presente que un cartucho de arma corta con un proyectil perforante, podrá atravesar un chaleco, pero será mucho más peligroso en cuanto a daños colaterales, que los proyectiles especializados de FN y H&K.

5,56x30 mm MARS - El MARS (Mini Assault Rifle System) era una variante experimental a escala reducida del rifle M16, fue probado por Colt como arma de defensa personal (PDW) en la década de 1990. Siendo recamarado para el cartucho experimental MARS 5,56x30 mm. El cartucho de 5,56x30 mm disparaba un proyectil de 55 grains a 790 m / s (2.591,9 pies / s). El rifle fue patentado en 1998.

5,56×30 mm MINSAS – Diseñado en el 2011, este calibre de origen indio tiene unas buenas cualidades contra blindaje personal. Es utilizado en la carabina Amogh y MSMC.

.224 BOZ – Cartucho británico desarrollado a finales de 1990, que parte de una vaina de 10 mm Auto agolletada y es utilizado en una pistola Glock 20.

4,38×30 mm Libra – Cartucho checo diseñado en el 2002, conocido también como .17 Libra, basado en una versión de vaina sin pestaña del .22 Hornet y empleado en una SMG convencional recamarada a tal fin.

5,56x23 mm – Cartucho para la pistola ametralladora Tuma MTE .224 VA. Sus proyectiles están hechos de una aleación acero-níquel-molibdeno.

5,56×21 mm PINDAD – Un cartucho indonesio basado como otros muchos en el 5,56x45 mm OTAN.

.225 JAWS – En producción desde el 2004 y desarrollado por la empresa norteamericana Wildey, para la pistola Viper Jaws jordana. Utiliza como base diferentes vainas, correspondientes a diferentes calibres (.45 ACP, 9 mm Parabellum, etc.).

6.5x25 CBJ – Cartucho sueco diseñado a principio de la década del 2000, con proyectiles de tungsteno envueltos en una cubierta de plástico tipo “sabot”, para el subfusil Saab Bofors Dynamics CBJ-MS.

5,8x21 mm - Finalmente mencionar a la industria militar china, que aparentemente se basaron en el cartucho de FN, con su 5,8x21 mm diseñado en 1994. Es un cartucho notablemente inferior en potencia al 5,7x28 mm de FN y al 4,6x30 mm de H&K, debido a la poca longitud de su vaina. Utiliza proyectiles de 3 g (46 grains) con núcleo de acero, que tiene una velocidad en boca de 530 m/s (1.700 fps) y una energía de 420 J, cuando se dispara desde el cañón del subfusil QCW-05. Existe un modelo de pistola denominado QSZ-92, fabricada por Norinco, que también es capaz de utilizar ese mismo cartucho.

9×39 mm – He dejado para el final este cartucho soviético, que suele incluirse en todas las relaciones de PDWs. Aunque realmente no lo es, fue un cartucho creado para ciertas unidades del Ministerio del Interior Soviético que estaban especializados en el control de carreteras. La idea es que este cartucho pudiese frenar coches que intentasen saltarse el control con eficacia. El cartucho con un larguísimo desarrollo, que comenzó en 1940 y finalizó en 1980. Es un cartucho subsónico, con grades capacidades de penetración sobre blindajes personales, desarrollado para las fuerzas especiales rusas. Tomando como base la vaina del cartucho del AK-47, se abocarda y engarza una bala de 9mm de 16 g (250 grains), el doble del peso habitual del proyectil del 7,62x39 mm que es de 123 grains. El cartucho tiene un alcance letal efectivo de 400 a 530 metros y una penetración máxima de hasta 10 mm en acero.

Resumen

El cartucho SS190 en calibre 5,7x28 mm de FN es un auténtico logro de la ingeniería balística, a tenor de los resultados en las diferentes pruebas realizadas y su comportamiento en las operaciones donde hasta el momento ha intervenido. Sus características lo hacen muy adecuado para entornos urbanos y la casuística terrorista de hoy en día. Su efectividad contra blindajes personales unido a su falta de sobre-penetración, su capacidad contra objetivos en el interior de vehículos, nulo rebote y rápida pérdida de energía, sobrepasados los 400 m, hacen de él un cartucho de referencia.

En esta web también podrás disfrutar de un artículo de análisis sobre el subfusil que utiliza esta munición, el FN P90. Si quieres complementar la información, puedes visitar este otro enlace sobre el subfusil P90.

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Comentarios


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FERPAL22

30, Agosto 2020 10:30:46

Y digo yo, ¿Que pinta la policía local de Coslada con este tipo de munición? y ¿Cómo se lo permite la ICAE ?

FERPAL22

30, Agosto 2020 10:30:14

Y digo yo, ¿Que pinta la policía local de Coslada con este tipo de munición? y ¿Cómo se lo permite la ICAE ?

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