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Por qué le llamamos accidente cuando queremos decir imprudencia (muertes en la caza)

Publicado en Noticias por clasificar. Por Redacción Armas
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Pues ahora toca, en primer lugar, no presuponer nada acerca de lo sucedido. Es habitual ante casos trágicos caer en la crítica facilona para demonizar a cualquiera de las partes implicadas dando por supuestos los hechos acaecidos; pero no es mi estilo. Item más: sería frívolo utilizar el tristísimo fallecimiento de un hombre para juzgar un caso del que desconozco los detalles y que he puesto sólo como ejemplo de cosas que no deberían ocurrir, sea quien sea el causante y el culpable (que pueden ser distintos). 

En segundo lugar toca hacer uso de mi otra navaja de jabalí viejo (no tan viejo); pues si empleé una para criticar la actitud imprudente de los que hacen caso omiso de las señalizaciones de peligro en las batidas, tengo otra más afilada aún para la autocrítica. 

               

Sé que habrá suspicaces que piensen que esta autocrítica tiene como objetivo final practicar una suerte de "bienquedismo" que de paso amortigüe las críticas hacia los cazadores. Nunca he hecho las cosas por el "qué dirán" y por supuesto no voy a empezar a hacerlo ahora.

O sea que mi comentario de hoy responde al hecho de que igual que veo la paja en el ojo ajeno, veo la viga en mi propio ojo. Además, hacía tiempo que deseaba comentar algo sobre las actitudes imprudentes que en algunos casos tienen el resultado de muerte.

 

Repito una vez más que lo escrito no es aplicable al caso que servía de entradilla; o sea, que es una generalización que puede aplicarse a todos los casos en general y a ninguno en particular.

Sentadas estas bases habría que echar un vistazo a la casuística para determinar por qué se producen fallecimientos por disparos durante la práctica de la caza.

 

En primer lugar hay que señalar una obviedad: la caza conlleva un riesgo y ninguno de nosotros estamos libres de cometer o de sufrir un error fatal y ya no digamos un verdadero accidente. Pero a juzgar por las primas de seguro obligatorio del cazador, los casos son muy pocos (aunque cada vez con consecuencias más trágicas) tanto si los consideramos en términos absolutos como si los comparamos con la cantidad de disparos de caza que se realizan al año (dicen que somos aproximadamente un millón de cazadores que disparamos tres millones de balas al año). Quizá por esto, el precio de los seguros es todavía asequible. Y digo todavía porque si la casuística fuera en aumento sería de esperar que las compañías aseguradoras actuaran en consecuencia elevando el precio de las primas.

 

¿Hay un incremento de casos? ¿Cual es su origen?

Las estadísticas publicadas por Mutuasport dicen que el número de siniestros es variable y desde 2005 hasta ahora la cifra de fallecidos (excluimos los heridos, que son muchos) oscilan entre 11 y 24 por temporada, en lo que interpreto como un aumento progresivo pero no lineal sino oscilante, siendo el pico máximo cada vez mayor.

 

Creo honradamente que los casos con desenlace fatal se deben al uso cada vez mayor de rifles quizá porque cada vez más cazadores pasan de la caza menor con escopeta –en franco retraimiento por la escasez de piezas– a la caza mayor con rifle por la cada vez más abundante población de especies cinegéticas como el ciervo, el corzo o el jabalí.

 

No caeré en mi propia trampa de comparar si es más peligrosa o mortífera la bala de escopeta o la de rifle; pero es evidente que el alcance y potencia de la munición metálica y la escasísima formación sobre su uso tienen mucho que ver.

                

En segundo lugar hay que decir que la mayor parte de las veces los primeros perjudicados son los propios cazadores desde los que parte el disparo y sus compañeros de caza. En menor medidas se producen heridas y muertes en personas ajenas a la actividad.

Tampoco hay que pasar por alto que no todos los casos son "accidentes". Por extraño que parezca, también encontraríamos suicidios y hasta algún asesinato que se disfrazan de "accidentes".

 

Eso sí, me revelo abiertamente contra la mala costumbre de denominar "accidente" (caso 1) o "confusión" (caso 2) a lo que en realidad es un acierto pleno o directamente una imprudencia temeraria.

 

Caso 1: el cazador X disparó a algo que le pareció un jabalí... y le acertó plenamente y con gran eficacia como de hecho quería hacerlo, pero... resulta que aquello que creía una pieza de caza resultó ser una persona. Luego no hay accidente sino un "buen" disparo.

¿Dónde está ahí el accidente? En ningún sitio. No ha habido tal accidente sino una imprudencia con resultado de muerte. 

El accidente, señores, es otra cosa: una bala perdida allá donde no debería haber nadie (ojo con los que se saltan la señalización a la torera), un rebote, un fallo del arma propia o ajena...

 

Caso 2: el cazador X confundió una persona con una pieza de caza. 

¡Por Dios y por todos los santos del cielo! Un cazador puede perfectamente confundir un estornino pinto con uno negro y si me apuráis mucho, una paloma zurita con una torcaz; pero confundir por ejemplo un jabalí con una persona es un dislate mayúsculo que como en el caso 1 revela un disparo hecho al tarameo, a algo que se mueve entre los arbustos, a un ruido en la espesura, a algo que parece la piel de un animal... Y que quizá lo sea (un perro acaso?).

               

Las imprudencias, además de ser sancionables según los reglamentos de caza y de armas, deben ser, en mi opinión, motivo suficiente para apartar o expulsar directamente al que las comete de forma consciente, aunque de ellas no se derive consecuencia ninguna. 

Tenemos que ser los cazadores los primeros vigías y garantes de que la seguridad para nosotros y para los demás. Quien no esté capacitado para cazar, que no cace; así de sencillo.

 

Encarecidamente ruego a quien pueda leer esto que haga de la prudencia su mejor aliada.

No me avergüenza decir que siempre tengo un gato vivo en el estómago cuando voy de batida y especialmente cuando voy con mi hijo. Tanto más desde que una roca tras la que prudentemente nos situamos detuvo la bala de un compañero que estaba convencido de haber tirado hacia atrás (la armada quedaba ligeramente en diagonal y tiró al viso aunque quizá la niebla le impidió apreciar este detalle). En la batida siguiente me confesó que había pasado unos días muy angustiado.

Llegado a la batida ese miedo, que tengo tanto por lo que pudiera hacer yo como los demás, deja paso a la prudencia y respiro aliviado cuando veo, las más de las veces, la calidad "profesional" de los compañeros que me han tocado en suerte y con los que intercambio ostensibles gestos. A veces no me importa hacer viajes arriba y abajo por el barranco antes de comenzar la batida para que a todos nos quede claro dónde estamos.

 

No me voy a poner pesado detallando el por qué de las normas que todos sabemos: no disparar hacia la batida salvo en casos muy claros, no disparar en línea ni al viso, identificar bien la pieza antes de disparar, preferentemente dejar pasar la pieza para tirar atrás, procurar siempre enterrar la bala o ver la zona de posible impacto, no salir al paso de la pieza ni desplazarse del puesto, no disparar hacia zonas de cantarral, gleras o piedra desnuda... Y si al final las condiciones de seguridad no se cumplen y la pieza se va, como decía la chica del anuncio de Tampax, "no pasa nada". Da igual lo que piensen, tú sabes que eres mejor cazador por no haber disparado aunque aparezca algún "echao p'lante" que te lo reproche. Es posible que todos hayamos dejado pasar más piezas de las que hemos abatido por una cuestión de mera seguridad.

 

Comentarios


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Rafael Gil Calvo

04, Enero 2013 20:33:43

Ya que me niego a ser el malo y corregir conductas a amigos y conocidos, bastante tengo con mi trabajo diario como instructor de tiro de F.F y C.C de Seguridad del estado, para seguir haciendo de "profesor" los fines de semana, hace años q no voy y rezo para que no pase ninguna desgracia. Lo que me gustaría desde aquí, es pedir encarecidamente CONTROLES de ALCOHOLEMIA, para poder desterrar de los montes a los escopeteros y quedemos los cazadores de bien.

Santiago Fernández Cascante

31, Diciembre 2012 15:03:21

Yo creo que el causante siempre es el que dispara. También suele ser el culpable; pero no siempre causante y el culpable son la misma persona ni incluso una persona.

Muchos de los mal llamados "accidentes" se han producido con armas de recarga manual y en la casuística, que yo sepa no hay una relación directa entre el tipo de arma y la cantidad de accidentes. Si esa relación la hubiera con el calibre podría ser lógica puesto que el 30.06 es seguramente el calibre más empleado en España.
El caso más cercano que conozco el arma implicada fue un Blaser R93, pero también los tenemos con cerrojo convencional, con semiautomático, con escopeta...

No obstante, es cierto que todos los que pasan de la caza menor a la mayor (y mayormente los que empleen rifle) necesitan un reciclado para saber lo que tienen entre manos.
Además la frecuente discusión sobre la efectividad de uno u otro calibre ha dado como resultado que la gente no habituada crea que un rifle de calibre modesto no es muy mortífero :cry:
Incluso en reportajes vemos comportamientos que ponen los pelos de punta.

Cuanto más hablemos de esto, creo que es mejor. No se trata de crear una neurosis obsesiva, pero sí de recordar que no disparamos aspirinas.

Tres millones de disparos al año con rifle son muchos y creo honestamente que la mayor parte de ellos se hacen bien. Sólo un pequeñísimo porcentaje de los que se hacen mal acaban en tragedia; pero aún así no está justificado y no me resisto a hacer presión para que nos tomemos en serio ese mandamiento del decálogo del cazador: "antes de soltar los tiros, piensa en tus perros y amigos"

ROBERTO DE LA LLANA

27, Diciembre 2012 19:45:47

Yo hace casi 10 años que dejé de ir a las batidas, coincidiendo con la proliferación de rifles semiatomáticos. Fue ver unas cuantas ensaladas de tiros y quitárseme las ganas. Hace poco murió un guarda aquí en Asturias en medio de un tiroteo de narices en zona muy espesa. Al menos cuando sólo se usaban rifles de cerrojo la gente tardaba mucho en repetir el tiro, pero ahora sueltan 3 tiros del 30.06 en dos segundos.

MPP

23, Diciembre 2012 00:48:13

El sentido común converge con las recomendaciones que todos conocemos o deberíamos conocer y de las cuales la fundamental es no disparar sin poder ver dónde va a impactar el proyectil. Claro, nos la pasamos por el forro de la indiferencia y luego, cuando hay algún incidente, nos parece una afrenta el hecho de que se nos eche encima la opiníon pública a los poseedores de armas en general y a los cazadores en particular.
Me gustan las armas y me gusta la caza pero veo que aún hay mucho por mejorar.

Javier Rodriuez Insausti

22, Diciembre 2012 19:27:27

Que los cazadares tengamos el aprovechamiento de la caza no quiere decir que seamos los amos del monte. Estan los usos ganaderos, leñas, setas...paseantes, ciclistas. Y la mayoria de las legislaciones al respecto no son nada claras, asi que lo mas importante cuando se va al monte es volver vivo y no haber matado a ninguna persona. Si perdimos la pieza de nuestra vida por no haberse entrometido alguien por medio, pues abra que j... y procurar que no vuelva a ocurrrir, pero la seguridad de las personas es lo primero y la prevalencia de los distintos derechos de uso en la naturaleza son muy cuestionables, pues ademas del costo de las licencias de caza y tarjetas de cotos, estan los de los permisos de leñas, de usos ganaderos, setas... Creo que hay que trabajar las leyes de montes y de caza para regular los distintos usos y aprovechamientos del monte, de forma que nadie resulte perjudicado y pueda realizar sus actividades sin peligro y con tranquilidad. Y por otro lado esta el conocimiento de las armas y su potencial, ademas del sentido comun. Conozco dos casos de imprudencia de manual que por suerte resultaron sin sangre humana, protagonizados por sendos guardias civiles cazadores fuera de servicio. Uno metio limpiamnete una bala de rifle por la puerta de una casa inmediatamente despues de que su dueño la abandonara, disparando a un jabali que corria a mas de 100 metros por delante de la casa...Y el otro disparo con rifle sin visor y a mas de 200 metros a un jabali que adivinaba negro sobre el fondo del monte, sin llegar a ver al perro que mato limpiamente mientras mordia al jabali por un lado, ni al perrero que lo degollaba por el otro...:P
saludos

Moreno Fernandez

05, Diciembre 2012 16:10:09

Dado que los accidentes, sean por el motivo que fueren, se producen, la única manera de evitarlos es ser precavido y prudente. Eso significa no disparar sin haberte asegurado antes de dónde va a ir el tiro; o incluso no ponerte en una zona donde presupongas que puedes correr riesgo.

Como los lamentos no no revovinan los acontecimientos nefastos, lo único que se puede hacer es evitarlos. Estoy convencido de que los percances que se están sucediendo podían haberse evitado en su totalidad.

Saludos

Santiago Ramírez Aragón

05, Diciembre 2012 12:49:34

Estoy de acuerdo con todo lo expuesto, pero hay que recordar que aparte de los casos de imprudencia, como bien los denominas, tambien hay casos de accidente y esto no debe olvidarse.

Aparte de un hecho que es imprudencia... "no salir al paso de la pieza ni desplazarse del puesto" y que puede llevar a un accidente del que sería culpable el que no la ha cometido.

El ejemplo es muy claro, un cazador comete esa imprudencia (se cambia comenzada la caceria) y además se esconde pàra que el animal que pueda salir no lo vea, con el efecto secundario de que el cazador colindante no lo vea tampoco, salga un animal, le dispare el cazador que no ha cometido la imprudencia, en la zona que debia disparar y accidentalmente la bala o el rebote cercano impacte en el imprudente...

¿esto es accidente o imprudencia?

Santiago Fernández Cascante

04, Diciembre 2012 21:10:18

Ha tenido tiempo antes del comienzo de la batida para revisar documentaciones, cosa que además no es para ellos de obligatorio cumplimiento. Interrumpir a los cazadores en la batida sin causa justificada es una falta de respeto que indica la calidad profesional y humana del que hace tal cosa.

Recuerda que siempre se puede acudir a la justicia ordinaria incluso para cosas tan peregrinas como exigir una indemnización (imagínate que en ese momento pasa el jabalí de tu vida y no puedes tirarle o rehusa entrar en tu puesto porque el baranda está ahí molestando) pero en tal caso tienes las de perder pues el judicial siempre tiende a defender al ejecutivo.

Yo he tenido a un guarda todo el rato detrás de mí en una batida moviéndose y comportándose como un patán y encima me amenazó con denunciarme porque me descolgué el rifle y al hacerlo le había pasado el cañón apuntando a la cabeza. La verdad es que si hubiera estado un poco más cerca, él mismo se hubiera metido el cañón en la nariz... Pero la imbecilidad no sabe de profesiones y siempre hay algún fenómeno que se dedica a retarte y a ponerte en el filo de la navaja. Actúa con inteligencia y no te calientes, piensa que es un pobre ignorante y que se está columpiando.

Es la autoridad y puede presentarse sin chaleco puesto que no "participa" en la batida. Si se lleva un susto, que no se queje, que era un riesgo que se supone tiene asumido.

Lluis Ledesma

04, Diciembre 2012 17:15:34

Gracias por la contestación.
Me refiero a controles rutinarios con batidas bien señalizadas y sin delito ni falta aparente que justifique medio parar la batida.
Y me referia a chaleco o prenda de alta visibilidad a parte del uniforme.

Gracias

Santiago Fernández Cascante

04, Diciembre 2012 12:47:01

No estoy puesto en las particularidades legales de lo que preguntas.; pero con carácter general la autoridad competente, en el desarrollo de sus funciones, puede irrumpir en una cacería y para ello asumir los riesgos que estime convenientes.
En mi opinión, su acción debe estar justificada para evitar el incumplimiento de una norma y cuando tengan por cierto que se está cometiendo una falta contra la ley de caza. O sea, que ha de hacerse cuando haya constancia de una infracción, no "por si puede haber una infracción". De lo contrario, además de un mal guarda demostrará ser un guarda malo.
En cuanto a lo de la prenda distintiva, interpreto que te refieres a la ropa o uniforme que lo identifique (¿o al chaleco de alta visibilidad?)... Debe llevar su uniforme.
Si tienen que agarrar a alguien de la oreja que les toma el pelo hoy sí y mañana también, me parece perfectamente bien que lo hagan de la forma que quieran pero ojo a ver dónde está la frontera entre un desarrollo normal de la profesión y un exceso de celo injustificado que por desgracia es muy frecuente.

Lluis Ledesma

04, Diciembre 2012 11:39:38

Sr. Jabaliviejo, que opina de la irrupción de los agentes de la autoridad:
1.- en plena batida
2.- sin prenda distintiva aunque no se haya iniciado la batida
3.- 1 y 2 a la vez como es frecuente que ocurra.

Gracias

Daniel Atarés Gó

04, Diciembre 2012 01:52:02

Gracias por compartir tú reflexión. Ninguno de los que practicamos la caza, estamos libres de cometer cualquier día un error fatal. Como tu bien dices, conlleva un riesgo y hay que ser conscientes del alcance y daño que se puede ocasionar. Personalmente yo tuve una experiencia muy desagradable el año pasado que jamás olvidaré¡¡ y creo que aquella señorita tampoco. Saludos y Buena Caza

menut

02, Diciembre 2012 13:47:13

cuanta razon tienes , el que no este capacitado ( mentalmente ) que no valla .

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