Armeros de seguridad: los guardianes de acero de nuestras armas

Armeros de seguridad: los guardianes de acero de nuestras armas

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Armeros de seguridad: los guardianes de acero de nuestras armas
Los armeros o cajas de seguridad para la guarda y custodia de armas son un complemento fundamental para cualquier usuario que se precie. Homologados por la Intervención de Armas de la Guardia Civil, los armeros constituyen el mejor lugar para dejar descansando a nuestras armas favoritas.
Armeros de seguridad: los guardianes de acero de nuestras armas
R. F. (armas.es) 20/04/2007
Armero de Infac Safe
Los armeros o cajas de seguridad para la guarda y custodia de armas son un complemento fundamental para cualquier usuario que se precie. Homologados por la Intervención de Armas de la Guardia Civil, los armeros constituyen el mejor lugar para dejar descansando a nuestras armas favoritas. En definitiva, son un espacio idóneo para proteger a las armas de cualquier uso inadecuado.

La tenencia de armas de fuego, sean cortas o largas, conlleva implícito por ley el uso de armeros homologados por la Guardia Civil. Este es un requisito indispensable que se exige a cualquier usuario que desee tener armas en casa. Se trata fundamentalmente de una cuestión de protección y seguridad. Y es que los armeros impiden que cualquiera tenga un acceso fácil a nuestras armas. Niños, familiares, visitas, o lo que es peor ladrones, pueden descubrir nuestras armas en casa. Complicarles su acceso es el principal objetivo de estos guardianes de acero.

En España, la fabricación y distribución de este tipo de cajas fuertes para armas está copada por la empresa Infac Safe. Ubicada en el municipio castellonense de San Jorge, Infac Safe fabrica una media aproximada de 26.000 armeros al año, de los cuales entre 8.000 y 10.000 se comercializan en territorio español. El resto de la producción se destina al mercado europeo, donde gracias a su especialización y su elaborado proceso artesanal, Infac ha conseguido hacerse con el liderazgo del sector. Estos datos suponen motivos más que suficientes para que un equipo de Armas.es se desplace hasta la fábrica de Infac Safe para contaros cómo nacen los armeros que luego viven en nuestras casas.

El duro y frío acero
Planchas de acero
El proceso de producción de los armeros de Infac arranca con la recepción de cientos de planchas de acero sin manipular. Procedentes del mercado español, estas planchas de acero “virgen" pasan por unos tornos mecanizados que se encargan de cortar las planchas a las medidas previstas. Según el director comercial de la compañía castellonense, Francisco Sánchez, “este proceso de mecanización es uno de los más importantes de toda la fase de producción, pues nos permite disponer de unas planchas perfectamente cortadas, que posteriormente pasarán a la zona de plegado". Es aquí, en esta segunda fase, donde gracias a la acción de dos potentes máquinas puede realizarse el plegado de las planchas de acero, lo que va diseñando la forma final del armero.

Cajas de acero ligeramente plegadas
Proceso de pulido de la caja de acero
Cajas entrando en el tren de lavado y secado
Una vez plegadas las planchas, llega el turno de los soldadores. Ellos son quienes, de momento, se encargan de unir las diversas piezas que van a formar parte del armero. Y decimos de momento, porque muy pronto esta función correrá a cargo de un robot que soldará las piezas de forma automática. Sin embargo, donde por ahora las máquinas no pueden sustituir al hombre es en el delicado proceso de pulir las cajas. “El pulido es un trabajo muy delicado, que requiere cierto adiestramiento, una especialización casi absoluta, y que debe ser brillante para poder ofrecer un producto perfectamente acabado", nos cuenta Francisco Sánchez mientras nos deleitamos con la pericia de los pulidores.

De esta forma, en apenas cinco fases, lo que era una fría y pesada plancha de acero se ha convertido en el esqueleto de un rígido armero. Soldado y pulido, el armero se dirige hacia una especie de tren de lavado donde es sometido a un proceso de limpieza y secado para posteriormente recibir la primera capa de pintura. Esa primera capa es una pintura en polvo que tras ingresar en un horno con una temperatura cercana a los 220º se convierte en una capa de sólido esmalte. Tras abandonar el horno y dejarse enfriar unos minutos, la caja llega a la sección de acabados. Aquí recibe las cerraduras correspondientes, se le incluyen los logotipos de los clientes, y en su caso, se montan los cristales antibala y los retoques en madera (para los modelos que dispongan de este nivel de acabado).

“Las cerraduras de tipo manual (con llave) son el único elemento que no fabricamos nosotros. Nos las sirve un proveedor español que lleva varios años trabajando con nosotros", asegura el director comercial de Infac Safe. Por el contrario, las cerraduras electrónicas que incorporan algunos modelos sí que se fabrican en la propia empresa, lo que añade un importante valor añadido al producto final. Respecto a los cristales antibala, éstos constan de 3 planchas de 6mm de grosor, divididas por 2 filamentos de 1,5mm que impiden una ruptura total del cristal. En total, se trata de cristales de 21mm de espesor que aseguran una protección máxima.

De cazadores a fabricantes de armeros
Colocación manual de una cerradura
Armero Inalp Sikor de Infac
El próximo 2008 Infac celebrará su 25º aniversario. Sin embargo, sus inicios en la producción de armeros se remontan a mediados de la década de los 90. Anteriormente, la compañía castellonense se dedicaba a la fabricación de mueble auxiliar. Todo iba bien hasta que un día la producción comenzó a caer en picado. “Vimos que las tendencias en el sector habían cambiado y que nuestros productos habían perdido peso en el mercado. Ante esta realidad, decidimos cambiar la línea de negocio y nos planteamos: ¿qué hacemos ahora?" La respuesta estaba directamente relacionada con su afición. Los tres hermanos propietarios de Infac son cazadores, por lo que gracias a su afición se dieron cuenta de que había una carencia nacional en el sector de la fabricación de armeros. “Bueno, en realidad, recuerdo que cuando fuimos a la Intervención de Armas para solicitar la homologación y el permiso para fabricar armeros, había unas 26 empresas que en España se dedicaban a este sector. Sin embargo, ahora prácticamente sólo quedamos nosotros", apunta el propio Francisco Sánchez.

Más de diez años después de emprender su nueva andadura empresarial, Infac Safe ha conseguido erigirse en la empresa más importante de Europa en lo que a fabricación de cajas de seguridad para armas se refiere. Con una producción semanal cercana a los 600 armeros, Infac distribuye sus productos a las principales armerías de España y Europa (no vende a particulares). Por ejemplo, tanto el célebre armero Imperator de la armería Alvárez como el Inalp Sikor que comercializa El Corte Inglés nacen de la planta de Infac Safe. Y como estos dos, otros muchos que se reparten por toda la geografía española y europea con diferentes nombres, pero con un mismo objetivo: proteger las armas e impedir que cualquiera pueda acceder fácilmente a ellas. Por citar otro ejemplo conocido, esta vez fuera de las fronteras españolas, los armeros que la popular compañía británica BSA Guns vende en Reino Unido proceden de Infac Safe.

Toda esta inmensa capacidad productiva permite a la empresa española contar con una amplia oferta a través de la cual pueden conseguirse armeros de diferentes niveles y precios. Así, un usuario puede comprar desde una pequeña caja fuerte para guardar un arma corta hasta un lujoso armero con luz interior, detalles de madera y completamente forrado. Y es que Infac ofrece a sus clientes cerca de 140 modelos de armeros diferentes. Uno de los motivos que explican esta gran variedad es el hecho de tener que crear armeros de diferentes tamaños y formas para adaptarlos a la normativa vigente en cada país europeo.

Gracias a todas estas características Infac Safe ha conseguido consolidarse como el primer fabricante de armeros de todo el Viejo Continente. Es, por tanto, un motivo de orgullo que una empresa española como ésta haya sido capaz de competir de tú a tú con fabricantes de todo el mundo y haya salido vencedora. En definitiva, es una muestra más de que el sector armamentístico español puede competir en niveles de calidad y servicio con cualquiera. Lástima que, en demasiadas ocasiones, a muchos esto se les haya olvidado…
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