El Ministerio del Interior impulsa una reforma estructural del Reglamento de Armas para, en teoría, adaptarlo a la normativa europea. Pero el borrador revela cambios mucho más amplios. Incluye nuevas exigencias formativas, reorganización administrativa, posibles restricciones a ciertos tipos de armas y límites futuros de adquisición, lo que podría convertirla en una de las modificaciones más relevantes en décadas.