Mensaje por VBull » 09 Abr 2012 14:21
¿Conocéis la teoría del país de los robagallinas?, no verdad, pues explica muchas de las cosas que nos pasan sino todas. ¿Cómo vas a meter en la cárcel al que roba una gallina del corral del vecino para comer?, ¡qué barbaridad!, además nadie denunciaría ese minidelito que no es tal sino sólo una faltita leve. Pero claro, a los dos días el hambre vuelve a llamar a la puerta y otra gallinita a la cazuela, o mejor dos pues la mujer del robagallinas tambien ha de llevarse algo a la boca. Y a los dos días los chavales tambien piden por su boquita algo que comer. Y a fin de mes ¿cuántas gallinas llevamos ya?, el corral entero seguro, pero claro, ¿habiendo tanto ladrón de guante blanco con bancos y diputaciones y consejerías y ministerios y multinacionales a su disposición trincando a manos llenas y perdonándose o indultándose entre ellos ¿cómo vamos a denunciar y meter preso a un simple y humilde robagallinas?, eso es propio de chivatos y en nuestra cultura los chivatos son personas despreciables.
Pues sabéis qué, que entre bancarios el que trinca de sus clientes unos millones de euritos es entre ellos un robagallinas pues los "hombres de negocios" manejan miles de millones de euros. Entre financieros el que da un pelotazo con información privilegiada es sólo un robagallinas; y entre politiquillos más de lo mismo, veinte o treinta millones de euros distraídos es propio de robagallinas, nada a tener en cuenta pues el corral vale miles y miles de millones; unos salen y otros entran, imposición de medallas a los robagallinas salientes y los mejores deseos para el robagallinas que entra, y que siga corriendo la bola porque siempre paga la factura el mismo gilipollas.
¿Medidas efectivas contra el paro?, sólo hace falta una, meter a todos y cada uno de los robagallinas en la cárcel sin hacer excepciones por razón de la cuantía de lo sustraído ni del origen del robagallinas ni de su color o sexo o lo que sea, y del trullo no salen hasta que devuelvan hasta la última gallina sustraída, estafada, distraída, desviada, dilapidada o malgastada. Con esa espada de Damocles sobre la cabeza de todos los robagallinas seguro que todo volvía a funcionar como es debido. Lo malo de esto es que una vez todos los robagallinas dentro el último al cerrar la puerta pudiera preguntar, ¿queda alguien ahí fuera?, fijo que no habría respuesta.
Saludos, queridos compatriotas robagallinas.
¿Conocéis la teoría del país de los robagallinas?, no verdad, pues explica muchas de las cosas que nos pasan sino todas. ¿Cómo vas a meter en la cárcel al que roba una gallina del corral del vecino para comer?, ¡qué barbaridad!, además nadie denunciaría ese minidelito que no es tal sino sólo una faltita leve. Pero claro, a los dos días el hambre vuelve a llamar a la puerta y otra gallinita a la cazuela, o mejor dos pues la mujer del robagallinas tambien ha de llevarse algo a la boca. Y a los dos días los chavales tambien piden por su boquita algo que comer. Y a fin de mes ¿cuántas gallinas llevamos ya?, el corral entero seguro, pero claro, ¿habiendo tanto ladrón de guante blanco con bancos y diputaciones y consejerías y ministerios y multinacionales a su disposición trincando a manos llenas y perdonándose o indultándose entre ellos ¿cómo vamos a denunciar y meter preso a un simple y humilde robagallinas?, eso es propio de chivatos y en nuestra cultura los chivatos son personas despreciables.
Pues sabéis qué, que entre bancarios el que trinca de sus clientes unos millones de euritos es entre ellos un robagallinas pues los "hombres de negocios" manejan miles de millones de euros. Entre financieros el que da un pelotazo con información privilegiada es sólo un robagallinas; y entre politiquillos más de lo mismo, veinte o treinta millones de euros distraídos es propio de robagallinas, nada a tener en cuenta pues el corral vale miles y miles de millones; unos salen y otros entran, imposición de medallas a los robagallinas salientes y los mejores deseos para el robagallinas que entra, y que siga corriendo la bola porque siempre paga la factura el mismo gilipollas.
¿Medidas efectivas contra el paro?, sólo hace falta una, meter a todos y cada uno de los robagallinas en la cárcel sin hacer excepciones por razón de la cuantía de lo sustraído ni del origen del robagallinas ni de su color o sexo o lo que sea, y del trullo no salen hasta que devuelvan hasta la última gallina sustraída, estafada, distraída, desviada, dilapidada o malgastada. Con esa espada de Damocles sobre la cabeza de todos los robagallinas seguro que todo volvía a funcionar como es debido. Lo malo de esto es que una vez todos los robagallinas dentro el último al cerrar la puerta pudiera preguntar, ¿queda alguien ahí fuera?, fijo que no habría respuesta.
Saludos, queridos compatriotas robagallinas.