Mensaje por Baquero » 04 Nov 2018 17:26
La teoría sobre como actuar cuando se conoce (presume)que se ha cometido un delito, pero no se tienen pruebas, y aunque se tengan, es muy bonita.
La realidad es otra y la prevención del ciudadano honrado a meterse en berenjenales de denuncias y asuntos judiciales, es lo habitual y comprensible cuando se tiene experiencia en burocracias semejantes, ya sean propias o ajenas.
Hay bastantes ejemplos públicos, de personas honradas que han denunciado escándalos en la administración y para empezar han acabado escaldados ellos los primeros.
Este país me da la sensación que es de los que crea, cambia y deroga en cortos espacios de tiempo, mas leyes, reglamentos, ordenes y demás papeles legislativos, del mundo mundial.
Papeles mojados...en su mayor parte, según para quien, cuando y como.
Ya que la justicia se estira y se encoge, según muy diversas circunstancias.
Y para mas inri, quienes tienen obligación de hacérnoslos cumplir al ciudadano de a pie, muchísimas veces y ante semejante batiburrillo de ordenes contra ordenes y demás baile arriba y abajo de los citados papelotes, son incapaces de poder hacerlo cabalmente, aunque buenamente quieran. si no les damos un tiempo razonable para estudiar el caso que sea. Y aun con todo sin ofrecer grandes garantidas de no haberse equivocado.
Todo ello, facilita enormemente poder manejar las leyes al antojo con bastante impunidad, de muchos caciquillos, funcionarillos, politiquillos y demás fauna chupoptera de turno. Ya que aunque se denuncien, desenredar semejantes madejas de tantos hilos revueltos y que encima, no lleguen a prescribir los delitos o se pierdan en el camino los expedientes o las pruebas, es una tarea digna de un Hercules, que cuanto mas alto apunta, mas complicada se vuelve.
Esto en España es una realidad obvia.
La teoría sobre como actuar cuando se conoce (presume)que se ha cometido un delito, pero no se tienen pruebas, y aunque se tengan, es muy bonita.
La realidad es otra y la prevención del ciudadano honrado a meterse en berenjenales de denuncias y asuntos judiciales, es lo habitual y comprensible cuando se tiene experiencia en burocracias semejantes, ya sean propias o ajenas.
Hay bastantes ejemplos públicos, de personas honradas que han denunciado escándalos en la administración y para empezar han acabado escaldados ellos los primeros.
Este país me da la sensación que es de los que crea, cambia y deroga en cortos espacios de tiempo, mas leyes, reglamentos, ordenes y demás papeles legislativos, del mundo mundial.
Papeles mojados...en su mayor parte, según para quien, cuando y como.
Ya que la justicia se estira y se encoge, según muy diversas circunstancias.
Y para mas inri, quienes tienen obligación de hacérnoslos cumplir al ciudadano de a pie, muchísimas veces y ante semejante batiburrillo de ordenes contra ordenes y demás baile arriba y abajo de los citados papelotes, son incapaces de poder hacerlo cabalmente, aunque buenamente quieran. si no les damos un tiempo razonable para estudiar el caso que sea. Y aun con todo sin ofrecer grandes garantidas de no haberse equivocado.
Todo ello, facilita enormemente poder manejar las leyes al antojo con bastante impunidad, de muchos caciquillos, funcionarillos, politiquillos y demás fauna chupoptera de turno. Ya que aunque se denuncien, desenredar semejantes madejas de tantos hilos revueltos y que encima, no lleguen a prescribir los delitos o se pierdan en el camino los expedientes o las pruebas, es una tarea digna de un Hercules, que cuanto mas alto apunta, mas complicada se vuelve.
Esto en España es una realidad obvia.