Mensaje por loba1 » 20 Ene 2017 20:49
.308 Winchester - 7.62x51 NATO
Si hay un cartucho polivalente y versátil en el amplio mercado de la munición, ese es el .308 Winchester. Tanto en el aspecto deportivo (caza y tiro a larga distancia) como en el terreno bélico, el .308 es capaz de ofrecer un excelente rendimiento.
Potente, fiable y preciso, este cartucho, también conocido por su denominación métrica 7,62x51mm, se ha convertido con el paso de los años es una de las municiones más extendidas en el sector armamentístico. Todo un referente para los aficionados a la cartuchería metálica.
308.308 Win, 7,62x51mm, o 7,62 OTAN son solo algunos de los términos utilizados para referirse a uno de los cartuchos más importantes de la historia. Sus orígenes se remontan a mediados del pasado siglo XX, momento en el que la industria bélica decidió desarrollar un nuevo tipo de calibre apto para los innovadores fusiles de asalto. La base de la que nació el 7,62x51 pertenece al mítico .30- 06 (7,62x63mm). De hecho, entre las vainas de ambos calibres apenas hay una diferencia de escasos milímetros. Así, con el .30-06 como fuente de inspiración, las autoridades militares estadounidenses desarrollaron el primer esbozo de lo que posteriormente sería el .308: el cartucho US .30 T-65. Esta munición con claros tintes bélicos derivaría a mediados de la década de 1950 en el definitivo 7,62x51mm, un calibre que posteriormente se convertiría en el cartucho oficial de la OTAN.
En este sentido, la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) estaba buscando en esa época un calibre único para todas las armas largas que empleaban los ejércitos de sus países miembros. Así, entre muchos otros, analizaron el .30-06 (7,62x63mm) del ejército estadounidense, el 7,65x54mm belga, el 7,7x56R británico, y el 7,92x57 Mauser alemán. Finalmente, decidieron apostar por el novedoso 7,62x51mm para equipar a todas las armas largas de la OTAN. Las primeras armas que fueron calibradas para esta munición destacan el mítico M-14 estadounidense y el legendario FN FAL. Y es que si hay algún arma que esté ligada a la historia del .308 esa es el fusil de asalto FN FAL. De hecho, tanto el nacimiento como la expansión del rifle belga están directamente vinculados a la entrada en la escena internacional del .308, una munición potente y fiable que se convirtió en el calibre oficial de buena parte de los fusiles de asalto de la segunda mitad del siglo XX. Así, además de los citados estadounidenses que lo utilizaron para su M-14, los españoles lo montaron en su CETME C, y los alemanes para equipar a su HK G3, entre otros muchos.
El .308 es un auténtico multiusos. Su comportamiento en distintas situaciones es tan brillante que es apreciado tanto por los cazadores como por los militares. En el primer caso, el .308 Winchester tiene unas propiedades balísticas similares a las del .30-06, uno de los cartuchos más extendidos entre los aficionados a la actividad cinegética. Por cierto, que el primer rifle deportivo que fue calibrado para esta munición fue el Winchester M70, uno de los grandes clásicos de los rifles de cerrojo.
Del mismo modo, el 7,62x51mm es un cartucho que goza de gran aceptación entre los tiradores selectos. La posibilidad de montarlo con diversos tipos de proyectiles (especialmente curioso es el que va equipado con una bala de punta plana), unido a su gran alcance efectivo (superior a 300 metros), lo convierten en una munición muy adecuada para el combate en zonas urbanas. Por poner un ejemplo, uno de los fusiles semiautomáticos pensados para el tiro a larga distancia y que está estrechamente vinculado con este calibre es el HK PSG-1.
Hablando de fusiles semiautomáticos en .308, este tipo de armas están prohibidas en España para el tirador civil. El motivo es que el actual Reglamento de Armas considera al 7,62x51mm un calibre militar, y por tanto, prohibido para la sociedad civil. En este sentido, el .308 sólo puede utilizarse en rifles de repetición manual, es decir, en modelos accionados por cerrojo, mediante palanca, o en rifles monotiro. Para superar esta absurda prohibición, los tiradores españoles pueden acceder a rifles semiautomáticos en el calibre .307Win, un cartucho idéntico al .308, con la única diferencia de que el .307 cuenta con una pequeña pestaña en el culote de su vaina.
La mayoría de los fabricantes comercializan una extensa gama de cartuchos de este calibre. En este sentido, producen proyectiles con cargas que van entre los 150 y los 200 grains, y que son capaces de desarrollar velocidades que en algunos casos superan los 1.000 m/s. Estas características hacen que a pesar de contar con más de medio siglo a sus espaldas, el .308 esté hoy más vigente que nunca. En la caza, el popular .308 Win ofrece un rendimiento muy similar al del clásico .30-06
.308 Winchester - 7.62x51 NATO
Si hay un cartucho polivalente y versátil en el amplio mercado de la munición, ese es el .308 Winchester. Tanto en el aspecto deportivo (caza y tiro a larga distancia) como en el terreno bélico, el .308 es capaz de ofrecer un excelente rendimiento.
Potente, fiable y preciso, este cartucho, también conocido por su denominación métrica 7,62x51mm, se ha convertido con el paso de los años es una de las municiones más extendidas en el sector armamentístico. Todo un referente para los aficionados a la cartuchería metálica.
308.308 Win, 7,62x51mm, o 7,62 OTAN son solo algunos de los términos utilizados para referirse a uno de los cartuchos más importantes de la historia. Sus orígenes se remontan a mediados del pasado siglo XX, momento en el que la industria bélica decidió desarrollar un nuevo tipo de calibre apto para los innovadores fusiles de asalto. La base de la que nació el 7,62x51 pertenece al mítico .30- 06 (7,62x63mm). De hecho, entre las vainas de ambos calibres apenas hay una diferencia de escasos milímetros. Así, con el .30-06 como fuente de inspiración, las autoridades militares estadounidenses desarrollaron el primer esbozo de lo que posteriormente sería el .308: el cartucho US .30 T-65. Esta munición con claros tintes bélicos derivaría a mediados de la década de 1950 en el definitivo 7,62x51mm, un calibre que posteriormente se convertiría en el cartucho oficial de la OTAN.
En este sentido, la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) estaba buscando en esa época un calibre único para todas las armas largas que empleaban los ejércitos de sus países miembros. Así, entre muchos otros, analizaron el .30-06 (7,62x63mm) del ejército estadounidense, el 7,65x54mm belga, el 7,7x56R británico, y el 7,92x57 Mauser alemán. Finalmente, decidieron apostar por el novedoso 7,62x51mm para equipar a todas las armas largas de la OTAN. Las primeras armas que fueron calibradas para esta munición destacan el mítico M-14 estadounidense y el legendario FN FAL. Y es que si hay algún arma que esté ligada a la historia del .308 esa es el fusil de asalto FN FAL. De hecho, tanto el nacimiento como la expansión del rifle belga están directamente vinculados a la entrada en la escena internacional del .308, una munición potente y fiable que se convirtió en el calibre oficial de buena parte de los fusiles de asalto de la segunda mitad del siglo XX. Así, además de los citados estadounidenses que lo utilizaron para su M-14, los españoles lo montaron en su CETME C, y los alemanes para equipar a su HK G3, entre otros muchos.
El .308 es un auténtico multiusos. Su comportamiento en distintas situaciones es tan brillante que es apreciado tanto por los cazadores como por los militares. En el primer caso, el .308 Winchester tiene unas propiedades balísticas similares a las del .30-06, uno de los cartuchos más extendidos entre los aficionados a la actividad cinegética. Por cierto, que el primer rifle deportivo que fue calibrado para esta munición fue el Winchester M70, uno de los grandes clásicos de los rifles de cerrojo.
Del mismo modo, el 7,62x51mm es un cartucho que goza de gran aceptación entre los tiradores selectos. La posibilidad de montarlo con diversos tipos de proyectiles (especialmente curioso es el que va equipado con una bala de punta plana), unido a su gran alcance efectivo (superior a 300 metros), lo convierten en una munición muy adecuada para el combate en zonas urbanas. Por poner un ejemplo, uno de los fusiles semiautomáticos pensados para el tiro a larga distancia y que está estrechamente vinculado con este calibre es el HK PSG-1.
Hablando de fusiles semiautomáticos en .308, este tipo de armas están prohibidas en España para el tirador civil. El motivo es que el actual Reglamento de Armas considera al 7,62x51mm un calibre militar, y por tanto, prohibido para la sociedad civil. En este sentido, el .308 sólo puede utilizarse en rifles de repetición manual, es decir, en modelos accionados por cerrojo, mediante palanca, o en rifles monotiro. Para superar esta absurda prohibición, los tiradores españoles pueden acceder a rifles semiautomáticos en el calibre .307Win, un cartucho idéntico al .308, con la única diferencia de que el .307 cuenta con una pequeña pestaña en el culote de su vaina.
La mayoría de los fabricantes comercializan una extensa gama de cartuchos de este calibre. En este sentido, producen proyectiles con cargas que van entre los 150 y los 200 grains, y que son capaces de desarrollar velocidades que en algunos casos superan los 1.000 m/s. Estas características hacen que a pesar de contar con más de medio siglo a sus espaldas, el .308 esté hoy más vigente que nunca. En la caza, el popular .308 Win ofrece un rendimiento muy similar al del clásico .30-06