Mensaje por Cerro Negro » 22 Feb 2016 21:05
Como ya he comentado en alguna ocasión tengo un 243W. Lo compré hace un par de temporadas casi por capricho con idea de tener un calibre para los corzos, zorros y poco más... La primera temporada solo lo gasté en una espera y cayó un zorro. Con los corzos no hubo suerte y ahí quedó la cosa.
Tengo un amigo que me animaba a cazar con él porque el utiliza uno para todo, ha matado jabalís, rebecos, cabras, corzos y me decía que era perfecto. A mi, pese a su insistencia, comparando el 243 con el 30.06 me parecía muy poca cosa y me resistía a utilizarlo en esperas que es lo que más practico. La oportunidad la tuvo la temporada pasada al llevar el 30.06 al armero para una pequeña reparación, no tuve más remedio que ir a cazar con el 243 y así, por obligación, conocí sus excelencias. En la primera espera un jabalí de un tiro al codillo, a la semana siguiente otro que entró de día y que al verme emprendió la retirada (cayó de un tiro a 97 metros de telémetro), los zorros ni contar... y para terminar una hembra solitaria a la carrera de un tiro en el corazón (reconozco que en este caso tuve bastante suerte).
Lo que más me impresionó fue comprobar la destroza interna que hizo la pequeña punta de 6 mm, una SST de Hornady de tan solo 95g. Los tres jabalís estaban atravesados, y en el primero de ellos tuve que tirar la paletilla de salida pues estaba reventada.
En definitiva para mí, el 243 es un calibre muy preciso y con suficiente poder para abatir los animales que tenemos por aquí con soltura. Ahora bien, es para lo que es, tiro de precisión ayudado con un buen visor (llevo un 4-16x44). Por supuesto que no es un calibre para batidas ni para situaciones en las que se precise parar a un jabalí, pero para las ocasiones en las que se pueda tirar con precisión y calma es perfecto. Mata mucho más de lo que la mayoría de nosotros podamos creer.
Como ya he comentado en alguna ocasión tengo un 243W. Lo compré hace un par de temporadas casi por capricho con idea de tener un calibre para los corzos, zorros y poco más... La primera temporada solo lo gasté en una espera y cayó un zorro. Con los corzos no hubo suerte y ahí quedó la cosa.
Tengo un amigo que me animaba a cazar con él porque el utiliza uno para todo, ha matado jabalís, rebecos, cabras, corzos y me decía que era perfecto. A mi, pese a su insistencia, comparando el 243 con el 30.06 me parecía muy poca cosa y me resistía a utilizarlo en esperas que es lo que más practico. La oportunidad la tuvo la temporada pasada al llevar el 30.06 al armero para una pequeña reparación, no tuve más remedio que ir a cazar con el 243 y así, por obligación, conocí sus excelencias. En la primera espera un jabalí de un tiro al codillo, a la semana siguiente otro que entró de día y que al verme emprendió la retirada (cayó de un tiro a 97 metros de telémetro), los zorros ni contar... y para terminar una hembra solitaria a la carrera de un tiro en el corazón (reconozco que en este caso tuve bastante suerte).
Lo que más me impresionó fue comprobar la destroza interna que hizo la pequeña punta de 6 mm, una SST de Hornady de tan solo 95g. Los tres jabalís estaban atravesados, y en el primero de ellos tuve que tirar la paletilla de salida pues estaba reventada.
En definitiva para mí, el 243 es un calibre muy preciso y con suficiente poder para abatir los animales que tenemos por aquí con soltura. Ahora bien, es para lo que es, tiro de precisión ayudado con un buen visor (llevo un 4-16x44). Por supuesto que no es un calibre para batidas ni para situaciones en las que se precise parar a un jabalí, pero para las ocasiones en las que se pueda tirar con precisión y calma es perfecto. Mata mucho más de lo que la mayoría de nosotros podamos creer.