Mensajepor escarpia » 14 Sep 2007 22:36
Por su parte, los franquistas habían transformado los antiguos tercios del Requeté en unas brigadas navarras "sui generis", en realidad pequeñas divisiones según expresión del propio García Valiño, de gran agilidad maniobrera y adaptadas al combate en montaña y cualquier clase de terreno. Cada brigada navarra constaba de 10 batallones de infantería, dos grupos de Artillería y los correspondientes servicios de Ingenieros, Sanidad, etcétera. Se organizaron cuatro, cada una con algo más de 6.000 hombres. Sus piezas, de 75 y de 105 mm, eran reforzadas, según los casos, en número y calibre, por la Reserva General de Artillería. Esta fuerza, puesta al mando de Solchaga, con el coronel Vigón de Jefe de Estado Mayor, fue la punta de lanza de las ofensivas de Mola, y Dávila después, siempre bajo el techo aéreo de la Legión Cóndor, con la ayuda del CTV italiano como masa de maniobra.
Al correr de los días los malos presentimientos aumentaban. En el mes de febrero se pide al Ministerio de la Guerra en Valencia algo lógico, a falta de Llano de la Encomienda: un general. La preferencia, muy inoportunamente, recae sobra Asensio, uña y carne de Largo Caballero, pero la pérdida de Málaga arrastrará tras de sí la popularidad rápidamente al general elegido.
El 10 de febrero un telegrama cifrado enviado a Valencia desde Bilbao denuncia el cono-cimiento que se tiene de los preparativos que llevan a cabo las fuerzas nacionales con vistas a una ofensiva en gran escala. En otro telegrama, éste del día 20, se puntualiza: "Pongo su conocimiento que sin dar cuenta Gobierno Vasco totalidad aviones caza campos Lamiaco Sondica se han dirigido Asturias dejando riqueza industrial Vizcaya indefensión absoluta expuestos a trágica repetición bombardeo septiembre. Pongo en conocimiento vuecencia esta queja por cuanto General Norte Estado Mayor González Peña habíanos prometido no tocar un solo aparato Bilbao."
El. 27 de febrero tiene lugar un hecho que agrava considerablemente la situación de Euzkadi: el capitán de Ingenieros Alejandro Goicoechea se pasa a las filas nacionales, llevándose consigo los planos del "Cinturón de Hierro", que ha venido construyendo.
Anteriormente, el comandante José Anglada y el capitán de ingenieros Pablo Murga, fueron detenidos al intentar pasar los planos del cinturón a los rebeldes a través de los cónsules de Austria y Paraguay, siendo fusilados tanto Anglada como los cónsules. Murga murió durante su detención. Se divulgaron los detalles de la construcción, en el bando nacional con la intención de que sus soldados tuvieran la máxima información sobre el asalto que debían realizar.
El 12 de marzo se telegrafía a Prieto, ministro de Marina y Aire; "Necesidad imprescindible urgentísimamente vengan escuadra romper bloqueo proteger armamentos víveres. Ultimo caso envíen cuatro destructores tres submarinos obligándose Gobierno Vasco poner tripulación dispuesta enfrentarse enemigos."
A finales de este mes de marzo las fuerzas de Euzkadi consistían en 43 batallones completos, 11 en organización, una unidad de carros y blinda-dos, un escuadrón, 140 piezas de Artillería aproximadamente y dos Regimientos de Ingenie-ros, aparte de los servicios da Intendencia, Sanidad y Transporte. En total, menos de 40.000 hombres.
El frente estaba dividido en Sectores, pero sin verdadera articulación orgánica. Los tres frentes de Guipúzcoa, Alava y Burgos se encontraban bajo los mandos del coronel Vidal, teniente coronel Aizpuru y co-mandante Irezábal, dependientes todos del comandante Arambarri.
No tiene nada de extraño que Aguirre se encontrase solo entre estas sus fuerzas de las que seguramente dudaba y la lejanía del Gobierno Central. En su aislamiento le acompañaban varios extranjeros, de los que el más significado era Vladimiro Goriev, del Ejército soviético, en cuyas filas alcanzaría la categoría de Mariscal. No estaba con él el coronel aviador Jansen, llegado en diciembre, pero sí su sustituto, el también coronel Pailovich: el propio Aguirre habla en varias ocasiones de "los rusos", lo que da a entender la existencia de un equipo.
De los combatientes más destacados de otras nacionalidades quien tuvo más relevancia fue, posiblemente, el francés Jaureguy (o Jáuregui), oficial de Ingenieros del Ejército de su país. Poco se sabe referente del alemán Goldmann; algo más del Inglés Steer, el autor de "The tree of Gernika", por quien Aguirre sentía particular devoción. Más adelante el checo "De Pablo", el alsaciano Putz y el Italiano Nino Nanetti también serán testigos de la hecatombe norteña.
Fuentes: La guerra civil en el País Vasco
Autores:Alberto Bru, Jordi Pedrosa y Txema Prada.
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