Tras una treintena de años nos reencontramos, hechos ya hombres. Atrás quedó aquel apretón de manos adolescente que en despedida se dió, para quién sabe si repetir algún día, o no, con el paso de la vida... Ese apretón de manos, hace unos días, volvió a darse.
...un trovador, mi amigo.
http://www.youtube.com/watch?v=Hu0Hd4qgseE




