No es un gran coche; pero me siento muy, pero que muy feliz conduciéndolo y ahora no lo cambiaría por ningún otro. Me lleva por donde quiero con toda comodidad. Es un Toyota Land Cruiser, negro, de tres puertas (no lo quise más grande, porque no preciso de gran capacidad), con gran maniobrabilidad, lo que me permite ir por sendas muy estrechas y desenvolverme con comodidad tras mis queridos javalíes.
(Aclaración: ni se os ocurra pensar que cazo desde el coche que os mato

. Lo uso para poner mis cebaderos y llevar comida a zonas más o menos complicadas)