Mensaje por NIGHTSTALKERS » 22 May 2009 22:23
Respecto al tema táctico de esta batalla, no fué tan importante la maniobra de Nelson, a pesar de que la literatura anglosajona lo ensalce y lo haga ver así.
Gravina era tan bueno como Nelson.
Recordemos que ya en la batalla del Cabo de San Vicente, Gravina estuvo muy cerca de sorprender a los ingleses, y que sólo una rápida maniobra de Nelson lo evitó...
Caso aparte era Villeneuve, que en comparación con estos dos, estaba en parvularios.
La maniobra famosa de Nelson, el cortar la T, es una gilipollez que sólo funciona si aparte de suerte, delante tienes a otro aún más gilipollas que tú mismo por realizarla.
Y daba igual llevarla a la práctica en el S. XVIII ó en Jutlandia.
Es una táctica que creyeron superior a otras, pero sólo por la victoria inglesa en Trafalgar, con lo cual fué una táctica sobrevalorada.
Ya a mediados del S. XVIII, y dado que ciertos tácticos navales, buscaban otra forma de combatir en el mar, que permitiera ganar de una puñetera vez, una batalla de forma definitiva, pues hasta entonces, todo lo que más ocurría era que se intercambiaban unas cuantas andanadas, si el combate era de vuelta contínua, ó una sola andanada, si era de vuelta encontrada. Me refiero a andanadas uno a uno, evidentemente, pero si era una línea de navíos navegando de vuelta encontrada, las andanadas repetidas alcanzaban a otros navíos, se supone..., pues puestos dichos tácticos a investigar, estudiaron esta nueva forma de combatir, para romper la línea de batalla enemiga.
Los ingleses fueron los primeros en utilizarla, sinó recuerdo mal en el Mediterráneo, en las guerras contra los intentos españoles de ocupar el Reino de las Dos Sicilias(ojo que hablo de memoria), y en España, los mejores Capitanes de Navío de nuestra Real Armada, la analizaron y estudiaron profundamente,
, y sorpresa,
, la desecharon pues no se le encontró una mejora práctica frente a la línea clásica de batalla.
Y yo soy de los que opinan que no se equivocaban, pues es de estúpidos, lanzarse en fila de a uno, ó aunque sea de a dos, como en Trafalgar, contra una línea de batalla que ofrecen varios cientos de cañones en una sola banda, mientras tú no ofreces ninguno. Pues los cañones de caza proeles, no tienen trascendencia ninguna en este hipotético combate.
Imagináos a una línea de carros de combate, avanzando en fila de a uno, para cortar la T, contra otra que los espera en línea, apuntándoles con todos los cañones. Los primeros de la línea que ataca para cortar la T, se van al carajo fijo. Y
en los primeros están los mandos, con lo cual los atacantes pierden a su guía
Además, la fila que ataca mide un par de Km de longitud, con lo que puede ocurrir que a partir de la mitad para atrás, cuando lleguen, los primeros ya estén desarbolados y sin posibilidad de ser gobernados.
Eso sería, el principio y fin del combate.
Lo que pasa, es que como apunta el hábil Porta, la línea de batalla de la Combinada, dejaba mucho que desear, y aunque un par de navíos consiguieron cortarle el paso a Nelson, el enorme espacio entre la proa de uno, y la popa del otro, le permitieron colarse al final, y conseguir cortar y cercar a una parte de esta flota.
Suerte, sólo tuvo suerte.
Pero aunque la suerte es del que la busca, si nuestros navíos hubieran estado mantenidos como correspondía, y no que se cayeran a pedazos algunas partes importantísimas de su equipamiento puramente marinero, así como se hubiera tenido a una tripulación totalmente profesional, y no completada a base de marineros, pescadores y vecinos de la zona, los ingleses no lo hubieran tenido tan fácil.
Cierto es que tenían las nuevas carronadas, pero en España también las teníamos, otra cosa es que no se hubieran montado en los navíos por falta de previsión ó dinero
Y las bombas de achique inglesas, pues cierto, eran mejores, por ser de doble émbolo, pero ningún navío en Trafalgar se rindió por estar haciendo agua, sinó por otras razones que todos conocemos.
De todas formas, y como nuestros Capitanes de Navío eran los que mejor conocían la situación, lo mejor hubiera sido no salir, tal como ellos opinaban, y dejar a Nelson pudriéndose todo el invierno en el mar, mientras nosotros realizábamos las tan necesarias tareas de mantenimiento y adiestramiento de la tripulación.
Ya se hubieran cansado de estar allí, manteniendo un bloqueo durante meses, mientras nuestra flota estaba resguardadita en puerto.
Y no era que no quisieran combatir por falta de wevos, sinó que eran muy buenos Capitanes de Navío, y sabían lo que tenían que hacer, dadas las limitaciones con las que se tenían que enfrentar a la Royal Navy.
"Si el enemigo te busca para combatir, te retiras".
Ah, por cierto, Napoleón leyó y conocía las enseñanzas de Sun Tzú, pero se creía tan listo, que no las aplicaba siempre.
A nosotros, esto nos costó unos pocos navíos, lo de menos, menos del 10% de los que teníamos, muchas muertes, y la imposibilidad de comunicarnos con nuestro Imperio de Ultramar, lo que al final, nos costó perderlo.
PD: La narración de la batalla en los Episodios Nacionales de Pérez Galdós, muy buena, pero la de Arturo, simplemente he pasado de leerla. Prefiero otro tipo de ensayos históricos, mucho más didácticos, aunque menos comerciales.
Respecto al tema táctico de esta batalla, no fué tan importante la maniobra de Nelson, a pesar de que la literatura anglosajona lo ensalce y lo haga ver así.
Gravina era tan bueno como Nelson.
Recordemos que ya en la batalla del Cabo de San Vicente, Gravina estuvo muy cerca de sorprender a los ingleses, y que sólo una rápida maniobra de Nelson lo evitó...
Caso aparte era Villeneuve, que en comparación con estos dos, estaba en parvularios.
La maniobra famosa de Nelson, el cortar la T, es una gilipollez que sólo funciona si aparte de suerte, delante tienes a otro aún más gilipollas que tú mismo por realizarla.
Y daba igual llevarla a la práctica en el S. XVIII ó en Jutlandia.
Es una táctica que creyeron superior a otras, pero sólo por la victoria inglesa en Trafalgar, con lo cual fué una táctica sobrevalorada.
Ya a mediados del S. XVIII, y dado que ciertos tácticos navales, buscaban otra forma de combatir en el mar, que permitiera ganar de una puñetera vez, una batalla de forma definitiva, pues hasta entonces, todo lo que más ocurría era que se intercambiaban unas cuantas andanadas, si el combate era de vuelta contínua, ó una sola andanada, si era de vuelta encontrada. Me refiero a andanadas uno a uno, evidentemente, pero si era una línea de navíos navegando de vuelta encontrada, las andanadas repetidas alcanzaban a otros navíos, se supone..., pues puestos dichos tácticos a investigar, estudiaron esta nueva forma de combatir, para romper la línea de batalla enemiga.
Los ingleses fueron los primeros en utilizarla, sinó recuerdo mal en el Mediterráneo, en las guerras contra los intentos españoles de ocupar el Reino de las Dos Sicilias(ojo que hablo de memoria), y en España, los mejores Capitanes de Navío de nuestra Real Armada, la analizaron y estudiaron profundamente,
, y sorpresa,
, la desecharon pues no se le encontró una mejora práctica frente a la línea clásica de batalla.
Y yo soy de los que opinan que no se equivocaban, pues es de estúpidos, lanzarse en fila de a uno, ó aunque sea de a dos, como en Trafalgar, contra una línea de batalla que ofrecen varios cientos de cañones en una sola banda, mientras tú no ofreces ninguno. Pues los cañones de caza proeles, no tienen trascendencia ninguna en este hipotético combate.
Imagináos a una línea de carros de combate, avanzando en fila de a uno, para cortar la T, contra otra que los espera en línea, apuntándoles con todos los cañones. Los primeros de la línea que ataca para cortar la T, se van al carajo fijo. Y
en los primeros están los mandos, con lo cual los atacantes pierden a su guía
Además, la fila que ataca mide un par de Km de longitud, con lo que puede ocurrir que a partir de la mitad para atrás, cuando lleguen, los primeros ya estén desarbolados y sin posibilidad de ser gobernados.
Eso sería, el principio y fin del combate.
Lo que pasa, es que como apunta el hábil Porta, la línea de batalla de la Combinada, dejaba mucho que desear, y aunque un par de navíos consiguieron cortarle el paso a Nelson, el enorme espacio entre la proa de uno, y la popa del otro, le permitieron colarse al final, y conseguir cortar y cercar a una parte de esta flota.
Suerte, sólo tuvo suerte.
Pero aunque la suerte es del que la busca, si nuestros navíos hubieran estado mantenidos como correspondía, y no que se cayeran a pedazos algunas partes importantísimas de su equipamiento puramente marinero, así como se hubiera tenido a una tripulación totalmente profesional, y no completada a base de marineros, pescadores y vecinos de la zona, los ingleses no lo hubieran tenido tan fácil.
Cierto es que tenían las nuevas carronadas, pero en España también las teníamos, otra cosa es que no se hubieran montado en los navíos por falta de previsión ó dinero
Y las bombas de achique inglesas, pues cierto, eran mejores, por ser de doble émbolo, pero ningún navío en Trafalgar se rindió por estar haciendo agua, sinó por otras razones que todos conocemos.
De todas formas, y como nuestros Capitanes de Navío eran los que mejor conocían la situación, lo mejor hubiera sido no salir, tal como ellos opinaban, y dejar a Nelson pudriéndose todo el invierno en el mar, mientras nosotros realizábamos las tan necesarias tareas de mantenimiento y adiestramiento de la tripulación.
Ya se hubieran cansado de estar allí, manteniendo un bloqueo durante meses, mientras nuestra flota estaba resguardadita en puerto.
Y no era que no quisieran combatir por falta de wevos, sinó que eran muy buenos Capitanes de Navío, y sabían lo que tenían que hacer, dadas las limitaciones con las que se tenían que enfrentar a la Royal Navy.
"Si el enemigo te busca para combatir, te retiras".
Ah, por cierto, Napoleón leyó y conocía las enseñanzas de Sun Tzú, pero se creía tan listo, que no las aplicaba siempre.
A nosotros, esto nos costó unos pocos navíos, lo de menos, menos del 10% de los que teníamos, muchas muertes, y la imposibilidad de comunicarnos con nuestro Imperio de Ultramar, lo que al final, nos costó perderlo.
PD: La narración de la batalla en los Episodios Nacionales de Pérez Galdós, muy buena, pero la de Arturo, simplemente he pasado de leerla. Prefiero otro tipo de ensayos históricos, mucho más didácticos, aunque menos comerciales.