Mensaje por santiagoruiz » 01 Sep 2008 01:18
No es reciente, pero fue mi primera experiencia con las armas, ademas de las de la tele.
Mi padre en tenerife tenia un taller mecanico, pero arreglaba motores de pesqueros y yates, en ellos compro una pistola automatica del 6,35 que no se le veia ni la marca, eran tiempos de Franco y la reserva era absoluta, asi que la escondio en su cuarto le comento a mi mama y mas nada.
Dos dias tarde ( como niño curioso ) en dar con la pistola, jugue con ella a cansancio, y despues me dio por desarmarla, agarre unas herramientas y le di con furia, al notar mi madre que no me veia ni escuchaba vino curiosa a ver, se encontro la pistola desarmada totalmente encima de su cama, parecia un rompecabezas, por poco me mata, y me dice que deje eso asi, para que al llegar mi viejo me de mi merecido.
Escondido en el armario oigo a mi padre llegar y hablar con mi madre, ella me busca y me lleva a su cuarto, y me encuentro a mi padre sentado rascandose en la cabeza para entender como un niño de ocho años logro desarmar una pistola cargada con ocho proyectiles en el cargador, me da unos correazos, y luego me hace estar tres horas armando de nuevo el arma, cada vez que no sabia donde va cada una, me da un coscorron, al final no cruadro el cañon y se quedaba la corredera un poco atras sin cerrar bien, despues me sermoneo sobre los peligros de las armas y que toda arma se debe de tratar como cargada y tener respeto a ellas.
La moraleja es que mi padre llevo la pistola a un amigo que trabajaba en optica Rieu que es como se llamaba antes, y el se la ajusto, el caso es que el amigo le dijo que no se pusiera a desarmarla asi que era muy complicado para el, y por verguenza no le dijo que fue su hijo.
Tengo varias historias mas, pero poco a poco las ponemos.
Saludos.
No es reciente, pero fue mi primera experiencia con las armas, ademas de las de la tele.
Mi padre en tenerife tenia un taller mecanico, pero arreglaba motores de pesqueros y yates, en ellos compro una pistola automatica del 6,35 que no se le veia ni la marca, eran tiempos de Franco y la reserva era absoluta, asi que la escondio en su cuarto le comento a mi mama y mas nada.
Dos dias tarde ( como niño curioso ) en dar con la pistola, jugue con ella a cansancio, y despues me dio por desarmarla, agarre unas herramientas y le di con furia, al notar mi madre que no me veia ni escuchaba vino curiosa a ver, se encontro la pistola desarmada totalmente encima de su cama, parecia un rompecabezas, por poco me mata, y me dice que deje eso asi, para que al llegar mi viejo me de mi merecido.
Escondido en el armario oigo a mi padre llegar y hablar con mi madre, ella me busca y me lleva a su cuarto, y me encuentro a mi padre sentado rascandose en la cabeza para entender como un niño de ocho años logro desarmar una pistola cargada con ocho proyectiles en el cargador, me da unos correazos, y luego me hace estar tres horas armando de nuevo el arma, cada vez que no sabia donde va cada una, me da un coscorron, al final no cruadro el cañon y se quedaba la corredera un poco atras sin cerrar bien, despues me sermoneo sobre los peligros de las armas y que toda arma se debe de tratar como cargada y tener respeto a ellas.
La moraleja es que mi padre llevo la pistola a un amigo que trabajaba en optica Rieu que es como se llamaba antes, y el se la ajusto, el caso es que el amigo le dijo que no se pusiera a desarmarla asi que era muy complicado para el, y por verguenza no le dijo que fue su hijo.
Tengo varias historias mas, pero poco a poco las ponemos.
Saludos.