Mensaje por Vicente » 27 Jun 2017 10:05
Una de las contestaciones recibidas en Privado.
Saludos,
No confundamos discriminación positiva con igualdad.
Y no se ofendan ustedas y ustedes…..
Sostengo que la ideología de género y la discriminación positiva pueden crear aversión hacia las mujeres.. Equivale a reconocer una minusvalía tácita en los miembros del colectivo al que, en teoría, se pretende proteger... no sólo es injusto, también es indigno. Y, lo que es peor, además es contraproducente.
Y es una postura que defienden grupos feministas que critican los planteamientos de discriminación positiva contra el hombre e incluso la "minusvaloración de la mujer" que implica "considerarla como una disminuida".
El feminismo luchaba por la igualdad ante la ley, y la igualdad de derechos y oportunidades. Eso mismo es lo que cualquier mujer debemos reivindicar. La ideología de género parte del prejuicio de seguir considerando al hombre opresor y a la mujer oprimida, necesitada de ventajas para ser iguales, minusvalorando los logros conseguidos en igualdad de condiciones, colocándonos en una posición incómoda de tutela del Estado e imponiendo cuotas de paridad sin tener en cuenta que la valía de la persona no depende de su sexo.
La ideología de género ha conseguido que se aprueben leyes discriminatorias para los varones, quedando el significado de Igualdad menoscabado, recibiendo, por otra parte, ingentes cantidades de dinero público que han ido a parar a entidades exclusivamente de mujeres, violando así otra reivindicación antigua, que no existan asociaciones discriminatorias. Hay que ayudar a los desprotegidos, por supuesto, ¡pero de cualquier sexo o edad!
Pienso que los dirigentes de cualquier ámbito, ya sea institucional o laboral, deportivo, etc…, han de ser los más capacitados, sea cual sea su sexo, sin cuotas. No es admisible que una persona pase por encima de otros compañeros más expertos o capacitados por ser mujer. Además, puede crear aversión hacia las mujeres que han conseguido éxito profesional por méritos propios, al convertirlas en “sospechosas” de haber recibido trato de favor.
¡Toda esta infraestructura, alcanza niveles de paroxismo y penetra en todas las instituciones, administraciones, a cualquier nivel y pagado con nuestros impuestos!
Carmen Romero soltó hace tiempo un comentadísimo "jóvenes y jóvenas", y Bibiana Aído se estrenó en el Gobierno con un "miembras" que años después de su gazapo todavía se escucha a menudo. No son más que anécdotas, pero reflejan el empeño de muchas autoridades por ser políticamente correctas, con el riesgo de bordear lo ridículo.
Se realizan gastos ingentes en la elaboración de manuales de lenguaje no sexista por expertos en igualdad de algunas universidades e instituciones que son ridículos. Cualquiera que los cumpla violaría reglas de la RAE. Si no escribo "los ciudadanos y las ciudadanas", o peor aún "l@s ciudadan@s", ¿estoy reforzando el machismo histórico, volviendo invisible a la mitad de la población? ¿Tengo que escribir "la juventud" en vez de "los jóvenes", "el vecindario" en vez de "los vecinos", aunque no signifique exactamente lo mismo, para no parecer excluyente? Yendo más al fondo de la cuestión: ¿tener que decir siempre "los ciudadanos y las ciudadanas" no parece remarcar que no hay un único sujeto, sino dos grupos separados, que no forman un algo común? ¿No existe una identidad colectiva más allá del sexo o del género?
Tampoco existes "periodistos", y es que hay un enorme abanico de oficios muy masculinos que terminan en "ista" sin que a nadie le ofenda. Y hay una corriente de mujeres que se niega a convertir en femenino el nombre de las profesiones, y que son médicos o soldados así, con o. La desaparecida Loyola de Palacio prefería ser llamada "ministro", y Ana Patricia Botín "presidente".
La oca es oca sea cual sea su sexo, como la ballena o el escorpión, y la rana no es la hembra del sapo. Manejamos un idioma nacido del latín vulgar hace más de un milenio, y en ese proceso resultó, caprichos de la historia, que el plural masculino se impuso como genérico.
Nos recuerda la Academia que en nuestra lengua no coinciden sexo y género, y que el plural genérico es el masculino guste o no.
El pleno de la Real Academia Española ha respaldado un informe elaborado por el académico Ignacio Bosque, en el que se concluye que sencillamente “no se podría hablar” si se siguieran las guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por comunidades autónomas, universidades y sindicatos.
Así, debemos preguntarnos si es o no sexista usar el adjetivo juntos, masculino plural, en la oración “Juan y María viven juntos”, puesto que este adjetivo “no visibiliza el femenino”. Tal vez deberíamos decir …”viven en compañía” para no ser discriminatorio con las mujeres, y así hasta el infinito.
Escribir “los niñ@s” por “los niños” es una cosa, ¿pero cómo lo leemos? ¿Cómo se pronuncia la arroba? La RAE recomienda, junto con todas las gramáticas normativas y los manuales de estilo de los medios de comunicación, evitar el uso de la arroba salvo en la dirección de correo electrónico.
¿Cómo hacer para no caer en la reacción y la caverna cuando hablamos? ¿Una mujer progresista debe decir “pianista” o “pianisto”?, ¿taxista o taxisto?, ¿progresista o progresisto?, ¿idiota o idioto?, ¿gilipollas o gilipollos?
Un poco de sentido común: cualquier persona dirá que “va a cenar con unos amigos”, sin intención de excluir a las mujeres, o que “tiene que ir al colegio a recoger a sus hijos”, sin que hayamos de suponer que no tiene hijas. Y, hablará, en una palabra, como todo el mundo”.
Y ese mismo sentido común para todo: no necesitamos la discriminación positiva y el sistema de cuotas. No quiero nada que no nos hayamos ganado por nosotras mismas.
Una de las contestaciones recibidas en Privado.
Saludos,
[i][b]No confundamos discriminación positiva con igualdad.[/b]
Y no se ofendan ustedas y ustedes…..
Sostengo que la ideología de género y la discriminación positiva pueden crear aversión hacia las mujeres.. Equivale a reconocer una minusvalía tácita en los miembros del colectivo al que, en teoría, se pretende proteger... no sólo es injusto, también es indigno. Y, lo que es peor, además es contraproducente.
Y es una postura que defienden grupos feministas que critican los planteamientos de discriminación positiva contra el hombre e incluso la "minusvaloración de la mujer" que implica "considerarla como una disminuida".
El feminismo luchaba por la igualdad ante la ley, y la igualdad de derechos y oportunidades. Eso mismo es lo que cualquier mujer debemos reivindicar. La ideología de género parte del prejuicio de seguir considerando al hombre opresor y a la mujer oprimida, necesitada de ventajas para ser iguales, minusvalorando los logros conseguidos en igualdad de condiciones, colocándonos en una posición incómoda de tutela del Estado e imponiendo cuotas de paridad sin tener en cuenta que la valía de la persona no depende de su sexo.
La ideología de género ha conseguido que se aprueben leyes discriminatorias para los varones, quedando el significado de Igualdad menoscabado, recibiendo, por otra parte, ingentes cantidades de dinero público que han ido a parar a entidades exclusivamente de mujeres, violando así otra reivindicación antigua, que no existan asociaciones discriminatorias. Hay que ayudar a los desprotegidos, por supuesto, ¡pero de cualquier sexo o edad!
Pienso que los dirigentes de cualquier ámbito, ya sea institucional o laboral, deportivo, etc…, han de ser los más capacitados, sea cual sea su sexo, sin cuotas. No es admisible que una persona pase por encima de otros compañeros más expertos o capacitados por ser mujer. Además, puede crear aversión hacia las mujeres que han conseguido éxito profesional por méritos propios, al convertirlas en “sospechosas” de haber recibido trato de favor.
¡Toda esta infraestructura, alcanza niveles de paroxismo y penetra en todas las instituciones, administraciones, a cualquier nivel y pagado con nuestros impuestos!
Carmen Romero soltó hace tiempo un comentadísimo "jóvenes y jóvenas", y Bibiana Aído se estrenó en el Gobierno con un "miembras" que años después de su gazapo todavía se escucha a menudo. No son más que anécdotas, pero reflejan el empeño de muchas autoridades por ser políticamente correctas, con el riesgo de bordear lo ridículo.
Se realizan gastos ingentes en la elaboración de manuales de lenguaje no sexista por expertos en igualdad de algunas universidades e instituciones que son ridículos. Cualquiera que los cumpla violaría reglas de la RAE. Si no escribo "los ciudadanos y las ciudadanas", o peor aún "l@s ciudadan@s", ¿estoy reforzando el machismo histórico, volviendo invisible a la mitad de la población? ¿Tengo que escribir "la juventud" en vez de "los jóvenes", "el vecindario" en vez de "los vecinos", aunque no signifique exactamente lo mismo, para no parecer excluyente? Yendo más al fondo de la cuestión: ¿tener que decir siempre "los ciudadanos y las ciudadanas" no parece remarcar que no hay un único sujeto, sino dos grupos separados, que no forman un algo común? ¿No existe una identidad colectiva más allá del sexo o del género?
Tampoco existes "periodistos", y es que hay un enorme abanico de oficios muy masculinos que terminan en "ista" sin que a nadie le ofenda. Y hay una corriente de mujeres que se niega a convertir en femenino el nombre de las profesiones, y que son médicos o soldados así, con o. La desaparecida Loyola de Palacio prefería ser llamada "ministro", y Ana Patricia Botín "presidente".
La oca es oca sea cual sea su sexo, como la ballena o el escorpión, y la rana no es la hembra del sapo. Manejamos un idioma nacido del latín vulgar hace más de un milenio, y en ese proceso resultó, caprichos de la historia, que el plural masculino se impuso como genérico.
Nos recuerda la Academia que en nuestra lengua no coinciden sexo y género, y que el plural genérico es el masculino guste o no.
El pleno de la Real Academia Española ha respaldado un informe elaborado por el académico Ignacio Bosque, en el que se concluye que sencillamente “no se podría hablar” si se siguieran las guías sobre lenguaje no sexista elaboradas por comunidades autónomas, universidades y sindicatos.
Así, debemos preguntarnos si es o no sexista usar el adjetivo juntos, masculino plural, en la oración “Juan y María viven juntos”, puesto que este adjetivo “no visibiliza el femenino”. Tal vez deberíamos decir …”viven en compañía” para no ser discriminatorio con las mujeres, y así hasta el infinito.
Escribir “los niñ@s” por “los niños” es una cosa, ¿pero cómo lo leemos? ¿Cómo se pronuncia la arroba? La RAE recomienda, junto con todas las gramáticas normativas y los manuales de estilo de los medios de comunicación, evitar el uso de la arroba salvo en la dirección de correo electrónico.
¿Cómo hacer para no caer en la reacción y la caverna cuando hablamos? ¿Una mujer progresista debe decir “pianista” o “pianisto”?, ¿taxista o taxisto?, ¿progresista o progresisto?, ¿idiota o idioto?, ¿gilipollas o gilipollos?
Un poco de sentido común: cualquier persona dirá que “va a cenar con unos amigos”, sin intención de excluir a las mujeres, o que “tiene que ir al colegio a recoger a sus hijos”, sin que hayamos de suponer que no tiene hijas. Y, hablará, en una palabra, como todo el mundo”.
Y ese mismo sentido común para todo: no necesitamos la discriminación positiva y el sistema de cuotas. No quiero nada que no nos hayamos ganado por nosotras mismas.
[/i]