Mensaje por Bigshow » 04 Mar 2014 13:21
Eso de Usted, oye, que soy más joven que… Ud.
Que la cohetería fuese más ventajosa en la mayoría de aspectos táctico-técnicos es sabiduría a hechos consumados y no un conocimiento certero en los comienzos de investigaciones de ese carácter y además a día de hoy entre los obuses de 152 y 155mm está presente la munición atómica, con lo cual no fue una carretera sin salida.
A principios del 1954, que es cuando comenzaron los trabajos en los tres sistemas artilleros atómicos soviéticos, faltaban varios años para que los cohetes Filin y Mars realizasen primeras pruebas de tiro, ni tampoco estaban operativos los Honest John y Corporal con cargas atómicas en servicio del enemigo potencial ( aunque faltaba muy poco), pero el cual sí desplegaba su artillería atómica en Europa, que, por cierto, con sus dos enormes camiones para transporte de la pieza y horas necesarias para su entrada en posición no me parece superior como esquema frente a una pieza autopropulsada.
Cohetería y artillería de tubo, a pesar de compartir ciertos objetivos, no eran reemplazables entre sí en aquella ni lo son actualmente, sino que se complementan. Los órganos de Stalin sólo fue uno de los apodos dados a los BM por los alemanes y difícilmente iba a repercutir en los niveles de producción de uno u otro tipo, la fabricación de artillería pesada se limitaba por su escasa movilidad en las operaciones ofensivas y no coste o efectividad de su fuego. Exactamente lo mismo que ocurrió con los sistemas atómicos a posteriori, eran trastos enormes y por tanto complicados de operar y no por ser caros o no fiables. De todas formas, no son proyectos de Stalin, fueron llevados a cabo con su sucesor, al cual lo que menos se le puede reprochar es el escaso interés por los misiles y cohetes, todo lo contrario.
Resumiendo:
El cañón y mortero atómicos soviéticos hacia final de su desarrollo resultaron fiables tanto en las propias piezas artilleras como en su vehículo, superando con éxito y de sobra el número de disparos exigidos por los requerimientos solicitados. El tercer proyecto del cañón sin retroceso sí fue cerrado por dichas circunstancias tras dos años de trabajos, pero no fue su chasis lo que provocó el falló.
Los costes de producción y perfeccionamiento de estos sistemas, siendo indudablemente altos, difícilmente podría comprarse con el propio de los primeros sistemas de cohetería-portadora de ojivas nucleares debido a falta de datos. La elección de plataformas de transporte ya existentes, probadas y fabricadas en masa por la planta de Kirov y su modificación para adaptarlos a los nuevos obuses no incrementaba el gasto, al contrario, lo reducía.
La efectividad de estos cañones frente a los sistemas de cohetería contemporánea no se puede contrastar ya que los últimos simplemente no existían – los misiles Korshun no portaban cargas atómicas y no satisfacían exigencias en cuanto al CEP, los Filin y posteriores se encontraban en fase de proyectos iniciales sin ofrecer seguridad sobre los resultados finales.
Los sistemas enemigos recorrieron un camino muy similar durante su creación con la diferencia de estar adelantados varios años tanto en el campo de desarrollo atómico en general, como en aspectos tecnológicos que permitían mayor grado de reducción de tamaño y masa para las cargas explosivas del mismo equivalente energético y por tanto dimensiones finales de todo el conjunto de sistemas. Aunque sí llegaron a entrar en servicio a pesar de numerosos inconvenientes que suponía su tamaño y que ya se les enjuiciaba aun antes de pasar a prototipos. Igualmente fueron sustituidos por misiles cuando los avances científicos en los proyectiles con motores de propulsión lo permitieron y no antes. Los motivos de existir de estos cañones era el mismo que en el caso soviético - la intención de dotar a las fuerzas terrestres con armamento nuclear en menor tiempo posible y como alternativa a otras dos vías de desarrollos que eran los cañones sin retroceso y cohetes que por aquel nadie podía asegurar como vencedoras.
La artillería atómica perdió importancia frente a otros medios, pero no dejó de existir ni actualmente, transformándose en munición para piezas de artillería comunes y para la aparición de la cual los primeros cañones monstruosos jugaron un papel transcendental.
Eso de Usted, oye, que soy más joven que… Ud.
Que la cohetería fuese más ventajosa en la mayoría de aspectos táctico-técnicos es sabiduría a hechos consumados y no un conocimiento certero en los comienzos de investigaciones de ese carácter y además a día de hoy entre los obuses de 152 y 155mm está presente la munición atómica, con lo cual no fue una carretera sin salida.
A principios del 1954, que es cuando comenzaron los trabajos en los tres sistemas artilleros atómicos soviéticos, faltaban varios años para que los cohetes Filin y Mars realizasen primeras pruebas de tiro, ni tampoco estaban operativos los Honest John y Corporal con cargas atómicas en servicio del enemigo potencial ( aunque faltaba muy poco), pero el cual sí desplegaba su artillería atómica en Europa, que, por cierto, con sus dos enormes camiones para transporte de la pieza y horas necesarias para su entrada en posición no me parece superior como esquema frente a una pieza autopropulsada.
Cohetería y artillería de tubo, a pesar de compartir ciertos objetivos, no eran reemplazables entre sí en aquella ni lo son actualmente, sino que se complementan. Los órganos de Stalin sólo fue uno de los apodos dados a los BM por los alemanes y difícilmente iba a repercutir en los niveles de producción de uno u otro tipo, la fabricación de artillería pesada se limitaba por su escasa movilidad en las operaciones ofensivas y no coste o efectividad de su fuego. Exactamente lo mismo que ocurrió con los sistemas atómicos a posteriori, eran trastos enormes y por tanto complicados de operar y no por ser caros o no fiables. De todas formas, no son proyectos de Stalin, fueron llevados a cabo con su sucesor, al cual lo que menos se le puede reprochar es el escaso interés por los misiles y cohetes, todo lo contrario.
Resumiendo:
El cañón y mortero atómicos soviéticos hacia final de su desarrollo resultaron fiables tanto en las propias piezas artilleras como en su vehículo, superando con éxito y de sobra el número de disparos exigidos por los requerimientos solicitados. El tercer proyecto del cañón sin retroceso sí fue cerrado por dichas circunstancias tras dos años de trabajos, pero no fue su chasis lo que provocó el falló.
Los costes de producción y perfeccionamiento de estos sistemas, siendo indudablemente altos, difícilmente podría comprarse con el propio de los primeros sistemas de cohetería-portadora de ojivas nucleares debido a falta de datos. La elección de plataformas de transporte ya existentes, probadas y fabricadas en masa por la planta de Kirov y su modificación para adaptarlos a los nuevos obuses no incrementaba el gasto, al contrario, lo reducía.
La efectividad de estos cañones frente a los sistemas de cohetería contemporánea no se puede contrastar ya que los últimos simplemente no existían – los misiles Korshun no portaban cargas atómicas y no satisfacían exigencias en cuanto al CEP, los Filin y posteriores se encontraban en fase de proyectos iniciales sin ofrecer seguridad sobre los resultados finales.
Los sistemas enemigos recorrieron un camino muy similar durante su creación con la diferencia de estar adelantados varios años tanto en el campo de desarrollo atómico en general, como en aspectos tecnológicos que permitían mayor grado de reducción de tamaño y masa para las cargas explosivas del mismo equivalente energético y por tanto dimensiones finales de todo el conjunto de sistemas. Aunque sí llegaron a entrar en servicio a pesar de numerosos inconvenientes que suponía su tamaño y que ya se les enjuiciaba aun antes de pasar a prototipos. Igualmente fueron sustituidos por misiles cuando los avances científicos en los proyectiles con motores de propulsión lo permitieron y no antes. Los motivos de existir de estos cañones era el mismo que en el caso soviético - la intención de dotar a las fuerzas terrestres con armamento nuclear en menor tiempo posible y como alternativa a otras dos vías de desarrollos que eran los cañones sin retroceso y cohetes que por aquel nadie podía asegurar como vencedoras.
La artillería atómica perdió importancia frente a otros medios, pero no dejó de existir ni actualmente, transformándose en munición para piezas de artillería comunes y para la aparición de la cual los primeros cañones monstruosos jugaron un papel transcendental.