Mensaje por JotaErre » 02 Ago 2016 01:57
Por cierto, una puntualización: las armas rayadas sí que se habían utilizado militarmente en cantidades importantes antes de la aparición de las balas Minié:
Su primera y "estelar" aparición fue en la Guerra de la Independencia de los EE.UU., donde los rifles Kentucky y Pennsylvania, en manos de los voluntarios americanos, fueron una desagradable sorpresa para los "casacas rojas".
Algunos estados alemanes, como Hesse y Prusia, habían creado también unidades de cazadores (jäger) armadas con rifles rayados.
Finalmente, el ejército británico admitió la eficacia de este tipo de armas, y adoptó el rifle Baker, que estuvo en servicio desde 1801 hasta 1840.
Todos estos rifles tenían en común, como se comenta en el artículo, una cadencia de tiro muy inferior a la de los mosquetes (por ejemplo, un soldado bien entrenado difícilmente podía llegar a tres disparos por minuto con un rifle Baker frente a los cuatro de un mosquete de ánima lisa), y además necesitaban limpiarse tras un número relativamente pequeño de disparos, por lo que no se fabricaron con la intención de sustituir al mosquete de ánima lisa, sino de complementarlo. Generalmente, se entregaban a regimientos de élite, que no luchaban en línea, sino en pequeños grupos, disparando a blancos escogidos (como oficiales o tiradores rivales) desde distancias relativamente largas y posiciones cubiertas. Por ejemplo, los regimientos de rifles británicos solían adoptar las patrullas de dos hombres, en la que uno hacía de observador y otro de tirador.
Su eficacia se demostró en la retirada británica hacia Galicia que culminó en la batalla de La Coruña: en una acción de retaguardia, un tirador inglés llamado Plunkett acertó a un general francés a una distancia de 600 metros. Para demostrar que no había sido casualidad, recargó su rifle Baker y volvió a disparar, matando al ayudante de campo del general, que había ido a auxiliarle.
Por cierto, una puntualización: las armas rayadas sí que se habían utilizado militarmente en cantidades importantes antes de la aparición de las balas Minié:
Su primera y "estelar" aparición fue en la Guerra de la Independencia de los EE.UU., donde los rifles Kentucky y Pennsylvania, en manos de los voluntarios americanos, fueron una desagradable sorpresa para los "casacas rojas".
Algunos estados alemanes, como Hesse y Prusia, habían creado también unidades de cazadores (jäger) armadas con rifles rayados.
Finalmente, el ejército británico admitió la eficacia de este tipo de armas, y adoptó el rifle Baker, que estuvo en servicio desde 1801 hasta 1840.
Todos estos rifles tenían en común, como se comenta en el artículo, una cadencia de tiro muy inferior a la de los mosquetes (por ejemplo, un soldado bien entrenado difícilmente podía llegar a tres disparos por minuto con un rifle Baker frente a los cuatro de un mosquete de ánima lisa), y además necesitaban limpiarse tras un número relativamente pequeño de disparos, por lo que no se fabricaron con la intención de sustituir al mosquete de ánima lisa, sino de complementarlo. Generalmente, se entregaban a regimientos de élite, que no luchaban en línea, sino en pequeños grupos, disparando a blancos escogidos (como oficiales o tiradores rivales) desde distancias relativamente largas y posiciones cubiertas. Por ejemplo, los regimientos de rifles británicos solían adoptar las patrullas de dos hombres, en la que uno hacía de observador y otro de tirador.
Su eficacia se demostró en la retirada británica hacia Galicia que culminó en la batalla de La Coruña: en una acción de retaguardia, un tirador inglés llamado Plunkett acertó a un general francés a una distancia de 600 metros. Para demostrar que no había sido casualidad, recargó su rifle Baker y volvió a disparar, matando al ayudante de campo del general, que había ido a auxiliarle.