Mensaje por G-1200 » 23 Ago 2008 18:19
¡Buenas tardes!
Por supuesto, Gebek, por supuesto.
De hecho es la historia de mi instructor de artes marciales.
No se si te conté que mi instructor, aunque de rasgos caucásicos, era oriental y su nombre era Pak Itochok Olatero.
Recuerdo con melancolía una de las grandes sesiones de meditación. Empezaba por hacernos una pregunta trascendente que debiamos contestar al final de la meditación. Durante la misma debiamos dejar la mente en blanco y los razonamientos, argumentos y respuesta definitiva debía fluir del entorno hacia nuestra mente.
En esa ocasión el maestro nos dijo: ¿Sabeis la difelencia entle un tabulete de bambú del sul y el miemblo vilil de un nubio bien dotado?.
En la hora y media que teniamos de clase cientos fueron los razonamientos que me hacian ver ciertas similitudes entre tan diferentes "trastos". Y cientos de argumentos me abirdaban sobre las diferencias filosóficas del ejemplo.
Dejé mi mente en blanco y organicé las ideas en dos grandes bloques. Unos de similitudes y otro de diferencias pero, no conseguía equilibrar de ningun modo la filosofía de tan inquietante cuestión.
Gotas de sudor caian desde mis sienes por las mejillas y para finalmente descolgarse de mi barbilla ya que si no encontraba una respuesta satisfactoria sería el hazmereir de la clase y todos sabemos que suponía esto.
Al final de la clase el maestro, como de costumbre, dió una palmada y todos salimos del embobamiento de la meditación y viendo que mis pensamientos me hacían sudar se dirigió directamente a mi y me dijo: "A vel, Selgi San, ¿qué difelencias has encontlado tu en la filosofía del Kiokushinkay soble ambos objetos tan tlemendamente dispales?".
Balbucee un par de relaciones tántricas y argumenté sobre el ciclo de la vida y que tanto el bambú como el miembro viril del nubio forman parte de algo vivo y tal y tal........
Adelantó la mano con la palma abierta hacia a mi, cerró los ojos y giró para ir a su sitio delante de todos nosotros. Podían adivinarse las sonrisas, mofas y befas de mis compañeros ante mi estupido argumento en el vestuario. No obstante aguanté estoicamente y centré mi punto de atención a esperar la respuesta del Sensei.
Ante un silencio sepulcral, el maestro abrió los ojos y dijo:
"Selgi San no conocel difelencia entle tabulete de bambú y sipote de neglo aflicano. ¿Alguno de vosotlos puede iluminal a Selgi San?".
Las sonrisas se borraron y el silencio se apoderó de la estancia. Nadie pestañeo ni hizo el menor ruido no fuara el caso de que el maestro se levantara y le preguntara directamente por la respuesta.
Al ver que nadie había logrado dar con la respuesta dijo: "Solo Selgi San ha equiliblado cuelpo y mente pala encontlar lespuesta de ahí el sudol que mana de su cuelpo haciendo el flio que hace. Solo Selgi San ha encontlado la lespuesta ya que la lespuesta ha sido el mismo camino de hallal.la".
Ya levantándonos, distendidos y comentando la clase entre compañeros el maestro chasqueó los dedos y todos nos giramos a la espectativa. Nos miraba con los ojos medio cerrados y dijo:
"Ninguna ha sido capaz de dal con la veldadela lespuesta así que os aconsejo que tengais cuidado de donde vais a sentalos".
MORALEJA: Gracias a la meditación aprendí bien la lección y ahora siempre que voy a sentarme tengo presente las enseñanzas de mi maestro. En cambio, Gebek que ha meditado poco o nada se sienta en cualquier sitio. ¡Un saludo!.
¡Buenas tardes!
Por supuesto, Gebek, por supuesto.
De hecho es la historia de mi instructor de artes marciales.
No se si te conté que mi instructor, aunque de rasgos caucásicos, era oriental y su nombre era Pak Itochok Olatero.
Recuerdo con melancolía una de las grandes sesiones de meditación. Empezaba por hacernos una pregunta trascendente que debiamos contestar al final de la meditación. Durante la misma debiamos dejar la mente en blanco y los razonamientos, argumentos y respuesta definitiva debía fluir del entorno hacia nuestra mente.
En esa ocasión el maestro nos dijo: ¿Sabeis la difelencia entle un tabulete de bambú del sul y el miemblo vilil de un nubio bien dotado?.
En la hora y media que teniamos de clase cientos fueron los razonamientos que me hacian ver ciertas similitudes entre tan diferentes "trastos". Y cientos de argumentos me abirdaban sobre las diferencias filosóficas del ejemplo.
Dejé mi mente en blanco y organicé las ideas en dos grandes bloques. Unos de similitudes y otro de diferencias pero, no conseguía equilibrar de ningun modo la filosofía de tan inquietante cuestión.
Gotas de sudor caian desde mis sienes por las mejillas y para finalmente descolgarse de mi barbilla ya que si no encontraba una respuesta satisfactoria sería el hazmereir de la clase y todos sabemos que suponía esto.
Al final de la clase el maestro, como de costumbre, dió una palmada y todos salimos del embobamiento de la meditación y viendo que mis pensamientos me hacían sudar se dirigió directamente a mi y me dijo: "A vel, Selgi San, ¿qué difelencias has encontlado tu en la filosofía del Kiokushinkay soble ambos objetos tan tlemendamente dispales?".
Balbucee un par de relaciones tántricas y argumenté sobre el ciclo de la vida y que tanto el bambú como el miembro viril del nubio forman parte de algo vivo y tal y tal........
Adelantó la mano con la palma abierta hacia a mi, cerró los ojos y giró para ir a su sitio delante de todos nosotros. Podían adivinarse las sonrisas, mofas y befas de mis compañeros ante mi estupido argumento en el vestuario. No obstante aguanté estoicamente y centré mi punto de atención a esperar la respuesta del Sensei.
Ante un silencio sepulcral, el maestro abrió los ojos y dijo:
"Selgi San no conocel difelencia entle tabulete de bambú y sipote de neglo aflicano. ¿Alguno de vosotlos puede iluminal a Selgi San?".
Las sonrisas se borraron y el silencio se apoderó de la estancia. Nadie pestañeo ni hizo el menor ruido no fuara el caso de que el maestro se levantara y le preguntara directamente por la respuesta.
Al ver que nadie había logrado dar con la respuesta dijo: "Solo Selgi San ha equiliblado cuelpo y mente pala encontlar lespuesta de ahí el sudol que mana de su cuelpo haciendo el flio que hace. Solo Selgi San ha encontlado la lespuesta ya que la lespuesta ha sido el mismo camino de hallal.la".
Ya levantándonos, distendidos y comentando la clase entre compañeros el maestro chasqueó los dedos y todos nos giramos a la espectativa. Nos miraba con los ojos medio cerrados y dijo:
"Ninguna ha sido capaz de dal con la veldadela lespuesta así que os aconsejo que tengais cuidado de donde vais a sentalos".
MORALEJA: Gracias a la meditación aprendí bien la lección y ahora siempre que voy a sentarme tengo presente las enseñanzas de mi maestro. En cambio, Gebek que ha meditado poco o nada se sienta en cualquier sitio. ¡Un saludo!.