Mensaje por JohnWoolf » 03 Dic 2013 18:29
Los manuales y algún folleto de recarga expresan la longitud máxima de la vaina de cada cartucho. Así, el .300 WM tiene un máximo de 2.620". Pero también hay otra cifra que normalmente llaman trim-to y que en el caso de este cartucho es de 2.610". Se entiende que trimamos hasta esa cifra menor y no dejamos que exceda de la superior, cosa que sucederá normalmente en dos o tres recalibrados. Por eso estoy muy de acuerdo con que la política acertada es tener siempre a mano un nonnio, un manual con esas medidas y un trimador con piloto del calibre. Mucho cuidado con esas virutas porque tienden a aterrizar en el ojo (te pones gafas protectoras y ningún veterano te llamará moñas); además, no se sabe porqué Murphy tiene esa afición, a veces ocurre algo mucho peor (

), y es que alguna termina dentro del ánima del cañón, desastre que conduce a cambio de tubería.
Me puedo equivocar, pero me da la impresión de que ese contacto más duro al acerrojar y que presumiblemente causó esa sobrepresión no era la boca de la vaina tocando con ningún tope dentro de la recámara.
Por una parte, la vaina de un .300 WM tiene una sección más gruesa que la de otro cartucho standard, con lo que el riesgo de que haya estirado demasiado por ahí no es tanto como con un .270, 7X57, 6,5 Sueco, etc, que crecen como he dicho antes en torno a 4-5 milésimas de pulgada cuando tienen todas sus propiedades; añade lo corto del cuello. Por otra parte, las recámaras no son una hembra exacta de cada cartucho. Al contrario, en la zona del primer recorrido de la bala no cierran su diámetro hasta dibujarla perfectamente, guardando las proporciones del cartucho, sino que ahí son un poco más amplias y largas; eso es fundamentalmente porque las diferencias de medidas entre fabricantes e incluso entre cartuchos hermanos de la misma caja son a veces enormes. Sólo los mejores rifles de competición son realmente ajustados ahí. Luego viene la rampa del estriado, con un ángulo variable según fabricantes y cartuchos, y ya los campos y estrías. Piensa que el cuello de la vaina necesita un margen para ceder hacia fuera y liberar la bala; por eso recalibramos el cuello, porque si lo mides cuando ha disparado verá que mide a lo mejor .311" 0 .312" en vez de .308".
Total: que esa dureza podría deberse a una de dos razones, y descarto que los hombros quedaron más altos que de costumbre porque eso sería una suma de factores muy poco probable: o toca la cincha por un cambio de marca o serie de vaina (ya se sabe que ese apéndice inútil es de dimensiones variables) o toca la bala en las estrías. Eso no es raro de ver. Hace poco presencié el estreno de uno de los mejores rifles que hay en cancha para F-Class y me dí cuenta inmediatamente de que al acerrojar el dueño (hola, F.) estaba durito; se lo dije y abrió el cerrojo y extrajo el cartucho: bala encajada en estrías.
Rompe por ahí, como muy bien se ha dicho, porque ya estaba la vaina debilitada en esa zona (se ve perfectamente el anillo cuando eso pasa) y ese último tiro la mató. Se llega a ese extremo porque la vaina crece longitudinalmente dentro de la recámara hasta llenarla y luego el recalibrado FL la reduce un poco; esa secuencia repetida varias veces genera ese anillo. Cuando recalibramos sólo NS evitamos ese problema porque trabajamos sobre una vaina que ha adoptado la medida máxima que permite la recámara y ya no se reduce. Por cierto, con el NS la vaina crece mucho menos.
Saludos.
JW.
Los manuales y algún folleto de recarga expresan la longitud máxima de la vaina de cada cartucho. Así, el .300 WM tiene un máximo de 2.620". Pero también hay otra cifra que normalmente llaman trim-to y que en el caso de este cartucho es de 2.610". Se entiende que trimamos hasta esa cifra menor y no dejamos que exceda de la superior, cosa que sucederá normalmente en dos o tres recalibrados. Por eso estoy muy de acuerdo con que la política acertada es tener siempre a mano un nonnio, un manual con esas medidas y un trimador con piloto del calibre. Mucho cuidado con esas virutas porque tienden a aterrizar en el ojo (te pones gafas protectoras y ningún veterano te llamará moñas); además, no se sabe porqué Murphy tiene esa afición, a veces ocurre algo mucho peor ( :D ), y es que alguna termina dentro del ánima del cañón, desastre que conduce a cambio de tubería.
Me puedo equivocar, pero me da la impresión de que ese contacto más duro al acerrojar y que presumiblemente causó esa sobrepresión no era la boca de la vaina tocando con ningún tope dentro de la recámara.
Por una parte, la vaina de un .300 WM tiene una sección más gruesa que la de otro cartucho standard, con lo que el riesgo de que haya estirado demasiado por ahí no es tanto como con un .270, 7X57, 6,5 Sueco, etc, que crecen como he dicho antes en torno a 4-5 milésimas de pulgada cuando tienen todas sus propiedades; añade lo corto del cuello. Por otra parte, las recámaras no son una hembra exacta de cada cartucho. Al contrario, en la zona del primer recorrido de la bala no cierran su diámetro hasta dibujarla perfectamente, guardando las proporciones del cartucho, sino que ahí son un poco más amplias y largas; eso es fundamentalmente porque las diferencias de medidas entre fabricantes e incluso entre cartuchos hermanos de la misma caja son a veces enormes. Sólo los mejores rifles de competición son realmente ajustados ahí. Luego viene la rampa del estriado, con un ángulo variable según fabricantes y cartuchos, y ya los campos y estrías. Piensa que el cuello de la vaina necesita un margen para ceder hacia fuera y liberar la bala; por eso recalibramos el cuello, porque si lo mides cuando ha disparado verá que mide a lo mejor .311" 0 .312" en vez de .308".
Total: que esa dureza podría deberse a una de dos razones, y descarto que los hombros quedaron más altos que de costumbre porque eso sería una suma de factores muy poco probable: o toca la cincha por un cambio de marca o serie de vaina (ya se sabe que ese apéndice inútil es de dimensiones variables) o toca la bala en las estrías. Eso no es raro de ver. Hace poco presencié el estreno de uno de los mejores rifles que hay en cancha para F-Class y me dí cuenta inmediatamente de que al acerrojar el dueño (hola, F.) estaba durito; se lo dije y abrió el cerrojo y extrajo el cartucho: bala encajada en estrías.
Rompe por ahí, como muy bien se ha dicho, porque ya estaba la vaina debilitada en esa zona (se ve perfectamente el anillo cuando eso pasa) y ese último tiro la mató. Se llega a ese extremo porque la vaina crece longitudinalmente dentro de la recámara hasta llenarla y luego el recalibrado FL la reduce un poco; esa secuencia repetida varias veces genera ese anillo. Cuando recalibramos sólo NS evitamos ese problema porque trabajamos sobre una vaina que ha adoptado la medida máxima que permite la recámara y ya no se reduce. Por cierto, con el NS la vaina crece mucho menos.
Saludos.
JW.