Mensaje por litomac » 08 Dic 2009 22:00
A ver,
Ace tiene razón, pensando racionalmente, lo dejas para el seguro y la poli, te lavas las manos y sólo te llevas el mal rato y la humillación.
Desde un punto de vista material, El pensamiento es correcto.
Luego viene el punto de vista pasional:
Tú todo el día trabajando para sacar adelante a tu madre de 78 años, a tu mujer, a tu hijo(s), siendo un ciudadano responsable, pagando tus facturas e impuestos..etc, etc para que vengan 3 capullos, amparados en la permisividad de la ley, que tú cumples y ellos se pasan por el forro de los cojones, y te roben una y otra vez, descojonados ante la pasividad del estado y la tuya.
Y un día, harto de poner la balanza y decidir que lo lógico es que las cosas sigan como están, que siga pagando el seguro, que no importa la cara de lástima con que todos, familia incluído te miran, a veces con risita cruel, decidas que hasta aquí hemos llegado, y con razón y ley o sin ella, al próximo que intente humillarte y cagarse en tu esfuerzo y buena fé, te lo llevas por delante, y luego lo que Dios o el juez quiera.
Y entonces, cuando te mires al espejo, en casa o en la cárcel, no bajarás los ojos.
Ese es mi punto de vista. Y el estado debería evitar que un hombre se enfrente a este dilema.
Yo aplaudo al hostelero. Pena que algunos se le fueron vivos.
A ver,
Ace tiene razón, pensando racionalmente, lo dejas para el seguro y la poli, te lavas las manos y sólo te llevas el mal rato y la humillación.
Desde un punto de vista material, El pensamiento es correcto.
Luego viene el punto de vista pasional:
Tú todo el día trabajando para sacar adelante a tu madre de 78 años, a tu mujer, a tu hijo(s), siendo un ciudadano responsable, pagando tus facturas e impuestos..etc, etc para que vengan 3 capullos, amparados en la permisividad de la ley, que tú cumples y ellos se pasan por el forro de los cojones, y te roben una y otra vez, descojonados ante la pasividad del estado y la tuya.
Y un día, harto de poner la balanza y decidir que lo lógico es que las cosas sigan como están, que siga pagando el seguro, que no importa la cara de lástima con que todos, familia incluído te miran, a veces con risita cruel, decidas que hasta aquí hemos llegado, y con razón y ley o sin ella, al próximo que intente humillarte y cagarse en tu esfuerzo y buena fé, te lo llevas por delante, y luego lo que Dios o el juez quiera.
Y entonces, cuando te mires al espejo, en casa o en la cárcel, no bajarás los ojos.
Ese es mi punto de vista. Y el estado debería evitar que un hombre se enfrente a este dilema.
Yo aplaudo al hostelero. Pena que algunos se le fueron vivos.