Mensaje por Brugent » 02 Dic 2011 13:01
Hola:
No voy a entrar en polémicas y discusiones estériles, os aviso.
Soy cristiano oficialmente católico y cuando la mili en Melilla (1980-81) entablé amistades con hebreos españoles. También tengo buenos amigos musulmanes.
En el boletín que amablemente me envían, un amigo hebreo escribió este artículo que creo que os interesará:
Una mirada a la bandera.
Desde temprana edad, en el colegio nos
enseñaban
los
valores
universales
transmitidos por
profesores, siendo
reforzado reforzados en el hogar y por la
propia sociedad.
Entre la diversidad de valores que nos
intentaban “meter con calzador”, estaba
el amor patrio. Bien por su insistencia o
por hacerse un hueco en nuestra
formación personal, se convertía en un
verdadero sentimiento.
No hace muchos años en
Melilla,
podíamos ser testigos de una bonita
estampa, detenido el tráfico mientras en
la Comandancia General arriaban la
bandera, acompasada por las notas del
himno nacional.
Todo ello mientras
nuestros Soldados, con la marcialidad y
disciplina que le caracterizan, con la
bayoneta
calada
en
el
CETME,
presentaban
armas.
Ante
esta
emocionante instantánea los soldados
mantenían la mirada alta, dirigida al
cielo, queriendo homenajear a todos los
que dieron hasta la última gota de su
sangre en defensa de esta bandera roja y
gualda.
PERO NO QUEDA TODO AHÍ.
El silencio imperaba
en los
alrededores
del
Parque
Hernández
mientras el sonido de la
corneta
envolvía
el
ambiente,
de
forma
espontánea los militares y civiles
permanecían inmóviles en posición de
firme o saludando si tenían en la cabeza
la prenda militar.
El devenir de los años fue diluyendo
esta escenificación, lejos queda el tráfico
detenido
e
incluso
los
pájaros
inanimados.
Estos
recuerdos
para
algunos han pasado al olvido por
completo, sin dejar rastro en su memoria.
Algunos se resignan que esta estampa
desaparezca de nuestra ciudad, de
nuestras vidas. Hace unos pocos días un
melillense mientras circulaba próximo a
la Comandancia, detenía su coche, se
bajaba y en respetuosa compostura, no
apartaba su mirada mientras la bandera
abandonaba el mástil, para poner fin al
día militar. Esta actitud es digna de loar y
felicitar a este ciudadano, que nos dio una
lección a los que estábamos presente.
Todo ello contra vientos y mareas, y sin
importarle que algunos viandantes con
cara sorprendida, comentaran “este no
está bien de la azotea, ¿de dónde ha
salido?”
Me siento orgulloso de haber sido
testigo presencial de
dignificante
instante. Brotaron los
recuerdos
nostálgicos de hace pocos años, era un
brindis al amor patrio. Una gran dosis de
respeto por la bandera de España y
nuestro himno nacional.
Para algunos cuando se habla de
patriotismo, amor por la bandera, etc.
Muestran su repulsa aduciendo que es un
discurso arcaico y de épocas trogloditas.
Da miedo y estupor, comprobar cómo
parte de nuestra juventud no conocen el
significado de ser patriota, no saben que
es la Enseña Nacional, no diferencian
nuestro himno, no saben que representa
el ejército, etc., etc....
Es penoso pensar que la bandera está
de MODA, por los logros conseguidos de
nuestros representantes en los deportes
internacionales. La bandera de España
sale del trastero cuando nos alzamos con
un puesto en el pódium.
Luego os envío la continuación.
Saludos: David.
Hola:
No voy a entrar en polémicas y discusiones estériles, os aviso.
Soy cristiano oficialmente católico y cuando la mili en Melilla (1980-81) entablé amistades con hebreos españoles. También tengo buenos amigos musulmanes.
En el boletín que amablemente me envían, un amigo hebreo escribió este artículo que creo que os interesará:
Una mirada a la bandera.
Desde temprana edad, en el colegio nos
enseñaban
los
valores
universales
transmitidos por
profesores, siendo
reforzado reforzados en el hogar y por la
propia sociedad.
Entre la diversidad de valores que nos
intentaban “meter con calzador”, estaba
el amor patrio. Bien por su insistencia o
por hacerse un hueco en nuestra
formación personal, se convertía en un
verdadero sentimiento.
No hace muchos años en
Melilla,
podíamos ser testigos de una bonita
estampa, detenido el tráfico mientras en
la Comandancia General arriaban la
bandera, acompasada por las notas del
himno nacional.
Todo ello mientras
nuestros Soldados, con la marcialidad y
disciplina que le caracterizan, con la
bayoneta
calada
en
el
CETME,
presentaban
armas.
Ante
esta
emocionante instantánea los soldados
mantenían la mirada alta, dirigida al
cielo, queriendo homenajear a todos los
que dieron hasta la última gota de su
sangre en defensa de esta bandera roja y
gualda.
PERO NO QUEDA TODO AHÍ.
El silencio imperaba
en los
alrededores
del
Parque
Hernández
mientras el sonido de la
corneta
envolvía
el
ambiente,
de
forma
espontánea los militares y civiles
permanecían inmóviles en posición de
firme o saludando si tenían en la cabeza
la prenda militar.
El devenir de los años fue diluyendo
esta escenificación, lejos queda el tráfico
detenido
e
incluso
los
pájaros
inanimados.
Estos
recuerdos
para
algunos han pasado al olvido por
completo, sin dejar rastro en su memoria.
Algunos se resignan que esta estampa
desaparezca de nuestra ciudad, de
nuestras vidas. Hace unos pocos días un
melillense mientras circulaba próximo a
la Comandancia, detenía su coche, se
bajaba y en respetuosa compostura, no
apartaba su mirada mientras la bandera
abandonaba el mástil, para poner fin al
día militar. Esta actitud es digna de loar y
felicitar a este ciudadano, que nos dio una
lección a los que estábamos presente.
Todo ello contra vientos y mareas, y sin
importarle que algunos viandantes con
cara sorprendida, comentaran “este no
está bien de la azotea, ¿de dónde ha
salido?”
Me siento orgulloso de haber sido
testigo presencial de
dignificante
instante. Brotaron los
recuerdos
nostálgicos de hace pocos años, era un
brindis al amor patrio. Una gran dosis de
respeto por la bandera de España y
nuestro himno nacional.
Para algunos cuando se habla de
patriotismo, amor por la bandera, etc.
Muestran su repulsa aduciendo que es un
discurso arcaico y de épocas trogloditas.
Da miedo y estupor, comprobar cómo
parte de nuestra juventud no conocen el
significado de ser patriota, no saben que
es la Enseña Nacional, no diferencian
nuestro himno, no saben que representa
el ejército, etc., etc....
Es penoso pensar que la bandera está
de MODA, por los logros conseguidos de
nuestros representantes en los deportes
internacionales. La bandera de España
sale del trastero cuando nos alzamos con
un puesto en el pódium.
Luego os envío la continuación.
Saludos: David.