Mensaje por tobruk » 11 May 2007 17:48
Okis, IVAN-HK, será un placer leerlo.:)
" (...)Aquel fusil automático era robusto y fiable. Pero también pesado. El guerrillero quedó prendado de él nada más verle en aquel cuartucho del Depósito de Armas que olía a humedad y a grasa rancia. Destacaba de entre tanta quincalla por sus líneas esbeltas, estéticas, casi perfectas. Sin saber si sería correspondido pidió cogerlo y tenerlo entre sus manos. Sopesarlo. Lo encaró y al momento supo que aquel era su fusil. Se sentía cómodo al ojear hacia el infinito, apuntando a la nada, haciendo colimar alza y punto de mira. Siempre con los dos ojos abiertos. Conteniendo la respiración al hacerlo. Es una sensación difícil de explicar con palabras pero sabida por los entusiastas del tiro. O al menos, eso creía él. Desde bien pequeño la conocía y ya era parte suya. Sin embargo, no todo eran ventajas y excelencias en aquella arma.
El sistema de alimentación del "Garand" tenía un problema. No se podía realimentar el arma hasta no haber disparado el último cartucho de los ocho que llenaban el depósito de munición. Momento, tras el cual, era expulsado automáticamente el cargador vacío, demandando, así, su próxima recarga con otro cargador lleno. Ello impedía, en momentos clave de aparente calma, realimentar el fusil cuando más necesario era, habiendo de esperar al vaciado completo del dispositivo y desaprovechar, con su llenado, ocasiones de hacer un buen blanco, presumiblemente. En esos momentos de aprieto, los menos, por suerte, le importaba poco no hacer puntería. Se trataba de desalojar cuanto antes el depósito para abastecerlo lo más rápidamente posible, aún a riesgo de desperdiciar munición. Ya afinaría más tarde. Cuando tuviera sus ocho cartuchos listos.
Uno y otro, hombre y fusil, juntos, pasarían lo que el batidor, creyó, sería, su próximo cumpleaños. (...) "
De la novela: Tobruk, el partisano.;)
Okis, IVAN-HK, será un placer leerlo.:)
" (...)Aquel fusil automático era robusto y fiable. Pero también pesado. El guerrillero quedó prendado de él nada más verle en aquel cuartucho del Depósito de Armas que olía a humedad y a grasa rancia. Destacaba de entre tanta quincalla por sus líneas esbeltas, estéticas, casi perfectas. Sin saber si sería correspondido pidió cogerlo y tenerlo entre sus manos. Sopesarlo. Lo encaró y al momento supo que aquel era su fusil. Se sentía cómodo al ojear hacia el infinito, apuntando a la nada, haciendo colimar alza y punto de mira. Siempre con los dos ojos abiertos. Conteniendo la respiración al hacerlo. Es una sensación difícil de explicar con palabras pero sabida por los entusiastas del tiro. O al menos, eso creía él. Desde bien pequeño la conocía y ya era parte suya. Sin embargo, no todo eran ventajas y excelencias en aquella arma.
El sistema de alimentación del "Garand" tenía un problema. No se podía realimentar el arma hasta no haber disparado el último cartucho de los ocho que llenaban el depósito de munición. Momento, tras el cual, era expulsado automáticamente el cargador vacío, demandando, así, su próxima recarga con otro cargador lleno. Ello impedía, en momentos clave de aparente calma, realimentar el fusil cuando más necesario era, habiendo de esperar al vaciado completo del dispositivo y desaprovechar, con su llenado, ocasiones de hacer un buen blanco, presumiblemente. En esos momentos de aprieto, los menos, por suerte, le importaba poco no hacer puntería. Se trataba de desalojar cuanto antes el depósito para abastecerlo lo más rápidamente posible, aún a riesgo de desperdiciar munición. Ya afinaría más tarde. Cuando tuviera sus ocho cartuchos listos.
Uno y otro, hombre y fusil, juntos, pasarían lo que el batidor, creyó, sería, su próximo cumpleaños. (...) "
De la novela: Tobruk, el partisano.;)