Mensaje por pablo1984 » 30 Nov 2014 00:07
La marcha hasta el frente
Según dice, los 1.100-1.200 km de la marcha a pie los realizaron llevando todo el equipo alemán encima. Hasta los artilleros fueron andando, porque las piezas de artillería se les entregaron en el frente. Los únicos guripas que no hicieron la marcha a pie fueron los miembros de la compañía ciclista.
El equipo era muy pesado. Llevaban, además del equipo personal, el armamento que se les había asignado. Así, había quien llevaba uno de los morteros ligeros de 50 mm (apodados "ranas", por el brinco que pegaban al dispararlos), que tenían un asa y se llevaban suspendidos de ella. Los morteros pesados de 120 mm los llevaban entre dos: uno el tubo, y otro el escudo. Los ponchos individuales iban empaquetados de 6 en 6 (para una escuadra), y le tocaba a alguno llevar todo el paquete de su escuadra.
Muchas noches dormían a la intemperie para no tener que montar la tienda de la escuadra con los 6 ponchos, porque era muy trabajoso montarla: había que deshacer el paquete, y abrochar todos los botones de los ponchos entre sí. Y al día siguiente, otra vez a desmontarlos y volver a hacer el paquete.
El equipo les pesaba tanto, que fueron tirando a escondidas parte de él por el camino. Primero fueron las caretas antigás, y luego todo aquello que no acababan de verle utilidad.
Y el problema fue que, al llegar al frente, vieron cómo los alemanes, en sus chabolas (normalmente una escuadra por chabola), colocaban a la entrada, en una especie de antecámara, todo su material perfectamente colocado. Naturalmente, los guripas no podían presentar el material, porque lo habían tirado, y tuvieron que hacer colectas entre ellos para comprar -y reponer- la parte del equipo de la que se habían deshecho.
Durante el recorrido, se relacionaron con la población civil, ignorando conscientemente las señales de "zona de judíos" (que conocían, y sabían que no se podía hablar con ellos), pues para ellos no había diferencia entre judíos, polacos y alemanes.
Por ello, en la última parte del viaje se utilizó a la Guardia civil de la División (por cierto, los guardias civiles quedaron asimilados a sargentos) para impedir que se produjeran estas trasgresiones, y que la División, en consecuencia, recibiera una queja por parte de los alemanes por no respetar las normas.
Pero siempre se relacionaron con la población civil: les daban cosas, compartían comida, etc...
[b]La marcha hasta el frente
Según dice, los 1.100-1.200 km de la marcha a pie los realizaron llevando todo el equipo alemán encima. Hasta los artilleros fueron andando, porque las piezas de artillería se les entregaron en el frente. Los únicos guripas que no hicieron la marcha a pie fueron los miembros de la compañía ciclista.
El equipo era muy pesado. Llevaban, además del equipo personal, el armamento que se les había asignado. Así, había quien llevaba uno de los morteros ligeros de 50 mm (apodados "ranas", por el brinco que pegaban al dispararlos), que tenían un asa y se llevaban suspendidos de ella. Los morteros pesados de 120 mm los llevaban entre dos: uno el tubo, y otro el escudo. Los ponchos individuales iban empaquetados de 6 en 6 (para una escuadra), y le tocaba a alguno llevar todo el paquete de su escuadra.
Muchas noches dormían a la intemperie para no tener que montar la tienda de la escuadra con los 6 ponchos, porque era muy trabajoso montarla: había que deshacer el paquete, y abrochar todos los botones de los ponchos entre sí. Y al día siguiente, otra vez a desmontarlos y volver a hacer el paquete.
El equipo les pesaba tanto, que fueron tirando a escondidas parte de él por el camino. Primero fueron las caretas antigás, y luego todo aquello que no acababan de verle utilidad.
Y el problema fue que, al llegar al frente, vieron cómo los alemanes, en sus chabolas (normalmente una escuadra por chabola), colocaban a la entrada, en una especie de antecámara, todo su material perfectamente colocado. Naturalmente, los guripas no podían presentar el material, porque lo habían tirado, y tuvieron que hacer colectas entre ellos para comprar -y reponer- la parte del equipo de la que se habían deshecho.
Durante el recorrido, se relacionaron con la población civil, ignorando conscientemente las señales de "zona de judíos" (que conocían, y sabían que no se podía hablar con ellos), pues para ellos no había diferencia entre judíos, polacos y alemanes.
Por ello, en la última parte del viaje se utilizó a la Guardia civil de la División (por cierto, los guardias civiles quedaron asimilados a sargentos) para impedir que se produjeran estas trasgresiones, y que la División, en consecuencia, recibiera una queja por parte de los alemanes por no respetar las normas.
Pero siempre se relacionaron con la población civil: les daban cosas, compartían comida, etc...
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