Mensaje por JotaErre » 08 Nov 2014 04:02
A ver... no hay duda de que Rommel tenía mucho más talento que Montgomery para los movimientos tácticos. Montgomery era un general conservador y defensivo, y además, con un carácter de "primadonna". Pero sus métodos, aunque no fueran brillantes, resultaron efectivos.
Lo primero que hay que tener en cuenta es la situación que Montgomery encuentra al llegar a África: aunque el 8º Ejército tiene un suministro de material y hombres mucho mejor que el Afrikakorps, esa es casi su única ventaja: el material alemán, aunque más escaso, es muy superior al británico. Recordemos, por ejemplo, que el mejor tanque que tenía Montgomery a su disposición era el M3 Lee, que era básicamente un diseño anticuado al que se le había colocado de manera improvisada un cañón de 75 mm en el casco. Aunque era capaz de combatir contra el Panzer IV, era claramente inferior a éste.
Además, el Afrikakorps dispone de toda la doctrina y experiencia de la Wehrmatch en la guerra blindada y de movimiento, dos cosas de las que los británicos carecen: ni su doctrina, ni su experiencia ni su organización son adecuados para ese tipo de guerra.
Por si fuera poco, está el aura de invencibilidad de Rommel. El resultado de todo ello es que Montgomery se encuentra a un ejército con la moral baja y poca confianza en sus posibilidades. La idea de "Podemos avanzar de nuevo hasta Bengasi... pero Rommel nos hará volver otra vez hasta Alejandría" está muy extendida en todos los niveles del 8º Ejército.
Ante esto, la estrategia de Montgomery puede que no sea muy vistosa, pero es bastante sensata: "Si la guerra de movimiento da ventajas al enemigo, ¡no hagamos una guerra de movimiento! En su lugar, obliguemos al enemigo a luchar un tipo de guerra en la cual nosotros tengamos ventaja"... y ese tipo de guerra era una guerra defensiva, de desgaste, de grandes preparaciones artilleras y ataques frontales. Efectivamente, el Afrikakorps es vulnerable a ese tipo de guerra, y mucho más si los británicos pueden reponer sus pérdidas de hombres y material con mucha más facilidad que los alemanes e italianos.
Además, Montgomery mostró una gran habilidad para elevar la moral de sus hombres y convencerles de que "esta vez sí que iban a ganarle a Rommel".
Respecto a la cautelosa persecución de Montgomery tras la victoria del El Alamein, hay que tener en cuenta que la inteligencia aliada subestimó las pérdidas que había sufrido el Afrikakorps. Montgomery creía que perseguía a un enemigo que aún conservaba una fuerte capacidad combativa y que, en cualquier momento podía darse la vuelta y asestarle un buen mordisco.
En resumen, esos comentarios que hacéis sobre Montgomery me recuerdan a las quejas que algunos entrenadores partidarios del juego combinativo hacen cuando el rival se cierra atrás. Sí, podemos acusar a Montgomery de ser el equivalente militar de un "entrenador resultadista", a lo Capello o Mourinho, pero en ese partido, lo importante no era dar espectáculo sino conseguir la victoria. Y él terminó por conseguirla.
A ver... no hay duda de que Rommel tenía mucho más talento que Montgomery para los movimientos tácticos. Montgomery era un general conservador y defensivo, y además, con un carácter de "primadonna". Pero sus métodos, aunque no fueran brillantes, resultaron efectivos.
Lo primero que hay que tener en cuenta es la situación que Montgomery encuentra al llegar a África: aunque el 8º Ejército tiene un suministro de material y hombres mucho mejor que el Afrikakorps, esa es casi su única ventaja: el material alemán, aunque más escaso, es muy superior al británico. Recordemos, por ejemplo, que el mejor tanque que tenía Montgomery a su disposición era el M3 Lee, que era básicamente un diseño anticuado al que se le había colocado de manera improvisada un cañón de 75 mm en el casco. Aunque era capaz de combatir contra el Panzer IV, era claramente inferior a éste.
Además, el Afrikakorps dispone de toda la doctrina y experiencia de la Wehrmatch en la guerra blindada y de movimiento, dos cosas de las que los británicos carecen: ni su doctrina, ni su experiencia ni su organización son adecuados para ese tipo de guerra.
Por si fuera poco, está el aura de invencibilidad de Rommel. El resultado de todo ello es que Montgomery se encuentra a un ejército con la moral baja y poca confianza en sus posibilidades. La idea de "Podemos avanzar de nuevo hasta Bengasi... pero Rommel nos hará volver otra vez hasta Alejandría" está muy extendida en todos los niveles del 8º Ejército.
Ante esto, la estrategia de Montgomery puede que no sea muy vistosa, pero es bastante sensata: "Si la guerra de movimiento da ventajas al enemigo, ¡no hagamos una guerra de movimiento! En su lugar, obliguemos al enemigo a luchar un tipo de guerra en la cual nosotros tengamos ventaja"... y ese tipo de guerra era una guerra defensiva, de desgaste, de grandes preparaciones artilleras y ataques frontales. Efectivamente, el Afrikakorps es vulnerable a ese tipo de guerra, y mucho más si los británicos pueden reponer sus pérdidas de hombres y material con mucha más facilidad que los alemanes e italianos.
Además, Montgomery mostró una gran habilidad para elevar la moral de sus hombres y convencerles de que "esta vez sí que iban a ganarle a Rommel".
Respecto a la cautelosa persecución de Montgomery tras la victoria del El Alamein, hay que tener en cuenta que la inteligencia aliada subestimó las pérdidas que había sufrido el Afrikakorps. Montgomery creía que perseguía a un enemigo que aún conservaba una fuerte capacidad combativa y que, en cualquier momento podía darse la vuelta y asestarle un buen mordisco.
En resumen, esos comentarios que hacéis sobre Montgomery me recuerdan a las quejas que algunos entrenadores partidarios del juego combinativo hacen cuando el rival se cierra atrás. Sí, podemos acusar a Montgomery de ser el equivalente militar de un "entrenador resultadista", a lo Capello o Mourinho, pero en ese partido, lo importante no era dar espectáculo sino conseguir la victoria. Y él terminó por conseguirla.