Mensaje por Chinchu » 07 May 2016 21:13
De verdad que cómo somos ! ! !
Convertimos un hilo en que un compañero pregunta sobre un hecho determinado, en la defensa a ultranza de lo que cada uno entiende, pero nada que ver con lo que se pregunta. Y encima lo rodeamos de descalificaciones.
La verdad, dan ganas de no intervenir. Pero si es que hasta tergiversamos los conceptos a nuestro interés.
El llamado “poder de parada” no es un concepto español, pues fue acuñado en las guerras coloniales del siglo XIX, cuando las tropas coloniales se dieron cuenta de que algunas armas no eran suficientemente potentes para detener la carga de los nativos.
Si entendemos por stopping power el que un proyectil contrarreste la inercia de un animal a la carga y lo pare en seco, realmente eso no existe, pero es que no es eso.
El “poder de frenado o parada” no se refiere a que un proyectil haya de parar literalmente al objetivo con su energía, sino que se refiere a la capacidad que tiene de causar un trauma suficientemente importante como para incapacitar al objetivo y detenerlo. No se busca, por tanto, que la energía del proyectil contrarreste la que lleva el elefante a la carga, (decir esto es absurdo por imposible, y es que ni siquiera nadie se lo plantea), se busca que el daño haga que el animal doble por el trauma sufrido.
Los entendidos sobre este concepto, tanto en lo referente a la caza como a objetivos humanos, hace ya mucho que reconocen que la energía sin precisión vale de poco, pero que también la precisión sin energía es de poca ayuda, ya que en la gran mayoría de los caso no es posible realizar un disparo preciso, bien sea por la falta de claridad del objetivo, la distancia, su movimiento, o cualesquiera otras condiciones adversas. Además, no basta sólo con colocar el tiro en su sitio, el proyectil ha de penetrar hasta el sitio adecuado, y esto último requiere energía. Disparar a un objetivo, en general, suele ser lo menos parecido al tiro al blanco.
Ahora, que cada uno saque las conclusiones que quiera.
Pd. Para los que se burlan de los cálculos, simplemente constatar que cada vez que un fabricante pone un cartucho en sus manos, o un proyectil, o la pólvora, o el pistón, está poniendo en sus manos miles, millones de cálculos de todo tipo, que se han hecho para ofrecerle un buen producto. Sin esos cálculos aun cazaríamos con honda.
Por supuesto luego hay que llevarlos a la práctica y aprender de los resultados, pero todo se basa en esos cálculos de los que algunos se mofan.
De verdad que cómo somos ! ! !
Convertimos un hilo en que un compañero pregunta sobre un hecho determinado, en la defensa a ultranza de lo que cada uno entiende, pero nada que ver con lo que se pregunta. Y encima lo rodeamos de descalificaciones.
La verdad, dan ganas de no intervenir. Pero si es que hasta tergiversamos los conceptos a nuestro interés.
El llamado “poder de parada” no es un concepto español, pues fue acuñado en las guerras coloniales del siglo XIX, cuando las tropas coloniales se dieron cuenta de que algunas armas no eran suficientemente potentes para detener la carga de los nativos.
Si entendemos por stopping power el que un proyectil contrarreste la inercia de un animal a la carga y lo pare en seco, realmente eso no existe, pero es que no es eso.
El “poder de frenado o parada” no se refiere a que un proyectil haya de parar literalmente al objetivo con su energía, sino que se refiere a la capacidad que tiene de causar un trauma suficientemente importante como para incapacitar al objetivo y detenerlo. No se busca, por tanto, que la energía del proyectil contrarreste la que lleva el elefante a la carga, (decir esto es absurdo por imposible, y es que ni siquiera nadie se lo plantea), se busca que el daño haga que el animal doble por el trauma sufrido.
Los entendidos sobre este concepto, tanto en lo referente a la caza como a objetivos humanos, hace ya mucho que reconocen que la energía sin precisión vale de poco, pero que también la precisión sin energía es de poca ayuda, ya que en la gran mayoría de los caso no es posible realizar un disparo preciso, bien sea por la falta de claridad del objetivo, la distancia, su movimiento, o cualesquiera otras condiciones adversas. Además, no basta sólo con colocar el tiro en su sitio, el proyectil ha de penetrar hasta el sitio adecuado, y esto último requiere energía. Disparar a un objetivo, en general, suele ser lo menos parecido al tiro al blanco.
Ahora, que cada uno saque las conclusiones que quiera.
Pd. Para los que se burlan de los cálculos, simplemente constatar que cada vez que un fabricante pone un cartucho en sus manos, o un proyectil, o la pólvora, o el pistón, está poniendo en sus manos miles, millones de cálculos de todo tipo, que se han hecho para ofrecerle un buen producto. Sin esos cálculos aun cazaríamos con honda.
Por supuesto luego hay que llevarlos a la práctica y aprender de los resultados, pero todo se basa en esos cálculos de los que algunos se mofan.