Tony Sánchez Ariño: "En la caza peligrosa hay mucho fantasma con poca práctica y mucha teoría"

Tony Sánchez Ariño: "En la caza peligrosa hay mucho fantasma con poca práctica y mucha teoría"

Mundo Armas
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Tony Sánchez Ariño, el último white hunter de la historia, nos abre las puertas de su casa y nos recibe con amabilidad. Dos colmillos de elefante de más de 50 kilos cada uno nos dan la bienvenida y nos recuerdan que estamos en el despacho de una de las leyendas vivas de la caza africana.
Tony Sánchez Ariño: “En la caza peligrosa hay mucho fantasma con poca práctica y mucha teoría"
R. F. (armas.es) 06/12/2006
Sánchez Ariño junto a unos colmillos de elefante
Tony Sánchez Ariño, el último white hunter de la historia, nos abre las puertas de su casa y nos recibe con amabilidad. Dos colmillos de elefante de más de 50 kilos cada uno nos dan la bienvenida y nos recuerdan que estamos en el despacho de una de las leyendas vivas de la caza africana. Un español afable que, a pesar de su enorme envergadura (alrededor de 1,90 metros) parece pequeño cuando se coloca en medio de estos dos colmillos de marfil. Armas.es ha conseguido entrevistar en exclusiva a este auténtico matagigantes, con quien hemos hablado de muchos y variados temas. Un placer para nuestros oídos y un deleite para nuestros lectores. La sabana africana más cerca que nunca. Disfruten de la entrevista.

-Dedicar más de 50 años de su vida a la caza de especies peligrosas no puede pasar en balde. ¿En qué medida cree que su enfrentamiento directo con estos feroces animales ha ido modelando su carácter y personalidad?

Después de 55 años cazando las especies peligrosas africanas (elefante, búfalo, león, rinoceronte y leopardo), y haber cobrado un total de 4.003 de ellas, creo que sigo siendo el que siempre fui, sin haber sufrido influencia alguna de nada ni de nadie. Sigo con mi carácter reposado y tranquilo, inmerso en mis otras pacíficas aficiones, como son la ópera italiana, la zarzuela y el coleccionismo de sellos.

-Después de haber abatido más de 1.200 elefantes, más de 2.000 búfalos y centenares de leones, rinocerontes y leopardos, ¿cuál considera que es el animal más difícil de cazar?

No se puede hacer una lista general diciendo cuál de los cinco grandes es el más difícil de cazar, pues todo depende del terreno donde la caza tenga lugar. Lo que sí puedo afirmar es que el más peligroso, en el caso de que consiga enganchar al cazador, es el elefante, quien en un 90% de las ocasiones le matará sin remisión.

-Gracias a su dilatada experiencia en la sabana africana usted representa una de las voces más autorizadas respecto a las armas empleadas en safaris. En este sentido, ¿qué arma recomendaría para una persona que se enfrenta por primera vez a este tipo de caza?

Tal y como están las cosas hoy en día, el futuro cazador africano no tiene por qué tener ningún problema. Para todo tipo de antílopes, cebras, etc., cualquier calibre que dispare proyectiles de 180 y 220 grains, como el .300 Winchester Magnum o el .30-06 es perfecto. Para las especies peligrosas recomiendo el .416 Rigby y el .416 Winchester, que son prácticamente iguales desde el punto de vista de efectividad y que le darán al cazador toda la seguridad que pueda necesitar para pasar la carga de cualquier animal agresivo.

-¿Y para un cazador experimentado?, ¿qué rifle considera que debe convertirse en el mejor compañero de un cazador africano?

Si de verdad se trata de un cazador experimentado supongo que ya sabrá él lo que más le conviene. Pero sí me permito hacer una recomendación general: en la persecución de animales peligrosos se debe de utilizar el mayor calibre que uno pueda manejar con soltura y, no olvidar nunca, que el mejor resultado sólo se consigue poniendo la bala en el sitio justo.

-Durante su trayectoria como white hunter, ¿siempre fue fiel a la misma arma, o tuvo un arma para cada época?

Desde el principio de mis andanzas africanas mi eterno compañero fue el .416 Rigby, gracias al cual puedo contestar a esta entrevista sin haber sufrido nunca ni un arañazo de tal o cual animal. Naturalmente que he tenido muchos rifles de todo tipo y calibre a lo largo de tantos años bajo el sol africano. Ahora, ya en el atardecer de mi vida, sigo utilizando mi querido .416 Rigby junto con el demoledor .500 Jeffery Mauser y mi viejo Express del .475 nº 2 Nitro, armas que sólo me han dado ininterrumpidas satisfacciones a lo largo de tantísimos años.

-De todos los calibres que ha utilizado para la caza de especies peligrosas, ¿cuál cree que es el más completo?, ¿qué munición nunca faltaría en su canana durante un safari?

Uno de los trofeos del cazador español
Ahora que ya no soy un jovencito, ni mucho menos, el calibre que más utilizo para situaciones de alto riesgo es el .500 Jeffery con acción Mauser, de unos efectos terribles, no importa contra qué animal en las situaciones más extremas. Su bala de 535 grains es capaz de “planchar" todo lo que se ponga por delante.

-A pesar de los ríos de tinta que se han vertido sobre el eterno debate entre rifles Express o cerrojo para la caza de especies africanas, los cazadores siguen sin ponerse de acuerdo. ¿Cuál es su punto de vista respecto a esta interesante polémica?

Quienes aún discuten sobre qué es mejor para cazar animales peligrosos, si los rifles de repetición o los express de dos cañones, son siempre los mismos fantasmas, con muy poca experiencia práctica y montones de teoría… La verdad es que los viejos no hacemos ni maldito caso a esas “teorías folclóricas", pues sabemos que cada sistema tiene sus ventajas y sus limitaciones en determinadas circunstancias, sin hacer reglas fijas. Por lógica, los rifles de repetición serán más prácticos en los terrenos abiertos, donde se realizan disparos a mayor distancia, y los de dos cañones lo serán dentro de maleza densa de escasa visibilidad, así como para seguir a un animal peligroso herido, al disponer de dos disparos sin tener que desencarar el arma. Siendo neutro en esta cuestión, lo único que quiero decir es que, se utilice el sistema que sea, lo más importante es el correcto impacto del primer disparo, pues ahí está todo el secreto de la caza.

-¿Qué opina de los carísimos rifles británicos para la caza de especies peligrosas?, ¿los considera un producto imprescindible o más bien son sólo un bonito capricho?

Sánchez Ariño también es un reconocido escritor
Los carísimos rifles británicos, sobre todo los de dos cañones, que son una maravilla dicho sea de paso, en absoluto son necesarios para la caza de especies peligrosas y el 90% de sus compradores actuales nunca los llevarán a África. Unos los adquieren por capricho y otros por pura inversión, pues los precios de estas armas aumentan continuamente. Hoy en día se cazan infinitamente más animales peligrosos con armas, europeas y americanas, que no llegan a los 4.000 euros, en contra de las decenas y decenas de miles de euros que valen las antes referidas armas británicas.

-Una de las marcas más prestigiosas del mercado armamentístico, la belga Dumoulin-Herstal, posee una colección de rifles que lleva su nombre. ¿Qué destacaría de estas armas?

La prestigiosa firma belga Dumoulin-Herstal creó hace unos años una línea de rifles de gran calibre para caza peligrosa con mi nombre. Para mí fue un honor que me seleccionaran habiendo tantos y tan buenos cazadores en el mundo, así que con mucho gusto accedí a lo que me pidieron. Colaboré con ellos en una porción de detalles para darles mayor solidez a los rifles, tanto de repetición en sistema Mauser como en Express. Lo único que puedo decir es que son unas armas magníficas que ya me gustaría tener…

-¿Qué armas podemos encontrar en su armero?, ¿cuál es la que más ha utilizado?, ¿a cuál de ellas le tiene un mayor aprecio?

Tengo muchos rifles y los utilizo, unos más y otros menos, según donde tenga que cazar. Pero sobre todo el que más uso a nivel general es el .416 Rigby, y para situaciones “in extremis" cojo el .500 Jeffery. Quiero aclarar que siempre que hablo me refiero a la caza de animales peligrosos, sobre todo elefantes, pues muy raramente le tiro a los antílopes, etc, a no ser que se trate de una especie rara como el Bongo o el Eland de Derby.

Su carné de cazador profesional del año 1959
-Citando al mítico cazador John A. Hunter, “la vieja África pertenece al pasado, y yo vi cómo desaparecía". ¿Está de acuerdo con esta afirmación?, ¿en qué ha cambiado aquella África que usted conoció en los años 50 y 60?

Mi viejo amigo John A. Hunter tenía mucha razón al decir que vio cómo desaparecía la vieja África. Yo casi puedo afirmar lo mismo de la “semi vieja" que aún tuve la suerte de conocer. Hoy en día los cambios no han sido de 180 grados, sino de 1800… siempre para empeorar, dicho sea de paso. De aquella África de mi juventud sólo queda el recuerdo, pues hoy, salvo contadas y honrosas excepciones, desde el punto de vista cinegético todo está “plastificado", manipulado y comercializado de forma vergonzosa.

-En su haber figuran importantes récords personales, como por ejemplo haber abatido elefantes en 23 países distintos, o haber cazado a 20 elefantes en apenas 75 minutos. También es autor de 16 libros de temática cinegética y es miembro honorífico de diversas Asociaciones Internacionales. Echando la vista atrás, ¿de qué se siente más orgulloso?

Lo que más me llena de orgullo es que durante 55 años de recorrer y cazar por toda África, nunca tuve un accidente ni un problema con los distintos departamentos de caza, gozando del respeto y la amistad de todos en el mundo del safari.

-A sus 76 años, ¿todavía sigue cazando? Si es así, ¿con qué frecuencia?, ¿cree que hay una edad determinada en la que el cazador debe retirarse?

Armas.es en el despacho de Sánchez Ariño
A mis 76 años, muy cerca de 77 ya, sigo cazando de la misma forma que lo hice siempre, con una media de ocho meses al año por distintos países africanos. Pienso que uno debe retirarse cuando vea que realmente le fallan las condiciones, no a ninguna edad señalada. No hay que olvidar que con la edad lo que se pierde en velocidad se gana en seguridad.

-Su paso por la sabana le ha marcado tanto que ha decidido emprender obras de importante calado social en el continente africano. ¿Qué destacaría de su labor en África?

Ahora están de moda las ONG, pero yo lo fui individualmente toda mi vida, pues donde quiera que fui, aprovechando mis estudios de Medicina, llevé conmigo todo tipo de asistencia sanitaria, actuando como una especie de “policlínica volante" y ayudando a los pobres nativos en zonas aisladas donde carecían de lo más básico. Esto me dio muchas satisfacciones, pues conseguí aliviar sus problemas sanitarios e interminables miserias, ya que de ellos no se acordaba nadie, ni sus propios gobernantes, que bastante ocupados andaban robando lo máximo posible antes de que otro golpe de Estado les mandara al infierno.

El Test Armero

Un rifle: Antes el .416 Rigby, ahora el .500 Jeffery
Una escopeta: En toda mi vida sólo he tenido una escopeta, pues no soy muy tirador de caza menor. Se trataba de una Arrizabalaga, tipo Holland, con pletinas desmontables a mano, y que es un arma magnífica.
Una pistola: Ninguna, pues no me interesan en absoluto las armas cortas
Un revólver: Repito lo dicho sobre la pistola
Un calibre: Para la caza no peligrosa el .300 H&H Magnum y el .300 Win Mag, con los cartuchos antiguos tradicionales, no esos de última hornada llamados “cortos" que, en mi modesta opinión, son un camelo de los fabricantes de cartuchería americanos con fines comerciales destinados a las nuevas generaciones de cazadores. Para caza peligrosa el .500 Jeffery.
Un campo de tiro: Jamás he frecuentado un campo de tiro. Siempre practiqué en espacios abiertos, sin tipos raros a mi alrededor con unas indumentarios y ayudas de visión que parecen marcianos.
¿Cuántas armas tiene?: En este momento 6. Un .300 H&H Magnum, un .375 H&H Magnum, dos .416, un Express inglés del .475 nº 2 Nitro y el .500 Jeffery. Además, también tengo un pequeño del .22 LR con el que hace ya muchos años que no he realizado ningún disparo. Este calibre en absoluto se debe utilizar para la caza, pues sólo hiere y no mata, contra la opinión de algún que otro fantasmón.
Un recuerdo relacionado con las armas: Después de tantísimos años juntos recorriendo África, todas mis armas me traen buenos recuerdos. Nunca me han dejado colgado, como en cierta ocasión que se abalanzaron dos elefantes contra mí, parando sus cargas con el .416 Rigby, uno a 6 metros y el otro a 8, en apenas 4 segundos.
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