FG-42: el fusil de los cazadores paracaidistas alemanes (I)

FG-42: el fusil de los cazadores paracaidistas alemanes (I)

Militar
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FG-42: el fusil de los cazadores paracaidistas alemanes (I)
El FG-42, o Fallschirmjaegergewehr 42 (Rifle de Paracaidista Modelo 1942), fue el arma diseñada por la Luftwaffe (Fuerzas aéreas) para sus unidades de elite. Un arma con una corta vida de servicio, con grandes polémicas en su desarrollo, condicionada a las características especiales de las operaciones aerotransportadas, y nacida fruto de las experiencias de combate.
FG-42: el fusil de los cazadores paracaidistas alemanes (I)
IVAN-HK (02/07/2007)
Paracaidista alemán con un FG-42 al hombro
El FG-42, o Fallschirmjaegergewehr 42 (Rifle de Paracaidista Modelo 1942), fue el arma hecha por la Luftwaffe (Fuerzas aéreas) para sus unidades de elite. Un arma con una corta vida de servicio, con grandes polémicas en su desarrollo, condicionada a las características especiales de las operaciones aerotransportadas, y nacida fruto de las experiencias de combate.

Intentar explicar en este artículo la historia de esta arma y lo que ha aportado a nuestra historia implica remontarse a las experiencias de combate de los Fallschirmjäeger (paracaidistas), a sus tácticas y a la propia idiosincrasia de sus tipos de mando (la Luftwaffe). Por ello, debemos interpretar estas líneas como una visión general y objetiva, en la medida de lo posible, que nos ayude a conseguir entender cómo, dónde y por qué nace la FG-42.

Orígenes
Desde los primeros años de la década de 1930, momento en el que el Ejército alemán se prepara para la guerra, la blitzkrieg (guerra relámpago) fue el método elegido para alcanzar sus objetivos. Las fuerzas aéreas alemanas experimentaron un aumento en efectivos y potencial sin igual, pero no así su infantería. Los paracaidistas germanos eran tropas escasas en número, pero tan bien entrenadas y equipadas que las podemos considerar de elite (los cazadores paracaidistas nacen en 1935). Esto se demostró cuando, en plena expansión de los primeros años de la guerra, un centenar de cazadores paracaidistas tomaron la fortaleza de Eben Emael en Bélgica. Esta fortaleza estaba considerada como un reducto indestructible e inexpugnable, defendida por miles de soldados y todo tipo de artillería.

Paracaidistas alemanes
Sin embargo, bien fuera por exceso de confianza, por infravalorar el enemigo o por la falta de experiencia, esta unidad no tuvo tanto éxito en una operación a gran escala. Agrupadas en Fallschirmjäeger-Lehrbataillon, estas fuerzas se encargaron del objetivo principal de la operación “Merkur" en mayo del 1941: la ocupación de la isla de Creta. El resultado lo podemos considerar una victoria táctica pero no logística… Dicho de otra manera, fue una batalla sangrienta con muchas bajas, que a pesar de conseguir ocupar la isla, el gran número de bajas obligaba a replantearse su uso.

Hitler, todavía maravillado por la actuación en Bélgica, requirió el asesoramiento del General Mayor Kurt Student, piloto de combate de la Primera Guerra Mundial y uno (si no el principal) instaurador de las fuerzas aerotransportadas. Su respuesta fue clara: “Creta nos demostró que los días de los paracaidistas han terminado". Para algunos era la prueba de motivar su extinción, aunque para otros, reforzaba su sentido de fuerza de elite (deben ser usadas en pequeño número y para objetivos de cierta índole). Sea como fuere, era un duro golpe para la Luftwaffe.

Pero los mandos de la Luftwaffe no pensaban lo mismo e hicieron su propio estudio de las circunstancias que motivaron el gran número de bajas en Creta. Para empezar, tenían claro que los paracaidistas estaban equipados con una serie de armas, equipo y vestimenta especialmente diseñada para ellos. Dentro de este material de dotación se encontraba el Mauser Kar 98k y el subfusil MP-38 (más tarde sustituido por el MP-40). Hasta aquí todo “normal", pues tenían las mismas armas que los soldados de infantería.

Tácticas de combate
Ya desde el principio de la Segunda Guerra Mundial, los escenarios de combate muy dinámicos obligaban a usar otras armas. Los subfusiles reinaban por su volumen de fuego y los pesados, aunque precisos, fusiles de cerrojo los complementaban. Si lo analizamos con las variables volumen de fuego, precisión, penetración y alcance, vemos claramente cómo lo que entendemos como fusil de asalto cobra forma (de hecho con estos condicionantes nació el Stg-44). Aunque hemos de añadir a la ecuación el hecho de ser tropas aerotransportadas. El uso de combate de estas tropas suponía que fueran lanzadas con un mínimo de equipo personal (una pistola y granadas) mientras el resto de las armas y municiones lo hacían en container; una práctica que se demostró de extremada peligrosidad, pues en muchas ocasiones los paracaidistas no encontraban sus propios paracaídas o eran atacados antes de tomar tierra.

Paracaidista del Ejército alemán
Estar bajo el fuego de ametralladores y fusiles, además de morteros y vehículos blindados, no podía ser respondido con el calibre 9mm Parabellum. No cumplía los requisitos de precisión, alcance ni penetración, y los fusiles Mauser tenían el alcance y precisión necesaria, pero no la velocidad de fuego, una carencia acentuada por la escasez de munición disponible y el poco número de armas. El disponer de ametralladoras MG-34 o MG-42 requería del respectivo container, un tiempo necesario para su montaje… por lo que tampoco se solucionaba el problema. Así las cosas, los alemanes no tardaron mucho en darse cuenta de la necesidad de contar con una potencia de fuego en el mismo momento del asalto. Esto hacía necesarias armas de gran volumen de fuego a corta y larga distancia, que además lo hicieran con precisión y en un tamaño compacto. Por ello, el Stg-44 (o MP-44 o MP-43…) no cumplía del todo sus necesidades.

Requisitos de la nueva arma
Las numerosas bajas registradas en la operación “Merkur" proporcionaron una experiencia que daría sus frutos. De hecho, algún día del año 1941 un paracaidista se dirigió a la sección de armamento GLC-6 con la queja de que con fusiles de cerrojo Mauser 98K y los MP-40 estaban claramente poco armados para sus misiones. Recogiendo esta queja (que puede ser una anécdota o bien un hecho histórico) el piloto ingeniero jefe Ossenbuhn y el jefe inspector de armas Otto Schulze prepararon una lista de requerimientos para una nueva arma. Se trata del “pliego de condiciones LC-6":

-Longitud total de 1 metro como máximo (debe llevarla un hombre en el salto).
-Calibre reglamentario del ejército (7,92x57mm) que posibilita el alcance y la precisión requerida.
-Peso inferior o igual al fusil de cerrojo reglamentario Mauser 98k (al que debe sustituir).
-Posibilidad de lanzamiento de granadas.
-Mecanismo de disparo simple, con capacidad de modo automático y semiautomático. Empleo limitado como rifle automático (el peso y calibre así lo aconseja)
-Tiro en semiautomático con cierre cerrado y abierto en automático (precisión con uno y refrigeración con otro).
-Cargadores de petaca para 10 y 30 cartuchos (no se puede perder el tiempo cargando el arma…)
-No se toleraría ninguna interrupción de fuego.
-Disponer de cubierta protectora del polvo o barro (un “paraca" a veces toma tierra donde sea…)
-Disponer de además de miras metálicas, un visor de 1,5 aumentos con retículas y cristales a prueba de retroceso.
-Suficiente precisión para su uso por francotiradores.
-Que se le pueda engarzar bayoneta, preferiblemente portada en el fusil y plegable (no se podían arriesgar a perderla).
-Estructura resistente a golpes como para resistir golpes con el suelo y el combate cuerpo a cuerpo (al fin y al cabo era un arma para paracaidistas).
-Posibilidad de cañón intercambiable, aunque no era del todo necesario.
-Vida útil del cañón de 20.000 disparos (tanto en automático como en semiautomático).
-Bípode plegable para disparar en posición de tendido (para mejorar la precisión)
-Amortiguador incorporado en la culata para reducir el retroceso (importante si tenemos en cuenta que es un arma de menos de 4 kilos que dispara el 7,92…)
-Estabilidad en fuego en ráfagas (se usaría además en combate muy cercano o como apoyo).
-Disponer de pistolete y guardamanos para poder usarse con dos manos.
-Que no se enganche en la ropa ni en los arneses de los paracaídas.

Disparando con un FG-42
En resumen, se trataba de unas condiciones a simple vista duras y casi imposibles, pero que por otro lado sólo limitan el peso, el tamaño y el calibre. No mencionan estriados y longitudes del cañón, mecanismos o disposiciones de cargador, o elementos de puntería… Por ello, los diseñadores tuvieron mucha más libertad que otros colegas contemporáneos para crear sus prototipos (los inicios del Stg-44 o G-43 fueron mucho más problemáticos). Este es el motivo de que el FG-42 fuera además de una nueva arma, un concepto nuevo. El gran dinamismo de la guerra, la diversidad de escenarios y la necesidad de diseñar las armas que respondieran a los requisitos motivaron que en la Segunda Guerra Mundial se diseñasen varias armas, aunque ello supusiera objetivos a veces contradictorios.

La dura lección de Grecia obligó a atender a unos nuevos principios: “un arma para cada ocasión". En esto, los paracaidistas tenían ventaja por el hecho de que la Luftwaffe no se sometía en materia de armas a los mismos reglamentos que el resto de ejércitos. Es más, lograban materiales y conseguían producir armas por su propia cuenta. Esta independencia de los Fallschirmjäger (cazadores paracaidistas) respecto de la Wehrmacht llamaba la atención por el hecho de que los paracaidistas eran un cuerpo más joven, instituido en 1935. A su mando estaba el poderoso jefe político y militar Hermann Göering, quien, entre otras cosas, controlaba un consorcio de fábricas de armas con los consiguientes e imaginables intereses comerciales. Y además era íntimo amigo de Adolf Hitler.

Proyectos y prototipos
El ministerio del aire (Reichluftsfahrtministerium RLM) entregó las especificaciones LC-6 a seis fábricas distintas: Gustloff, Mauser, Grossfuss, Haenel, Rheinmetall-Borsig, y Krieghoff, pero dada la dificultad de cumplir con todas las demandas técnicas sólo dos, Rheinmetall y Krieghoff, presentaron prototipos convincentes. Mauser presentó el MG-81 (una variante de las ametralladoras MG34/42) pero no cubrió los requerimientos del pliego de condiciones.

Uno de los primeros prototipos del FG-42
Mientras tanto, en el ejército (Heer) se incorporaron para su evaluación los rifles semiautomáticos G41 y G43. ¿Por qué no hizo lo mismo la Luftwaffe, si son armas que usan el calibre reglamentario tan necesario para los paracaidistas y además con el volumen de fuego de un semiautomático? Otra cuestión que podemos plantearnos en este punto es la de ¿por qué hubo que esperar al StG-44 si en 1942 ya había varios prototipos? Cualquiera de estas dos opciones anteriores eran una buena elección, pero por lo que parece cada ejército estaba haciendo su propia guerra.

Respecto al StG-44 se puede alegar que el calibre era insuficiente, mientras que de los G-41 o G-43 se puede decir que no eran suficientemente compactos. Pero es cierto que Hermann Göering, como comandante de la Luftwaffe, insistió en que los Fallschirmjäger (paracaidistas) tuvieran un arma más avanzada. Además, la Luftwaffe siempre rechazó de pleno el 7,92 Kurz Patrone (calibre del StG-44) por no cumplir con los mínimos solicitados para sus tropas.

Vista interna del FG-42
Después de numerosas y durísimas pruebas, el prototipo de Krieghoff fue definitivamente descartado, mientras que el de Rheinmetall fue perfeccionado posteriormente. Este prototipo, diseñado por Louis Stange, quien también produjera la MG-15 y la MG-34, fue el elegido. Rheinmetall presentó su propuesta en 1942. Había nacido el Fallschirmjägergewehr 42 o FG-42. Pero como sucedía con todas las armas, el FG-42 necesitaba la aprobación de Hitler para empezar a fabricarse. A finales de 1942 Hermann Göering, a pesar de contar con la desaprobación del propio Hitler, prometió entregarle el arma definitiva como regalo de Navidad.

El arma que finalmente presentó Göering no se parecía ningún arma anterior. Entre sus características más destacables estaba ser un fusil de configuración bull-pup. También sobresalía por usar un cargador en posición horizontal y estar alimentada por el costado izquierdo, muy cerca de la cara del tirador. Desde sus inicios, al FG-42 se le colgó el cartel de arma polivalente. En este sentido, se puede usar como rifle gracias a la precisión de su calibre. Es suficientemente corta y liviana para el combate urbano, pero al mismo tiempo posee la robustez necesaria para ser usada como ametralladora de compañía en fuego sostenido. También presenta la posibilidad de incorporarle un visor óptico y darle un uso aceptable como arma de francotirador. Por último, tenía unas prestaciones comparables a las del BAR, pero pesaba más o menos la mitad que éste (debía ser portada por los paracaidistas cuando saltaban).

Modelo de serie
El FG-42 fue adoptado oficialmente por la Luftwaffe para sus tropas aerotransportadas a principios de 1942. Este rifle cumplía sobradamente con todas las especificaciones solicitadas (LC-6). El modelo original tenía un peso casi igual al del MP-40 de 9mm Parabellum, y tenía la capacidad de disparar cartuchos del 7,92x57mm reglamentario. Todo ello con un tamaño menor a cualquier arma de este tipo.

El primer modelo (Tipo 1) tenía una empuñadura de pistola muy inclinada que obligaba instintivamente al tiro en posición de tendido. También disponía de culata de metal y un bípode de serie que quedaba plegado debajo del cañón. Su bisagra estaba ubicada debajo del punto de mira, justo antes del engarce inferior ubicado entre la bocacha apagallamas y el cañón. La parte delantera del cañón estaba recubierta de madera para prevenir el calentamiento y mejorar el agarre. El cañón medía 55cm y el peso del arma alcanzaba los 4,4 kilos (un Mauser 98K pesaba unos 3,9 kilos).

Además, el arma venía equipada de serie con una pequeña bayoneta en forma de estilete (cruciforme), fina y aguzada que para plegarla se giraba 180º y quedaba guardada bajo el cañón, entre las patas del bípode (para utilizarla bastaba extraerla y colocarla en sentido opuesto). El diseño de esta bayoneta estaba inspirado en la del francés MAS 36. El FG-42 se alimentaba con cargadores de petaca de 10 y 20 cartuchos. Debajo de la entrada del cargador había una palanca selectora con tres posiciones “D". “S" y “E" siendo Dauerfeuer (automático), Sucher (seguro) y Einzelfeuer (semiautomático) respectivamente. El sistema de puntería era un alza ortóptica (la primera en una arma alemana) formada por un tornillo micrométrico abatible con graduación de 200 a 1200 metros. Era abatible por la condición de ser un arma de paracaidista (prevenir enganches) y la posibilidad de instalar un visor óptico de 4 aumentos (el ZFG-42).

FG-42, el fusil de los paracaidistas alemanes
Visualmente, el FG-42/1 parece un arma futurista, y no digamos a principios de 1940, pero mecánicamente no lo era tanto. De hecho, Rheinmetall se limitó a coger mecanismos preexistentes en un arma de funcionamiento por gas, salvo por la novedad de que en fuego semiautomático el cierre se encuentra en posición adelantada (cerrado) con un cartucho en la recámara, y en automático el cierre debía estar en posición atrasada con la recámara abierta y vacía. La ventaja de este sistema es que tras cada ráfaga la recámara quedaba abierta y por tanto se refrigeraba mejor. Además, al no quedar cartucho en la recámara, no había riesgos de autoencendido del cartucho en contacto con las paredes ardientes de la recámara. Este mecanismo estaba basado en la ametralladora Lewis.
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