Mensajepor daorma » 07 Oct 2006 11:03
Al tratar de explicar los diferentes métodos usados para estudiar balística de efectos y stopping power, he tratado de diferenciar dos tendencias; una en la que predomina la velocidad de la punta, sin darle tanta importancia al proyectil; y otra en la que predomina el peso y la forma de la punta, independientemente de la velocidad.
¿Cuál de las dos tendencias es mejor?
Cada uno tiene su parecer y las razones por las cuales lo sostiene. Ninguna de las dos tendencias es incorrecta y aquí entran en juego el parecer de cada persona.
Alguna vez leí que alguien expresaba su posición sobre la mejor punta para defensa como la \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"teoría del ladrillazo\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\". Refiriéndose a dos calibres muy comunes en el país:
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\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"El calibre rápido y finito es como un canto rodado; donde pega lastima y deja un profundo agujero. El calibre grueso y lento es como un ladrillo. Donde pega voltea y duerme\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\".
Salvando las distancias con lo que puede llegar a ser la ciencia, me parece bastante acertada esta manera de expresar la diferencia entre calibre pequeño y veloz y calibre grueso y lento.
Personalmente, yo adhiero a la tendencia de una punta con buen peso y forma adecuada, antes que a la velocidad. Creo que en este tema donde las variables son la regla, los únicos parámetros que podemos controlar son la forma y el peso de las puntas junto a la velocidad, que si bien es moderada, también es suficiente para el trabajo requerido. Una punta de arma corta diseñada para expandir bien puede no hacerlo al impactar, comportándose como un proyectil blindado, o bien puede estallar sin penetrar lo suficiente y estas son situaciones que no podemos controlar los tiradores.
En cambio una punta de gran diámetro y buen peso, no tiene necesidad de expandir porque ya esta \\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\"expandida\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\\" antes de dar en el blanco, y su peso no brinda buenas probabilidades de penetración.
En la antigüedad, por el hecho de usarse pólvora negra, la única manera de aumentar la energía era disponiendo de cámaras de combustión mayores, para albergar mas propelente. La manera de lograr esto era aumentando el diámetro del caño y por lo tanto, el de la punta, la que al ser mayor incrementaba su peso. Las velocidades de estas puntas eran bajas, rondando los 1300 pies por segundo en el caso de un arma larga. Pero la superficie frontal de estas puntas era tal que brindaba una superlativa superficie de contacto con el blanco, entregando mucha energía sobre el mismo, y con la suficiente penetración debida a su peso.
Ejemplo de esto son los viejos Paradox en calibres 10, 8, 4 y mayores. Una idea de diámetro de estos monstruos la da, el hecho que el calibre 8 es de casi 1 pulgada de diámetro. Otro ejemplo, mucho mas moderno, es el diseño de armas no letales antidisturbios, que emplean sólidas bolas de material sintético que rondan los 35 milímetros de calibre, las que no tienen poder de penetración, pero que propinan un golpe tal sobre el blanco que lo desestabiliza.
Conclusión ...
Ninguno de los métodos descriptos en esta nota demuestran en forma definitiva que es lo que sucederá en un futuro enfrentamiento. No es un error del que escribe no haber incluido uno en esta nota, sino que dicho método no existe. Lamentablemente, la ciencias exactas no son capaces de manejar tantas variables como las que se pueden dar en situaciones de defensa.
Los que forman parte de esta nota, son solo algunos de los mas conocidos y pueden aplicarse para determinados casos específicos, algunos nos acercaran a la realidad en situaciones de caza de animales peligrosos, otros lo harán para situaciones de caza de animales medianos, y otros estarán orientados a situaciones de defensa personal humana.
De lo que no tengo dudas es que por mas que cacemos ciervos con un 460 Weatherby, si colocamos nuestro tiro en el rabo, es probable que la efectividad del mismo sea nula, comparado con un tiro de 308 Winchester en la paleta. De forma similar, en defensa propia no sirve de nada pegar un tiro de 44 Magnum en el dedo gordo del pie, en lugar de colocar un tiro de 22 LR en la cabeza. O sea que en materia de Stopping Power, ninguna formula ni ningún estudio científico reemplazara a un disparo correctamente ubicado.
Lo importante no es saber, lo importante es tener siempre a mano el telefono del que sabe.
El poder de parada no existe, es un cuento americano.