Hace unos años,por Semana Santa estábamos en la casa de la montaña con mi hermana y su perro haciendo una barbacoa típica de esas fechas,pero como salio un día lluvioso estábamos refugiados dentro de la casa,pues bien el perro a quien le pirra la carne (como a cualquiera) se negaba a entrar en casa pese a ofrecerle la comida,nada no había manera que entrase.
Pues bien poco después de comer oímos un crujido sordo y una sacudida como si por debajo de nosotros pasara una ola nos levanto de las sillas.
El perro lo que presentía durante todo el día era el terremoto que se iba a producir.
Los animales ven,oyen y notan cosas que nosotros no somos capaces ni de imaginar.





