Chinchu escribió:Buenos días,
O estoy confundido o alguien me puede decir ¿alegar sobre qué?
¿Sobre si es conveniente o no modificar el Reglamento de Armas?
¿En qué términos?
En el anterior proyecto de modificación había una propuesta de texto y se hicieron alegaciones a el, punto por punto. Alegaciones en las que cada uno consideraba y argumentaba sobre el texto propuesto.
Por mucho que leo y busco en esta pantomima, no encuentro texto alguno de modificación. Aquí sólo se expone una declaración de intenciones, "La G.C. considera y propone modificar el Reglamento de Armas porque se ha detectado que la situación actual lo requiere"
Esto no es más que un mero trámite para cubrir el expediente y poder decir que se ha hecho una consulta ciudadana, pero resulta que la ciudadanía no tiene una propuesta para argumentar a favor o en contra.
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Efectivamente, esto va en contra de la participación ciudadana en el proceso legislativo. Si no existe borrador de norma a aprobar, es imposible realizar alegaciones que no sean completamente genéricas, y por ende más fáciles de rebatir. Pienso que es un procedimiento viciado, y que tendrán que volver a sacar otra consulta sobre un texto concreto, para evitar que se pueda recurrir el proceso.
El problema es que por lo que recuerdo un RD sólo se puede recurrir ante el Supremo, proceso largo y costoso.
Lo más seguro a fecha de hoy es que realmente no haya aún texto alguno, que sean sólo una serie de ideas lanzadas a modo de globo sonda para ver qué va a encontrar más o menos resistencia. En ese sentido
sí es conveniente alegar aunque sea disparar en parte al aire, pues si ven que algo genera mucho rechazo se lo pueden pensar. No será la primera vez.
El tema de las armas blancas puede ser un grave perjuicio para los muchos coleccionistas de ellas; entiendo que se pueda pedir que se muestre un DNI válido al comprarlas para demostrar mayoría de edad, y hasta que se pueda hacer alguna anotación en la armería o daguería, pero ir más allá sería un despropósito cuando muchas otras herramientas u objetos de uso cotidiano pueden servir a los mismos fines delictivos. Medida desproporcionada y de escasa eficacia.