Mensaje por Ernesto_P_Vera » 16 Abr 2009 19:20
PROYECTILES DE USO POLICIAL Y SUS COMPORTAMIENTOS (1ª parte)
Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo
Los cartuchos que generalmente usan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FYCS) en España para las misiones o servicios ordinarios, son cartuchos que montan proyectiles de plomo, semiblindados o blindados/encamisados, estos son los más comunes y habituales en el quehacer diario de un agente de policía español. Todos los referenciados anteriormente poseen algo en común, y es el uso del plomo, en unos como núcleo, en otros como base total del cuerpo del proyectil.
Es sabido por todos, que el proyectil blindado o encamisado, también llamado FMJ (Full Metal Jacket) posee un alto poder de penetración y bajo poder de deformación al impactar en un cuerpo humano o incluso en casi cualquier objeto del entorno cotidiano. Esa propiedad para perforar o penetrar, se la facilita la envuelta o camisa de metal que recubre al núcleo de plomo, envuelta que suele ser de latón.
Dicha penetración provoca la llamada sobrepenetración, es decir, que después de alcanzar a su objetivo, el proyectil aún posee energía bastante para atravesarlo y continuar hasta otro punto de impacto, ésta vez sin el deseo del tirador, pudiendo ello provocar un daño colateral, o sea, que esa punta acabará donde NO queríamos que acabara. Dicho de otra forma, SI UN PROYECTIL NO IMPACTA DONDE QUEREMOS, IMPACTARA DONDE NO QUEREMOS.
Plomo y Semiblindada, mejor que FMJ
Muchos son los que para evitar esa sobrepenetración, recurren al uso de otras puntas, como por ejemplo las de plomo macizo mezclado con antimonio, o recurren a las semiblindadas, que son aquellas que exteriormente y en sus paredes, poseen envuelta metálica, generalmente de latón, pero que sin embargo en el extremo superior de la punta permiten observar como asoma un poco de plomo desnudo.
Los que recurren al uso de las puntas de plomo o de las puntas semiblindadas, lo hacen con la convicción de que dichos proyectiles se van a deformar al impactar en el cuerpo o en el blanco deseado y que dicha deformación propiciará una mayor transferencia de energía sobre los órganos que se vean afectados por el impacto, y con ello alcanzar la puesta fuera de combate del sujeto alcanzado. Sí eso ocurriera, sería una gran ventaja sobre los proyectiles blindados, pues estos como se dijo antes, no se suelen deformar, y transmiten poca energía en el impacto, y debido a su dureza provocan con facilidad rebotes o sobrepenetraciones que pueden herir a un tercero una vez que el la punta atraviesa el cuerpo impactado.
Pues bien, ese mito de que los proyectiles de plomo y los semiblindados aportan esas ventajas para los usuarios de armas de defensa y/o seguridad, no es más que eso, un mito. Lo que es cierto, y hay que admitirlo, es que en cierto grado se reduce el riesgo de rebote, pero no anula o elimina ese riesgo (como muchos creen) y según que órgano del cuerpo humano sea alcanzado o blanco sea impactado, se podrá producir cierta deformación, pero esto no es algo siempre asegurado.
La otra solución, quizás la mejor, la PUNTA HUECA
Son proyectiles de Punta Hueca, aquellos que poseen una oquedad en su extremo superior, dicha oquedad facilita la deformación del proyectil en el instante del impacto.
Dos son las ventajas que más se pueden destacar de este tipo de cartuchos frente a los usados de modo tradicional en nuestras FyCS. El más ventajoso de los factores es el de la mayor Transferencia de Energía al cuerpo impactado, entendiendo por Transferencia de Energía, la capacidad que tiene un proyectil de transferir toda su energía al cuerpo contra el que impacta.
A mayor transferencia más deformación del proyectil (variación de su forma) y a más deformación de ese proyectil, más masa será destruida en el cuerpo impactado y mayor será la herida provocada en el impacto y durante la penetración.
Es un error muy común, creer y decir que la Punta Hueca es más perjudicial o decir aquella frase que a veces se oye en prensa y que viene a decir eso de "la Punta Hueca MATA más..". Digo que es un error porque si usamos Punta Hueca de calidad en un caso de defensa legítima amparada por nuestro ordenamiento jurídico, y siempre que ese o esos disparos se coloquen en la zona del cuerpo deseada, es más que probable que con pocos disparos dejemos fuera de combate al agresor, quizás con uno o dos disparos, mientras que con proyectiles de plomo, blindados o semiblindados y situando los impactos en la misma zona, es probable que el sujeto continúe en su intento de abatirnos y debamos seguir disparando contra él; por ello a veces para derribar y neutralizar la agresión se deben hacer demasiados impactos contra el atacante mientras en la mayoría de ocasiones en que se usó proyectil de Punta Hueca, con pocos disparos se pudo neutralizar el avance lesivo del atacante. Como muestra de ello, los siete impactos que un atracador recibió en un enfrentamiento con la Policía Local de Petrer (Alicante) en noviembre de 2008 y que pudo ser grabado por un video aficionado y televisado posteriormente. Los cartuchos usados no eran de Punta Hueca y siete son muchos disparos, aunque a mi entender fueron necesarios y proporcionados.
La segunda ventaja que aporta la Punta Hueca frente a las tradicionales puntas blindadas, las semiblindadas y de plomo, es la menor sobrepenetración de la que ya hemos hablado al inicio del artículo.
Las Puntas Huecas dada su mayor facilidad de deformación al impactar y durante la transferencia de energía, no suelen abandonar el cuerpo impactado, quedando normalmente alojados en algún órgano del sujeto que recibió el disparo y en los casos en que sí abandonan el cuerpo impactado, suelen hacerlo ya con poca capacidad lesiva, evitando con ello daños colaterales o lesiones a terceros.
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PROYECTILES DE USO POLICIAL Y SUS COMPORTAMIENTOS (1ª parte)
Ernesto Pérez Vera
Instructor de Tiro Policial y Defensivo
Los cartuchos que generalmente usan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FYCS) en España para las misiones o servicios ordinarios, son cartuchos que montan proyectiles de plomo, semiblindados o blindados/encamisados, estos son los más comunes y habituales en el quehacer diario de un agente de policía español. Todos los referenciados anteriormente poseen algo en común, y es el uso del plomo, en unos como núcleo, en otros como base total del cuerpo del proyectil.
Es sabido por todos, que el proyectil blindado o encamisado, también llamado FMJ (Full Metal Jacket) posee un alto poder de penetración y bajo poder de deformación al impactar en un cuerpo humano o incluso en casi cualquier objeto del entorno cotidiano. Esa propiedad para perforar o penetrar, se la facilita la envuelta o camisa de metal que recubre al núcleo de plomo, envuelta que suele ser de latón.
Dicha penetración provoca la llamada sobrepenetración, es decir, que después de alcanzar a su objetivo, el proyectil aún posee energía bastante para atravesarlo y continuar hasta otro punto de impacto, ésta vez sin el deseo del tirador, pudiendo ello provocar un daño colateral, o sea, que esa punta acabará donde NO queríamos que acabara. Dicho de otra forma, SI UN PROYECTIL NO IMPACTA DONDE QUEREMOS, IMPACTARA DONDE NO QUEREMOS.
Plomo y Semiblindada, mejor que FMJ
Muchos son los que para evitar esa sobrepenetración, recurren al uso de otras puntas, como por ejemplo las de plomo macizo mezclado con antimonio, o recurren a las semiblindadas, que son aquellas que exteriormente y en sus paredes, poseen envuelta metálica, generalmente de latón, pero que sin embargo en el extremo superior de la punta permiten observar como asoma un poco de plomo desnudo.
Los que recurren al uso de las puntas de plomo o de las puntas semiblindadas, lo hacen con la convicción de que dichos proyectiles se van a deformar al impactar en el cuerpo o en el blanco deseado y que dicha deformación propiciará una mayor transferencia de energía sobre los órganos que se vean afectados por el impacto, y con ello alcanzar la puesta fuera de combate del sujeto alcanzado. Sí eso ocurriera, sería una gran ventaja sobre los proyectiles blindados, pues estos como se dijo antes, no se suelen deformar, y transmiten poca energía en el impacto, y debido a su dureza provocan con facilidad rebotes o sobrepenetraciones que pueden herir a un tercero una vez que el la punta atraviesa el cuerpo impactado.
Pues bien, ese mito de que los proyectiles de plomo y los semiblindados aportan esas ventajas para los usuarios de armas de defensa y/o seguridad, no es más que eso, un mito. Lo que es cierto, y hay que admitirlo, es que en cierto grado se reduce el riesgo de rebote, pero no anula o elimina ese riesgo (como muchos creen) y según que órgano del cuerpo humano sea alcanzado o blanco sea impactado, se podrá producir cierta deformación, pero esto no es algo siempre asegurado.
La otra solución, quizás la mejor, la PUNTA HUECA
Son proyectiles de Punta Hueca, aquellos que poseen una oquedad en su extremo superior, dicha oquedad facilita la deformación del proyectil en el instante del impacto.
Dos son las ventajas que más se pueden destacar de este tipo de cartuchos frente a los usados de modo tradicional en nuestras FyCS. El más ventajoso de los factores es el de la mayor Transferencia de Energía al cuerpo impactado, entendiendo por Transferencia de Energía, la capacidad que tiene un proyectil de transferir toda su energía al cuerpo contra el que impacta.
A mayor transferencia más deformación del proyectil (variación de su forma) y a más deformación de ese proyectil, más masa será destruida en el cuerpo impactado y mayor será la herida provocada en el impacto y durante la penetración.
Es un error muy común, creer y decir que la Punta Hueca es más perjudicial o decir aquella frase que a veces se oye en prensa y que viene a decir eso de "la Punta Hueca MATA más..". Digo que es un error porque si usamos Punta Hueca de calidad en un caso de defensa legítima amparada por nuestro ordenamiento jurídico, y siempre que ese o esos disparos se coloquen en la zona del cuerpo deseada, es más que probable que con pocos disparos dejemos fuera de combate al agresor, quizás con uno o dos disparos, mientras que con proyectiles de plomo, blindados o semiblindados y situando los impactos en la misma zona, es probable que el sujeto continúe en su intento de abatirnos y debamos seguir disparando contra él; por ello a veces para derribar y neutralizar la agresión se deben hacer demasiados impactos contra el atacante mientras en la mayoría de ocasiones en que se usó proyectil de Punta Hueca, con pocos disparos se pudo neutralizar el avance lesivo del atacante. Como muestra de ello, los siete impactos que un atracador recibió en un enfrentamiento con la Policía Local de Petrer (Alicante) en noviembre de 2008 y que pudo ser grabado por un video aficionado y televisado posteriormente. Los cartuchos usados no eran de Punta Hueca y siete son muchos disparos, aunque a mi entender fueron necesarios y proporcionados.
La segunda ventaja que aporta la Punta Hueca frente a las tradicionales puntas blindadas, las semiblindadas y de plomo, es la menor sobrepenetración de la que ya hemos hablado al inicio del artículo.
Las Puntas Huecas dada su mayor facilidad de deformación al impactar y durante la transferencia de energía, no suelen abandonar el cuerpo impactado, quedando normalmente alojados en algún órgano del sujeto que recibió el disparo y en los casos en que sí abandonan el cuerpo impactado, suelen hacerlo ya con poca capacidad lesiva, evitando con ello daños colaterales o lesiones a terceros.
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