Mensaje por Pistolo » 12 Jun 2008 16:29
diariodemallorca.es » Sucesos
Reportaje. Joan Pujades/Operación Policial
´Soy un coleccionista, nunca he traficado con armas ni con drogas´
Joan Pujades, en su tienda de efectos de coleccionismo militar, en Palma, tras quedar en libertad. Foto: Manu Mielniezuk
MULTIMEDIA
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Socias responde a Pujadas que para coleccionar armas no es necesario tenerlas en condiciones de disparar. Sucesos El dueño de la tienda de armamento detenido en Palma valora las piezas intervenidas en más de 150.000 euros B. PALAU. PALMA. Es un apasionado de las armas. Lo admite sin tapujos desde el primer momento: "Me gustan las armas desde siempre, desde que nací. Ahora tengo 60 años. Disfruto más con los fusiles y las pistolas tocándolos y teniéndolos conmigo que no disparando con ellos. A mí lo que me gusta es el coleccionismo". Joan Pujades, propietario de la tienda de artículos militares ´B-25´, situada en el centro de Palma, fue detenido el pasado viernes por la Policía Nacional junto con otros tres hombres. Los investigadores del Grupo de Atracos le intervinieron más de un centenar de armas de fuego, entre las que se encuentran piezas únicas como una metralleta Thompson, utilizada por los gángsters y original de los años 30, un AK-47 ruso o una Stein de la II Guerra Mundial. Tres días después, quedó en libertad con cargos por un presunto delito de tenencia ilícita de armas.
"No me confiscaron un arsenal. Todas las armas que se llevaron son piezas diferentes. Por tanto, se trata de una colección", puntualiza Pujades con cierto tono de resignación. El hombre valora el armamento intervenido en más de 150.000 euros (25 millones de las antiguas pesetas). "La metralleta Thompson valdría entre 400 y 800 euros", precisa, mientras fuma pacientemente su pipa.
"Yo soy un coleccionista, nunca he traficado con armas ni con drogas. Nunca he vendido armas a delincuentes ni a narcotraficantes. No sé qué es la droga. No tengo ninguna relación con el narcotráfico", comenta el comerciante dentro de su local, en la calle Costa d´en Brossa, rodeado de maquetas de aviones de guerra y de uniformes militares. "Nunca he vendido un arma en uso. Todo lo que tengo en la tienda son armas inutilizadas. Este tipo de armas son de venta libre", agrega el hombre, cada vez más indignado. "También vendo medallas, libros, documentación, uniformes, cascos, mochilas, espadas, cuchillos, maquetas... Las armas no son ni un cinco por ciento de todo el género que tengo en la tienda. La gente que entra aquí se queda asombrada. Me dicen que esto parece un museo", explica.
Joan Pujades lleva 35 años regentando este céntrico establecimiento especializado en efectos de coleccionismo militar. Por su local pasan todo tipo de clientes: turistas, aficionados a la caza, coleccionistas o gente del teatro y del cine que buscan piezas antiguas para obras o películas. "Conozco a mucha gente, sobre todo coleccionistas de armas. Normalmente consigo las armas inutilizadas por Internet. Existe un mercado muy amplio y es muy fácil tener acceso a este tipo de armas. También en subastas. A veces, algún coleccionista que quiere vender sus piezas viene a la tienda y me las ofrece. Compro dónde sea, en Estados Unidos, Reino Unido. Y no sólo armas, también medallas, uniformes, gorras, cascos...", indica Pujades, con unas enormes gafas y una barba densamente poblada.
"Yo tengo licencia de armas. En casa tengo mi propia colección. Y, actualmente, no tengo antecedentes. Hace 20 años tuve un problema y me incautaron las armas. Algunas desaparecieron. Pero estos antecedentes ya están cancelados. Si no, no dispondría de la licencia de armas", matiza el hombre, al tiempo que califica la operación policial del viernes de "montaje". "Todo este tinglado no se ajusta a la realidad. No soy traficante de armas", recalca. Del centenar de piezas que le confiscaron, 30 de ellas pertenecen a su colección y el resto son armas inutilizadas que estaban en la tienda, según él. Pujades confiesa que, entre las armas que tenía en casa, había una decena en situación ilegal. Se trata de armas indocumentadas que tienen capacidad de fuego real. "La Policía fue muy correcta. Me trataron bien, aunque he pasado tres días en los calabozos. Colaboré con ellos y autoricé los registros en la tienda, en casa y en un apartamento en Portocolom. Lo revolvieron todo. Al tornero que detuvieron lo conozco desde hace muchos años y a los otros dos nunca les había visto hasta el viernes que entraron en la tienda".
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Reportaje. Joan Pujades/Operación Policial
´Soy un coleccionista, nunca he traficado con armas ni con drogas´
Joan Pujades, en su tienda de efectos de coleccionismo militar, en Palma, tras quedar en libertad. Foto: Manu Mielniezuk
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Socias responde a Pujadas que para coleccionar armas no es necesario tenerlas en condiciones de disparar. Sucesos El dueño de la tienda de armamento detenido en Palma valora las piezas intervenidas en más de 150.000 euros B. PALAU. PALMA. Es un apasionado de las armas. Lo admite sin tapujos desde el primer momento: "Me gustan las armas desde siempre, desde que nací. Ahora tengo 60 años. Disfruto más con los fusiles y las pistolas tocándolos y teniéndolos conmigo que no disparando con ellos. A mí lo que me gusta es el coleccionismo". Joan Pujades, propietario de la tienda de artículos militares ´B-25´, situada en el centro de Palma, fue detenido el pasado viernes por la Policía Nacional junto con otros tres hombres. Los investigadores del Grupo de Atracos le intervinieron más de un centenar de armas de fuego, entre las que se encuentran piezas únicas como una metralleta Thompson, utilizada por los gángsters y original de los años 30, un AK-47 ruso o una Stein de la II Guerra Mundial. Tres días después, quedó en libertad con cargos por un presunto delito de tenencia ilícita de armas.
"No me confiscaron un arsenal. Todas las armas que se llevaron son piezas diferentes. Por tanto, se trata de una colección", puntualiza Pujades con cierto tono de resignación. El hombre valora el armamento intervenido en más de 150.000 euros (25 millones de las antiguas pesetas). "La metralleta Thompson valdría entre 400 y 800 euros", precisa, mientras fuma pacientemente su pipa.
"Yo soy un coleccionista, nunca he traficado con armas ni con drogas. Nunca he vendido armas a delincuentes ni a narcotraficantes. No sé qué es la droga. No tengo ninguna relación con el narcotráfico", comenta el comerciante dentro de su local, en la calle Costa d´en Brossa, rodeado de maquetas de aviones de guerra y de uniformes militares. "Nunca he vendido un arma en uso. Todo lo que tengo en la tienda son armas inutilizadas. Este tipo de armas son de venta libre", agrega el hombre, cada vez más indignado. "También vendo medallas, libros, documentación, uniformes, cascos, mochilas, espadas, cuchillos, maquetas... Las armas no son ni un cinco por ciento de todo el género que tengo en la tienda. La gente que entra aquí se queda asombrada. Me dicen que esto parece un museo", explica.
Joan Pujades lleva 35 años regentando este céntrico establecimiento especializado en efectos de coleccionismo militar. Por su local pasan todo tipo de clientes: turistas, aficionados a la caza, coleccionistas o gente del teatro y del cine que buscan piezas antiguas para obras o películas. "Conozco a mucha gente, sobre todo coleccionistas de armas. Normalmente consigo las armas inutilizadas por Internet. Existe un mercado muy amplio y es muy fácil tener acceso a este tipo de armas. También en subastas. A veces, algún coleccionista que quiere vender sus piezas viene a la tienda y me las ofrece. Compro dónde sea, en Estados Unidos, Reino Unido. Y no sólo armas, también medallas, uniformes, gorras, cascos...", indica Pujades, con unas enormes gafas y una barba densamente poblada.
"Yo tengo licencia de armas. En casa tengo mi propia colección. Y, actualmente, no tengo antecedentes. Hace 20 años tuve un problema y me incautaron las armas. Algunas desaparecieron. Pero estos antecedentes ya están cancelados. Si no, no dispondría de la licencia de armas", matiza el hombre, al tiempo que califica la operación policial del viernes de "montaje". "Todo este tinglado no se ajusta a la realidad. No soy traficante de armas", recalca. Del centenar de piezas que le confiscaron, 30 de ellas pertenecen a su colección y el resto son armas inutilizadas que estaban en la tienda, según él. Pujades confiesa que, entre las armas que tenía en casa, había una decena en situación ilegal. Se trata de armas indocumentadas que tienen capacidad de fuego real. "La Policía fue muy correcta. Me trataron bien, aunque he pasado tres días en los calabozos. Colaboré con ellos y autoricé los registros en la tienda, en casa y en un apartamento en Portocolom. Lo revolvieron todo. Al tornero que detuvieron lo conozco desde hace muchos años y a los otros dos nunca les había visto hasta el viernes que entraron en la tienda".
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