Mensaje por Hoplon » 07 Mar 2016 16:25
La carcel:
Es cierto que el encarcelamiento, a ser posible, debe intentar la reinserción, pero esto depende mucho más de que le encarcelado quiera realmente reinsertarse, la sociedad cumple con ponerle los medios a su alcance.
Y no olvidemos que otro componente de la pena, tan importante o más, es el retributivo, es castigar (no vengar) el daño cometido, con el fin de hacer justicia.
Y este castigo también es importante por su componente disuasorio. allí donde no llega la convicción moral de que no debe obrarse mal, debe llegar el ejemplo de los que acaban con sus huesos en la cárcel. Por desgracia, para muchos ( y no pretendo ofrecerme como ejemplo, también para mi posiblemente) a veces sufres perjuicios de imposible reparación, por ejemplo por insolvencia del que te ha dañado, y es la prevención ante el castigo la que logra que las personas no nos lancemos de cabeza a la venganza.
Y aunque parezca una obviedad, la cárcel no tiene `por qué ser un sitio en el que se pase bien. Y de momento, para ciertas conductas, no se ha inventad nada mejor.
Por lo que hace a las terapias, corremos el riesgo de deslizarnos hacia el campo del lavado de cerebro, tan usado por muchas dictaduras, ¿es posible respetar la dignidad del ser humano, incluso del delincuente, y forzar la modificación de su conducta? esto para mi es un dilema ético.
La carcel:
Es cierto que el encarcelamiento, a ser posible, debe intentar la reinserción, pero esto depende mucho más de que le encarcelado quiera realmente reinsertarse, la sociedad cumple con ponerle los medios a su alcance.
Y no olvidemos que otro componente de la pena, tan importante o más, es el retributivo, es castigar (no vengar) el daño cometido, con el fin de hacer justicia.
Y este castigo también es importante por su componente disuasorio. allí donde no llega la convicción moral de que no debe obrarse mal, debe llegar el ejemplo de los que acaban con sus huesos en la cárcel. Por desgracia, para muchos ( y no pretendo ofrecerme como ejemplo, también para mi posiblemente) a veces sufres perjuicios de imposible reparación, por ejemplo por insolvencia del que te ha dañado, y es la prevención ante el castigo la que logra que las personas no nos lancemos de cabeza a la venganza.
Y aunque parezca una obviedad, la cárcel no tiene `por qué ser un sitio en el que se pase bien. Y de momento, para ciertas conductas, no se ha inventad nada mejor.
Por lo que hace a las terapias, corremos el riesgo de deslizarnos hacia el campo del lavado de cerebro, tan usado por muchas dictaduras, ¿es posible respetar la dignidad del ser humano, incluso del delincuente, y forzar la modificación de su conducta? esto para mi es un dilema ético.