Mensaje por Wilcow » 10 Dic 2012 23:44
Esto no me pasó a mi, le pasó a un amigo mío, estaban tomándose la última con otro amigo en casa después de un sábado de copeo, vive en la última planta de un edificio de 3 y oyeron lo mismo, que alguien intentaba abrir la puerta, miraron por la mirilla y vieron a un tipo dale que te dale a la cerradura.
Total que mi amigo abre con su metro noventa y tantos y sus mas de cien kg, y le preguntan y el tipo balbucean con toda su borrachera mientras mi colega lo agarra de la pechera y lo levanta para ponérselo a su altura, a todo esto nuestro otro amigo había llamado ya a la policía y como ven que en el descansillo ya había dejado un buen vomito deciden bajarlo al portal a esperar a la patrulla, y como con el pedal que llevaba no colaboraba mucho lo bajan las tres plantas a collejas, os podéis imaginar como son las collejas de mi amigo, que alguna le dio en la cara y por lo visto casi se le veían las huellas dactilares en las mejillas.
En esto que llegan los municipales, y entre todos creen entender al individuo que vive allí, prueban las llaves y en efecto la del portal coincide, y por fin le entienden decir que vive en el segundo, os podéis imaginar las risas de los cuatro, subiéndole a su casa...
A los pocos días se lo encontró en el portal y se saludaron educadamente mientras mi amigo trataba de disimular la risa.
Esto no me pasó a mi, le pasó a un amigo mío, estaban tomándose la última con otro amigo en casa después de un sábado de copeo, vive en la última planta de un edificio de 3 y oyeron lo mismo, que alguien intentaba abrir la puerta, miraron por la mirilla y vieron a un tipo dale que te dale a la cerradura.
Total que mi amigo abre con su metro noventa y tantos y sus mas de cien kg, y le preguntan y el tipo balbucean con toda su borrachera mientras mi colega lo agarra de la pechera y lo levanta para ponérselo a su altura, a todo esto nuestro otro amigo había llamado ya a la policía y como ven que en el descansillo ya había dejado un buen vomito deciden bajarlo al portal a esperar a la patrulla, y como con el pedal que llevaba no colaboraba mucho lo bajan las tres plantas a collejas, os podéis imaginar como son las collejas de mi amigo, que alguna le dio en la cara y por lo visto casi se le veían las huellas dactilares en las mejillas.
En esto que llegan los municipales, y entre todos creen entender al individuo que vive allí, prueban las llaves y en efecto la del portal coincide, y por fin le entienden decir que vive en el segundo, os podéis imaginar las risas de los cuatro, subiéndole a su casa... :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen: :mrgreen:
A los pocos días se lo encontró en el portal y se saludaron educadamente mientras mi amigo trataba de disimular la risa.