Mensaje por Eugenia » 30 May 2010 16:51
Me parece una gran idea la de Fenris de acompañar las armas de dotación con un equipo adicional del calibre .22 LR para prácticas. Si es que no hay nada como dejar a los profesionales que decidan y olvidarse de los políticos, que toman decisiones desde los despachos sin haber pisado en su puñetera vida una galería de tiro y no digamos la calle.
Yo seguiría con el calibre 9 PB, pero con munición de punta hueca de dotación reglamentaria. El .40 S&W es un buen calibre policial, sin duda, pero en los EE.UU. algunos agentes se quejan de que es demasiado "saltarín", sobre todo en manos de mujeres y que requeriría armas más pesadas que las habituales. Como es sabido, la mayoría de las marcas fabrican el mismo armazón, corredera, etc. para 9x19 mm. y para .40 S&W, lo que penaliza la precisión de este último.
El calibre .45 ACP es más militar que policial. Posee un gran poder de parada, pero con proyectil blindado, a pesar de su relativa baja velocidad en comparación con los dos anteriores, es una verdadera perforadora y los rebotes pueden ser peligrosísimos. Y con proyectiles de punta hueca, bueno, no es que hagan agujeros, hacen cráteres. Y éso no es políticamente correcto. Tiene asímismo el inconveniente de la capacidad. A dimensiones similares del arma, un cargador del .45 admite 8 ó 9 cartuchos, frente a 15 ó 17 del 9x19 mm. Esta es una cuestión crucial en los EE.UU., donde los agentes están muy obsesionados ante el peligro de quedarse cortos de munición y de hecho fué una de las razones principales del abandono total del revólver frente a la pistola. Por todo ello, en los EE.UU. este calibre no es el más utilizado por las FSE, aunque es enormemente popular entre particulares, sobre todo con pistolas semiautomáticas tipo 1911. Otro inconveniente para el porte diario de un .45 ACP es su peso, que dicen que deja la cadera hecha papilla, tras un día en la calle con el arma colgada.
Me parece una gran idea la de Fenris de acompañar las armas de dotación con un equipo adicional del calibre .22 LR para prácticas. Si es que no hay nada como dejar a los profesionales que decidan y olvidarse de los políticos, que toman decisiones desde los despachos sin haber pisado en su puñetera vida una galería de tiro y no digamos la calle.
Yo seguiría con el calibre 9 PB, pero con munición de punta hueca de dotación reglamentaria. El .40 S&W es un buen calibre policial, sin duda, pero en los EE.UU. algunos agentes se quejan de que es demasiado "saltarín", sobre todo en manos de mujeres y que requeriría armas más pesadas que las habituales. Como es sabido, la mayoría de las marcas fabrican el mismo armazón, corredera, etc. para 9x19 mm. y para .40 S&W, lo que penaliza la precisión de este último.
El calibre .45 ACP es más militar que policial. Posee un gran poder de parada, pero con proyectil blindado, a pesar de su relativa baja velocidad en comparación con los dos anteriores, es una verdadera perforadora y los rebotes pueden ser peligrosísimos. Y con proyectiles de punta hueca, bueno, no es que hagan agujeros, hacen cráteres. Y éso no es políticamente correcto. Tiene asímismo el inconveniente de la capacidad. A dimensiones similares del arma, un cargador del .45 admite 8 ó 9 cartuchos, frente a 15 ó 17 del 9x19 mm. Esta es una cuestión crucial en los EE.UU., donde los agentes están muy obsesionados ante el peligro de quedarse cortos de munición y de hecho fué una de las razones principales del abandono total del revólver frente a la pistola. Por todo ello, en los EE.UU. este calibre no es el más utilizado por las FSE, aunque es enormemente popular entre particulares, sobre todo con pistolas semiautomáticas tipo 1911. Otro inconveniente para el porte diario de un .45 ACP es su peso, que dicen que deja la cadera hecha papilla, tras un día en la calle con el arma colgada.