Mensaje por Congosto » 04 Ago 2010 15:34
F-Class 500 M: Un magnifico fin de semana.
Llegada al campamento el sábado a las 10 de la mañana. Presentación y saludos a los organizadores. Me reciben con un café y bollería típica de la zona. Después de charlar un poco, control de armas y entrega del dorsal. Luego me llevan en todo terreno al campo de tiro.
Subo a la plataforma de tiro, coloco todos los trastos y empiezo a disparar con la siguiente serie de entrenamientos.
El tiempo era soleado, la temperatura agradable sin ser excesiva. El viento racheado, moderado. Eso decían, para mi era muy fuerte. Soplaba ligeramente cruzado.
Comenzamos a disparar. Primera serie de cinco disparos, impactos entre el tres y el cuatro a las 12 .
Corrijo 20 clicks. Segunda serie, ochos y nueves a las nueve. Corrijo medio MOA. Tercera serie, los impactos en linea horizontal por debajo del 10. Cuarta serie, sólo hago dos disparos y casualidades de la vida dos dieces juntitos. Quinta serie, cinco impactos en la zona del 7,8,y 9 a las tres. El viento no perdona.
Para mi es suficiente. Bajo de la plataforma de tiro y repongo energías, tortillas, chorizo, pimientos de Padrón, empanada y refrescos variados.
Después de un buen rato de charla, mientras el resto de tiradores terminan el entrenamiento, nos llevan de vuelta a la base. Limpiamos los rifles y nos sentamos a la mesa. La comida excepcional como ha descrito QUESGAR y el trato inmejorable.
Tras la sobremesa, entrenamiento para todo el que lo desease. Yo lamentablemente, con toda la cara roja del sol, fui a una farmacia a buscar una crema aftersun.
Por la noche, después de cenar en el hotel, sobremesa en una terraza con otros cuatro tiradores hasta las dos de la madrugada.
El domingo a las nueve en la base, desayuno y al campo de tiro.
El tiempo era radicalmente distinto al del sábado. El cielo estaba cubierto de nubes y caía un chirimiri intermitente.
Comienza la primera tanda de competición. El cielo sigue encapotado. La lluvia ha cesado y la luz parece óptima para el tiro. Con los primeros disparos una niebla baja difumina los blancos. Aparece nuevamente el chirimiri, la temperatura baja a 16 grados, la humedad llega al 95% y el viento aparece más fuerte que el sábado y más cruzado.
Nos sirven el almuerzo.
La segunda tanda fue más apacible, no llovió y salió el sol a intervalos. Apareció un poco de reverberación. Y el viento siguió haciendo de las suyas.
Después de terminar la competición, el que quiso pudo seguir entrenando un rato antes de comer.
La comida, otra vez, excepcional. Después de la comida, reparto de trofeos y despedida hasta el año que viene.
Desde aquí quiero agradecer una vez más a Lema, a Vuelta, a los colaboradores, a las chicas de la organización, a las cocineras y a todos los que nos han dedicado este fin de semana para poder disfrutar de lo que más nos gusta: disparar un poco más lejos de lo habitual.
Un abrazo y hasta pronto.
Congosto.
F-Class 500 M: Un magnifico fin de semana.
Llegada al campamento el sábado a las 10 de la mañana. Presentación y saludos a los organizadores. Me reciben con un café y bollería típica de la zona. Después de charlar un poco, control de armas y entrega del dorsal. Luego me llevan en todo terreno al campo de tiro.
Subo a la plataforma de tiro, coloco todos los trastos y empiezo a disparar con la siguiente serie de entrenamientos.
El tiempo era soleado, la temperatura agradable sin ser excesiva. El viento racheado, moderado. Eso decían, para mi era muy fuerte. Soplaba ligeramente cruzado.
Comenzamos a disparar. Primera serie de cinco disparos, impactos entre el tres y el cuatro a las 12 .
Corrijo 20 clicks. Segunda serie, ochos y nueves a las nueve. Corrijo medio MOA. Tercera serie, los impactos en linea horizontal por debajo del 10. Cuarta serie, sólo hago dos disparos y casualidades de la vida dos dieces juntitos. Quinta serie, cinco impactos en la zona del 7,8,y 9 a las tres. El viento no perdona.
Para mi es suficiente. Bajo de la plataforma de tiro y repongo energías, tortillas, chorizo, pimientos de Padrón, empanada y refrescos variados.
Después de un buen rato de charla, mientras el resto de tiradores terminan el entrenamiento, nos llevan de vuelta a la base. Limpiamos los rifles y nos sentamos a la mesa. La comida excepcional como ha descrito QUESGAR y el trato inmejorable.
Tras la sobremesa, entrenamiento para todo el que lo desease. Yo lamentablemente, con toda la cara roja del sol, fui a una farmacia a buscar una crema aftersun.
Por la noche, después de cenar en el hotel, sobremesa en una terraza con otros cuatro tiradores hasta las dos de la madrugada.
El domingo a las nueve en la base, desayuno y al campo de tiro.
El tiempo era radicalmente distinto al del sábado. El cielo estaba cubierto de nubes y caía un chirimiri intermitente.
Comienza la primera tanda de competición. El cielo sigue encapotado. La lluvia ha cesado y la luz parece óptima para el tiro. Con los primeros disparos una niebla baja difumina los blancos. Aparece nuevamente el chirimiri, la temperatura baja a 16 grados, la humedad llega al 95% y el viento aparece más fuerte que el sábado y más cruzado.
Nos sirven el almuerzo.
La segunda tanda fue más apacible, no llovió y salió el sol a intervalos. Apareció un poco de reverberación. Y el viento siguió haciendo de las suyas.
Después de terminar la competición, el que quiso pudo seguir entrenando un rato antes de comer.
La comida, otra vez, excepcional. Después de la comida, reparto de trofeos y despedida hasta el año que viene.
Desde aquí quiero agradecer una vez más a Lema, a Vuelta, a los colaboradores, a las chicas de la organización, a las cocineras y a todos los que nos han dedicado este fin de semana para poder disfrutar de lo que más nos gusta: disparar un poco más lejos de lo habitual.
Un abrazo y hasta pronto.
Congosto.