Mensaje por Brugent » 22 Nov 2014 08:43
Hola:
En primer lugar debo advertir que este chiste es viejo y que simplemente lo he actualizado, que tengo amigos judíos, musulmanes y que no es un chiste machista, pero lo aplico a mi situación personal.
Es un típico chiste derivado de la lámpara de Aladino.
Un español va por la calle y se encuentra una típica lámpara con genio incluído, se la lleva a casa, la limpia y se le aparece el genio, que le dice:
"Soy un genio español y debido a los recortes y a la crisis, sólo puedo concederte un deseo, no como antes del 2008 que podía concederte tres".
El español le dice:
"Quiero que los israelitas y los palestinos, se reconcilien, que vivan en los mismos bloques, que se casen entre ellos, que vayan a las mismas escuelas, que formen un estado unificado con un gobierno de concentración nacional, que perdonen sus errores y crímenes y se reconcilien al fin".
El genio lo mira con ojos como platos y le responde:
"Eso es imposible, llevan casi un siglo asesinándose mutuamente, han tenido varias guerras y sólo faltaba la destrucción de la franja de Gaza: ¡No, es imposible!, ni siquiera yo puedo lograrlo: dime otro deseo".
El español le pide otro deseo:
"Quiero que cuando yo hable, mi mujer me escuche".
El genio lo vuelve a mirar con una cara aún más asustada y le responde:
"A ver, vuélveme a explicar lo de los palestinos y los israelitas...".
Saludos: Brugent.
Hola:
En primer lugar debo advertir que este chiste es viejo y que simplemente lo he actualizado, que tengo amigos judíos, musulmanes y que no es un chiste machista, pero lo aplico a mi situación personal.
Es un típico chiste derivado de la lámpara de Aladino.
Un español va por la calle y se encuentra una típica lámpara con genio incluído, se la lleva a casa, la limpia y se le aparece el genio, que le dice:
"Soy un genio español y debido a los recortes y a la crisis, sólo puedo concederte un deseo, no como antes del 2008 que podía concederte tres".
El español le dice:
"Quiero que los israelitas y los palestinos, se reconcilien, que vivan en los mismos bloques, que se casen entre ellos, que vayan a las mismas escuelas, que formen un estado unificado con un gobierno de concentración nacional, que perdonen sus errores y crímenes y se reconcilien al fin".
El genio lo mira con ojos como platos y le responde:
"Eso es imposible, llevan casi un siglo asesinándose mutuamente, han tenido varias guerras y sólo faltaba la destrucción de la franja de Gaza: ¡No, es imposible!, ni siquiera yo puedo lograrlo: dime otro deseo".
El español le pide otro deseo:
"Quiero que cuando yo hable, mi mujer me escuche".
El genio lo vuelve a mirar con una cara aún más asustada y le responde:
"A ver, vuélveme a explicar lo de los palestinos y los israelitas...".
Saludos: Brugent.