Mensaje por tobruk » 04 Nov 2009 15:39
AHOGADO LLANTO
(NEURASTENIA PROFETIZADA)
Tengo ganas de llorar. Como todos los días.
Hay mil cosas en mí que me inducirían a ello, ...si me dejara,
si me abandonara al placer de hacerlo, de explotar, de dejarme llevar
por la liberación del llanto, del alma... ¿qué sería entonces de mí?.
Todos los días aparece ese ahogo de mi esencia presa,
ese pellizco en el alma que asfixio –inocente de mí- con dejar de respirar, de alimentarlo, pero cariñoso regresa una y otra vez, encantado, juguetón, enamorado de mí...
y me abandono a él, desesperado, vencido, atormentado y exhausto.
Del “sentimiento trágico de la vida”, como decía aquel, sé bien qué significa hoy en mí.
Nostalgia, tú, capitana de tus huestes, invades mi ser cada día, cada segundo de mi existencia y cabalgas en tu cuadriga de mis suspiros, hondos, profundos, que al viento lanzan sus enmarañadas crines blancas y que surgen, como la espuma, de no sé bien qué honda garganta, inexistente en los mapas, pero tan real que escuece, que duele y estremece.
Hay mil cosas en mí que me inducirían a ello, al llorar, como perros de presa en cruel cacería, desproporcionada, injusta, desmedida. Y lejos, lejos, pero...tan cerca, las cornetas de la nostalgia empujando a sus hordas contra mí marchan.
Tengo ganas de llorar, casi tanto como ayer, casi tanto como mañana.
Me dará sus “buenos días”, por el alba, en mi cansado despertar y yo, impotente,
le sonreiré desganado a lo que parece inevitable, como la misma muerte que atenaza. Sin tenderle la mano me agarrará de mi muñeca y me catapultará lejos, o quizá no tanto, a mi miseria, a mi añoranza.
Niñez, juventud, fortaleza y también belleza, melancolía por los que ya no están para recibir sus consuelos, momentos felices del pasado, hoy pesa tanto en mí el putrefacto deterioro de cuanto me rodea que me asfixia su hedor, su sabor dulzón que con los años incrementa su hedionda panza.
Hoy tengo ganas de llorar. Como todos los días, tantas veces.
¡Creedme si os digo que hasta escuece!,
¿mil veces?, ...las conté y números me faltan.
Hoy tengo ganas de llorar... sí.
Las conté pero,
en ello... debí perder el alma.
Tobruk
AHOGADO LLANTO
(NEURASTENIA PROFETIZADA)
Tengo ganas de llorar. Como todos los días.
Hay mil cosas en mí que me inducirían a ello, ...si me dejara,
si me abandonara al placer de hacerlo, de explotar, de dejarme llevar
por la liberación del llanto, del alma... ¿qué sería entonces de mí?.
Todos los días aparece ese ahogo de mi esencia presa,
ese pellizco en el alma que asfixio –inocente de mí- con dejar de respirar, de alimentarlo, pero cariñoso regresa una y otra vez, encantado, juguetón, enamorado de mí...
y me abandono a él, desesperado, vencido, atormentado y exhausto.
Del “sentimiento trágico de la vida”, como decía aquel, sé bien qué significa hoy en mí.
Nostalgia, tú, capitana de tus huestes, invades mi ser cada día, cada segundo de mi existencia y cabalgas en tu cuadriga de mis suspiros, hondos, profundos, que al viento lanzan sus enmarañadas crines blancas y que surgen, como la espuma, de no sé bien qué honda garganta, inexistente en los mapas, pero tan real que escuece, que duele y estremece.
Hay mil cosas en mí que me inducirían a ello, al llorar, como perros de presa en cruel cacería, desproporcionada, injusta, desmedida. Y lejos, lejos, pero...tan cerca, las cornetas de la nostalgia empujando a sus hordas contra mí marchan.
Tengo ganas de llorar, casi tanto como ayer, casi tanto como mañana.
Me dará sus “buenos días”, por el alba, en mi cansado despertar y yo, impotente,
le sonreiré desganado a lo que parece inevitable, como la misma muerte que atenaza. Sin tenderle la mano me agarrará de mi muñeca y me catapultará lejos, o quizá no tanto, a mi miseria, a mi añoranza.
Niñez, juventud, fortaleza y también belleza, melancolía por los que ya no están para recibir sus consuelos, momentos felices del pasado, hoy pesa tanto en mí el putrefacto deterioro de cuanto me rodea que me asfixia su hedor, su sabor dulzón que con los años incrementa su hedionda panza.
Hoy tengo ganas de llorar. Como todos los días, tantas veces.
¡Creedme si os digo que hasta escuece!,
¿mil veces?, ...las conté y números me faltan.
Hoy tengo ganas de llorar... sí.
Las conté pero,
en ello... debí perder el alma.
Tobruk