Mensaje por meatonthetable » 28 Ago 2007 03:57
Una anécdota más:
Ya os he contado que mi abuelo, estuvo en estado mayor con el general Asensio casi toda la guerra, lo cual le ahorró muchos fregados, le dio acceso a muchas más cosas que el soldadito de a pie, y también le metió en alguna acción bastante peliaguda por la manía del citado general de ir a ver que pasaba en posiciones avanzadas.
Entre las unidades bajo el mando de este hombre había un batallón reclutado principalmente en León, y ahí mi abuelo se encontró con varios vecinos y amigos y se juramentaron protegerse y cuidarse entre ellos, y por eso mi abuelo cuando podía se escapaba a ver como estaban con alguna "vitualla" extra de la cocina del general (siempre con permiso de éste, que menudo debía de ser
)
En Cataluña en el 39, ya al final de la guerra, estando con ellos en un puesto avanzado, vino un republicano andrajoso, sucio y macilento hacia ellos con un pañuelo blanco muy sucio que decía con voz débil: Viva España, Viva Franco
y así repetía la letanía. Uno de los del puesto, no paraba de mentarle la madre al jodío rojo, y expresar su deseo de tirar a matar porque era una trampa. Con gran esfuerzo, mi abuelo le convenció que aquel pobre desgraciao era inofensivo totalmente.
Cuando entró en la trinchera del puesto avanzado, el que quería tirarle, con horror, vio que era uno de sus hermanos que había emigrado a Cataluña en los años 30 para trabajar en la industria.
La escena de emoción y de pánico os la podéis imaginar, pues estaba firmemente decido a abatirlo unos minutos antes.
Llegó el problema de como protegerle, pues se había afiliado a la FAI en el 34, y una recomendación del cura diciendo que había sido de acción católica no iba a colar. Al final, se despojó del uniforme a uno de los muertos de la división, se le colocó su cartilla militar, y se borró el nombre del fallecido de la lista de bajas
mi abuelo donde estaba, se podía permitir pedir eso pues tenía de sobra con que "pagar" el favor, o como devolvérsela a quien no aceptase la componenda.
Por supuesto, se lo contó antes al general porque con él sí que se jugaba el cuello. El general le respondió que si mi abuelo avalaba al chaval, pues bien estaba hecho, y que no le tocase los cojones con esa chorrada que si el tío luchaba a él le daba igual, y él tenía que ganar una guerra y necesitaba carne de cañón.
Jamás se cambió ese nombre y en su panteón familiar están escritos los dos nombres. Era muy de izquierdas (y siguió siéndolo aunque pasando de política el resto de su vida, pues decía que ya había hecho bastante el asno), pero había acabado hasta los mismísimos de lo mal que lo había pasado en la trinchera toda la guerra, amenazado de fusilamiento cada poco por los comunistas y viendo como se lo devoraban los piojos mientras los jefazos se daban la vida Padre. Había escoltado a algunos de la Generalitat, altos funcionarios de medio pelo hasta la frontera, con todo lo que se habían podido llevar, y a ellos los habían dejado abandonados a su suerte al terminar el servicio. Como para no renegar, coño!!!!
Una anécdota más:
Ya os he contado que mi abuelo, estuvo en estado mayor con el general Asensio casi toda la guerra, lo cual le ahorró muchos fregados, le dio acceso a muchas más cosas que el soldadito de a pie, y también le metió en alguna acción bastante peliaguda por la manía del citado general de ir a ver que pasaba en posiciones avanzadas.
Entre las unidades bajo el mando de este hombre había un batallón reclutado principalmente en León, y ahí mi abuelo se encontró con varios vecinos y amigos y se juramentaron protegerse y cuidarse entre ellos, y por eso mi abuelo cuando podía se escapaba a ver como estaban con alguna "vitualla" extra de la cocina del general (siempre con permiso de éste, que menudo debía de ser
)
En Cataluña en el 39, ya al final de la guerra, estando con ellos en un puesto avanzado, vino un republicano andrajoso, sucio y macilento hacia ellos con un pañuelo blanco muy sucio que decía con voz débil: Viva España, Viva Franco
y así repetía la letanía. Uno de los del puesto, no paraba de mentarle la madre al jodío rojo, y expresar su deseo de tirar a matar porque era una trampa. Con gran esfuerzo, mi abuelo le convenció que aquel pobre desgraciao era inofensivo totalmente.
Cuando entró en la trinchera del puesto avanzado, el que quería tirarle, con horror, vio que era uno de sus hermanos que había emigrado a Cataluña en los años 30 para trabajar en la industria.
La escena de emoción y de pánico os la podéis imaginar, pues estaba firmemente decido a abatirlo unos minutos antes.
Llegó el problema de como protegerle, pues se había afiliado a la FAI en el 34, y una recomendación del cura diciendo que había sido de acción católica no iba a colar. Al final, se despojó del uniforme a uno de los muertos de la división, se le colocó su cartilla militar, y se borró el nombre del fallecido de la lista de bajas
mi abuelo donde estaba, se podía permitir pedir eso pues tenía de sobra con que "pagar" el favor, o como devolvérsela a quien no aceptase la componenda.
Por supuesto, se lo contó antes al general porque con él sí que se jugaba el cuello. El general le respondió que si mi abuelo avalaba al chaval, pues bien estaba hecho, y que no le tocase los cojones con esa chorrada que si el tío luchaba a él le daba igual, y él tenía que ganar una guerra y necesitaba carne de cañón.
Jamás se cambió ese nombre y en su panteón familiar están escritos los dos nombres. Era muy de izquierdas (y siguió siéndolo aunque pasando de política el resto de su vida, pues decía que ya había hecho bastante el asno), pero había acabado hasta los mismísimos de lo mal que lo había pasado en la trinchera toda la guerra, amenazado de fusilamiento cada poco por los comunistas y viendo como se lo devoraban los piojos mientras los jefazos se daban la vida Padre. Había escoltado a algunos de la Generalitat, altos funcionarios de medio pelo hasta la frontera, con todo lo que se habían podido llevar, y a ellos los habían dejado abandonados a su suerte al terminar el servicio. Como para no renegar, coño!!!!