Mensaje por escarpia » 04 Ago 2007 22:08
Sentado en aquella terraza, viendo atardecer saboreando un Mojito que me paliara del sofocante calor del día, meditaba de que ya había pasado medio año y que cada vez el tiempo me pasa más rápido.
No sentía ganas de hojear el periódico, más de lo mismo.
Solo quería ver caer la tarde y contemplar el vuelo incesante de las golondrinas, no hay acrobacia aérea que no puedan hacer mientras se alimenta en pleno vuelo.
Pequeños sorbos y el intenso olor de hierbabuena, encendí un cigarro y observe que era tal la quietud que hasta el humo quedaba suspendido formando extravagantes formas.
En ese momento ínfimo que ni es día ni noche, paso por delante de mi mesa. Todo seguía igual pero todo había cambiado en un instante.
Ese pequeño recorrido al lado de mi mesa, esa mirada que no se encuentra, ese anonimato, el ruido seco de sus tacones alejándose, el recuerdo de lo que fue, el perfume de la juventud, la inocencia y los proyectos de un futuro que nunca existió, ya era noche.
Pague, deje sobre la mesa el periódico, me levante y caminando solo recordé la frase que un día me dijo mi abuelo.
"Cosas feas he visto en este mundo, pero ninguna como la Vejez"
Sentado en aquella terraza, viendo atardecer saboreando un Mojito que me paliara del sofocante calor del día, meditaba de que ya había pasado medio año y que cada vez el tiempo me pasa más rápido.
No sentía ganas de hojear el periódico, más de lo mismo.
Solo quería ver caer la tarde y contemplar el vuelo incesante de las golondrinas, no hay acrobacia aérea que no puedan hacer mientras se alimenta en pleno vuelo.
Pequeños sorbos y el intenso olor de hierbabuena, encendí un cigarro y observe que era tal la quietud que hasta el humo quedaba suspendido formando extravagantes formas.
En ese momento ínfimo que ni es día ni noche, paso por delante de mi mesa. Todo seguía igual pero todo había cambiado en un instante.
Ese pequeño recorrido al lado de mi mesa, esa mirada que no se encuentra, ese anonimato, el ruido seco de sus tacones alejándose, el recuerdo de lo que fue, el perfume de la juventud, la inocencia y los proyectos de un futuro que nunca existió, ya era noche.
Pague, deje sobre la mesa el periódico, me levante y caminando solo recordé la frase que un día me dijo mi abuelo.
"Cosas feas he visto en este mundo, pero ninguna como la Vejez"