Pues anda que si cuento esto os vais a creer que es una trola.
Estas Navidades pasadas, fui a ingresar unos 235€ con motivo de un pago que me habían hecho por comprar con mi dinero unos trajes de Reyes Magos. El dinero me lo había desembolsado finalmente la asociación vecinal a la que iban destinados dichos trajes.
En fin, que pensando que iba a necesitar unos 60€ para poder celebrar con los compañeros de trabajo la comida de Navidad tanto por mi parte como también mi mujer por su lado (las empresas no la pagan nunca) decidí ingresar sólamente 175€ y quedarme con los 60€ para dividirlos entre mi señora y yo (30 para cada uno).
Una vez efectuado el ingreso de los 175€ en mi honorable cuenta le indiqué a la cajera que si me hacia el favor de cambiarme los 60€ en billetes de 20 y de 10, para así poder fraccionarlos mejor entre mi mujer y yo.
Le entrego el dinero (un billete de 50 y uno de 10), le da al teclado de su ordenador, espero, el expendedor por fin se mueve y vomita el cambio solicitado. La señorita los cuenta con la velocidad que suelen hacerlo (demasiado para mi vista) y me lo entrega.
Ya al contarlos ella me percaté de algo raro, pues se me antojaba que había o bien 20€ euros de más o de menos, pero como fuera que lo hizo tan rápido pensé que era producto de mi imaginación.
Por si las moscas nada más pisar la calle eche mano de la billetera donde los había guardado y les eché una ojeada. Me quedé como al que le toca una herencia de un tío de América. La señorita me dió realmente por mis 60€ un cambio de 110€. Es decir, 50€ más de lo que yo le había entregado.
Como supuse que tal vez se hubiera equivocado con el tema del ingreso anterior y del cambio posterior y además llevaba prisa por llegar al trabajo decidí consultar si me había realizado el ingreso correcto a través de la oficina virtual de dicha caja de ahorros, en mi cuenta personal y ya una vez estuviera en mi puesto.
Una vez lo pude comprobar, ví que en efecto, el ingreso de los 175€ estaba correcto, con lo cual la cajera se equivocó y me dió 50€ de más cuando le pedí cambiar los 60€.
Por un lado pensé, anda y que se fastidien, que ya roban bastante los muy canallas, además mira que bien, el dinero era por lo de los Reyes Magos y mira por donde me han traído el regalo antes de tiempo... pero...por otro lado pensé...NO y NO, no está bien... a esa muchacha le va a caer un puro de su jefe cuando al final del día no le cuadren los números y le va a costar poner el dinero de su bolsillo. A fin de cuentas somos seres humanos y nos podemos equivocar.
Pues bien, cuando estimé que era cerca del horario de cierre de la entidad bancaria, me volví a dirigir allí y le pregunté a esta señorita si había cuadrado el cierre de caja, pues a mi parecer le debían faltar 50€.
Se quedó muda y se puso hasta roja de vergüenza... me dijo que aún no habían efectuado dicho cuadre de cuentas y me rogó si le podía dejar mi teléfono, por si llegado el caso ocurría que le faltase dicho dinero, poderme avisar.
Le dije que naturalmente y que no se preocupase. Ese mismo día me iba a celebrar la comidad de Navidad con mis compañeros de trabajo. Cuando estábamos ya dando cuenta del primer plato me sonó el móvil y, en efecto, la cajera me confirmaba que le faltaban los 50€, le respondí que al día siguiente y en cuanto abriesen estaría allí y se los devolvería, cosa que naturalmente hice y que fué recompensada con la mejor de la sonrisas y suspiro de alivio por parte de esta señorita, la cual se hallaba contratada en prácticas o periodo de prueba, según me dijo. Le ahorré pues un mal trago y disgusto ante sus jefes.
Aún sigue allí y cuando me vé entrar me atiende con una amplia sonrisa y como si yo fuese el Conde Duque de Olivares.

Pues anda que si cuento esto os vais a creer que es una trola.
Estas Navidades pasadas, fui a ingresar unos 235€ con motivo de un pago que me habían hecho por comprar con mi dinero unos trajes de Reyes Magos. El dinero me lo había desembolsado finalmente la asociación vecinal a la que iban destinados dichos trajes.
En fin, que pensando que iba a necesitar unos 60€ para poder celebrar con los compañeros de trabajo la comida de Navidad tanto por mi parte como también mi mujer por su lado (las empresas no la pagan nunca) decidí ingresar sólamente 175€ y quedarme con los 60€ para dividirlos entre mi señora y yo (30 para cada uno).
Una vez efectuado el ingreso de los 175€ en mi honorable cuenta le indiqué a la cajera que si me hacia el favor de cambiarme los 60€ en billetes de 20 y de 10, para así poder fraccionarlos mejor entre mi mujer y yo.
Le entrego el dinero (un billete de 50 y uno de 10), le da al teclado de su ordenador, espero, el expendedor por fin se mueve y vomita el cambio solicitado. La señorita los cuenta con la velocidad que suelen hacerlo (demasiado para mi vista) y me lo entrega.
Ya al contarlos ella me percaté de algo raro, pues se me antojaba que había o bien 20€ euros de más o de menos, pero como fuera que lo hizo tan rápido pensé que era producto de mi imaginación.
Por si las moscas nada más pisar la calle eche mano de la billetera donde los había guardado y les eché una ojeada. Me quedé como al que le toca una herencia de un tío de América. La señorita me dió realmente por mis 60€ un cambio de 110€. Es decir, 50€ más de lo que yo le había entregado.
Como supuse que tal vez se hubiera equivocado con el tema del ingreso anterior y del cambio posterior y además llevaba prisa por llegar al trabajo decidí consultar si me había realizado el ingreso correcto a través de la oficina virtual de dicha caja de ahorros, en mi cuenta personal y ya una vez estuviera en mi puesto.
Una vez lo pude comprobar, ví que en efecto, el ingreso de los 175€ estaba correcto, con lo cual la cajera se equivocó y me dió 50€ de más cuando le pedí cambiar los 60€.
Por un lado pensé, anda y que se fastidien, que ya roban bastante los muy canallas, además mira que bien, el dinero era por lo de los Reyes Magos y mira por donde me han traído el regalo antes de tiempo... pero...por otro lado pensé...NO y NO, no está bien... a esa muchacha le va a caer un puro de su jefe cuando al final del día no le cuadren los números y le va a costar poner el dinero de su bolsillo. A fin de cuentas somos seres humanos y nos podemos equivocar.
Pues bien, cuando estimé que era cerca del horario de cierre de la entidad bancaria, me volví a dirigir allí y le pregunté a esta señorita si había cuadrado el cierre de caja, pues a mi parecer le debían faltar 50€.
Se quedó muda y se puso hasta roja de vergüenza... me dijo que aún no habían efectuado dicho cuadre de cuentas y me rogó si le podía dejar mi teléfono, por si llegado el caso ocurría que le faltase dicho dinero, poderme avisar.
Le dije que naturalmente y que no se preocupase. Ese mismo día me iba a celebrar la comidad de Navidad con mis compañeros de trabajo. Cuando estábamos ya dando cuenta del primer plato me sonó el móvil y, en efecto, la cajera me confirmaba que le faltaban los 50€, le respondí que al día siguiente y en cuanto abriesen estaría allí y se los devolvería, cosa que naturalmente hice y que fué recompensada con la mejor de la sonrisas y suspiro de alivio por parte de esta señorita, la cual se hallaba contratada en prácticas o periodo de prueba, según me dijo. Le ahorré pues un mal trago y disgusto ante sus jefes.
Aún sigue allí y cuando me vé entrar me atiende con una amplia sonrisa y como si yo fuese el Conde Duque de Olivares. :wink: