Mensaje por oscashooter » 12 Ene 2015 23:13
Impresionante. Me has dejado sin palabras, Nada puedo decir sino gracias, darte las gracias doblemente: por haberme dado la pista para resolver el problema que tenía en mi arma, por todo lo que me has hecho llegar sobre ella. La has leído, amigo mío, como si fuese un libro abierto. Me la has documentado, y no sabes la ilusión que me hace y lo que te lo agradezco,
Como decía al principio de todo este hilo, le tengo aprecio, pero ahora, si cabe, sabiendo todos los avatares por los que ha pasado, teniendo como referencia esas historias en tiempos difíciles que tú has desentrañado y traducido para mí... todavía más. Al afecto, aprecio, apego, ahora se une esa complicidad que nos proporciona saber la historia personal -no siempre contada ni explícita para todos- que tejen y estrechan lazos entrañables. Si cabe, generoso amigo mío, me has hecho amar todavía más a mi arma, apreciarla en lo que vale, y no porque sea un "ejemplar de campanillas", que no lo es, sino por esa historia sufrida y callada que tiene detrás.
Probablemente, con seguridad, más de uno que pueda leer ésto que te cuento, sonreirá para sí y pensará que se me va la olla... pero sé, estoy seguro, que no tú, que tú comprendes el sentimiento, que sabes sobradamente de qué te hablo.
Gracias de nuevo, mil gracias, y para lo que quieras, ya sabes que aquí y en mí tienes un amigo, un amigo que te debe una y de las grandes.
Impresionante. Me has dejado sin palabras, Nada puedo decir sino gracias, darte las gracias doblemente: por haberme dado la pista para resolver el problema que tenía en mi arma, por todo lo que me has hecho llegar sobre ella. La has leído, amigo mío, como si fuese un libro abierto. Me la has documentado, y no sabes la ilusión que me hace y lo que te lo agradezco,
Como decía al principio de todo este hilo, le tengo aprecio, pero ahora, si cabe, sabiendo todos los avatares por los que ha pasado, teniendo como referencia esas historias en tiempos difíciles que tú has desentrañado y traducido para mí... todavía más. Al afecto, aprecio, apego, ahora se une esa complicidad que nos proporciona saber la historia personal -no siempre contada ni explícita para todos- que tejen y estrechan lazos entrañables. Si cabe, generoso amigo mío, me has hecho amar todavía más a mi arma, apreciarla en lo que vale, y no porque sea un "ejemplar de campanillas", que no lo es, sino por esa historia sufrida y callada que tiene detrás.
Probablemente, con seguridad, más de uno que pueda leer ésto que te cuento, sonreirá para sí y pensará que se me va la olla... pero sé, estoy seguro, que no tú, que tú comprendes el sentimiento, que sabes sobradamente de qué te hablo.
Gracias de nuevo, mil gracias, y para lo que quieras, ya sabes que aquí y en mí tienes un amigo, un amigo que te debe una y de las grandes.