Mensaje por JotaErre » 30 Oct 2025 23:37
De toda la vida es posible modificar una pistola semiautomática para que "ametralle"... otra cosa es que eso tenga alguna utilidad práctica. Con la reelevación, es posible que la primera bala vaya más o menos cerca del blanco... pero la tercera y las siguientes van al cielo.
Sin ir más lejos, la Astra F y la Astra Azul, que tenían capacidad de fuego automático, eran de las pocas pistolas en las que esa función servía para algo. La casa recomendaba utilizar el fuego automático solamente cuando a la pistola se le había colocado su funda-culatín (que la convertía en casi una arma larga), y, además, Astra había encontrado una ingeniosa manera de evitar que la cadencia de tiro fuera demasiado rápida para ser controlada por el tirador: aprovechando que en esa pistola (igual que en la Mauser C-96) el cargador estaba por delante del gatillo, en el interior de la culata habían colocado un instrumento llamado "cadenciómetro", muy similar al metrónomo de los músicos, conectado a la corredera, y que mantenía una cadencia de fuego relativamente baja (cuando la pistola estaba en su posición de tiro automático) y controlable por el tirador.
H&K, en los 70 y los 80, había fabricado una versión de la VP-70 con opción de ráfaga de 3 disparos. Pero esa opción solo funcionaba cuando la pistola tenía montado el culatín.
En general, lo de las pistolas con fuego automático es una opción muy espectacular, pero muy poco efectiva. Ideal para pandilleros y poco más.
De toda la vida es posible modificar una pistola semiautomática para que "ametralle"... otra cosa es que eso tenga alguna utilidad práctica. Con la reelevación, es posible que la primera bala vaya más o menos cerca del blanco... pero la tercera y las siguientes van al cielo.
Sin ir más lejos, la Astra F y la Astra Azul, que tenían capacidad de fuego automático, eran de las pocas pistolas en las que esa función servía para algo. La casa recomendaba utilizar el fuego automático solamente cuando a la pistola se le había colocado su funda-culatín (que la convertía en casi una arma larga), y, además, Astra había encontrado una ingeniosa manera de evitar que la cadencia de tiro fuera demasiado rápida para ser controlada por el tirador: aprovechando que en esa pistola (igual que en la Mauser C-96) el cargador estaba por delante del gatillo, en el interior de la culata habían colocado un instrumento llamado "cadenciómetro", muy similar al metrónomo de los músicos, conectado a la corredera, y que mantenía una cadencia de fuego relativamente baja (cuando la pistola estaba en su posición de tiro automático) y controlable por el tirador.
H&K, en los 70 y los 80, había fabricado una versión de la VP-70 con opción de ráfaga de 3 disparos. Pero esa opción solo funcionaba cuando la pistola tenía montado el culatín.
En general, lo de las pistolas con fuego automático es una opción muy espectacular, pero muy poco efectiva. Ideal para pandilleros y poco más.