Mensaje por VIGILANTE » 09 Dic 2006 12:00
Regina Rodrigues, Brasil
A Regina Rodrigues le alcanzó una bala perdida en un tiroteo entre la policía y una banda de narcotraficantes
Domingo 8 de febrero de 2004 por la noche. Regina Rodrigues, de 33 años, tiende la ropa en la ventana que aparece al fondo de la fotografía. Vive con sus hijos en un cuarto piso de una calle estrecha de la Favela de Rocinha, en Río de Janeiro.
Se oye ruido en la calle. Hay un enfrentamiento entre la policía y una banda de narcotraficantes. Empiezan los disparos. De repente, Regina se desploma en el suelo de la habitación. Su ropa se tiñe de sangre y no respira. Una bala perdida del tiroteo la ha alcanzado en la ventana de su propia casa.
Nunca se supo de qué bando procedió la bala que mató a Regina. Su hija Rosa Rodrigues, que aparece en la fotografía, no habla desde aquel día.
Cada día mueren en Brasil 110 personas por culpa de un arma de fuego, una cifra muy superior a las bajas que se daban en Angola durante la guerra.
Yem Para, Phnom Penh, Camboya
Yem Para recibió varios disparos de alguien a quien conocía
"Un día discutimos. Estaba con más gente, plantando hortalizas y me disparó en la pierna -la pierna izquierda, aquí encima de la rodilla-. Después me disparó en el pecho, y la tercera bala me pasó rozando el pelo, me pasó muy cerca. Llevaba un AK-47 y estaba a tan sólo 20 metros de mí cuando se acercó aún más. Al principio, todos tenían miedo de intervenir, pero cuando se le terminaron las balas los vecinos se acercaron y evitaron que me golpeara con la culata del rifle. Todavía me duelen las heridas y ya hace cinco meses que me extrajeron los fragmentos de bala. Y ahora sólo puedo hacer la mitad del trabajo que solía hacer. Antes, podía levantar 50 kg. de arroz, pero ahora sólo puedo con 10 kg."
El envío encubierto de armas procedentes de China y EE.UU. a las facciones antivietnamitas de Camboya empezó a finales de los años setenta. Se cree que quedan alrededor de 500.000 armas ligeras en Camboya: una mitad controlada por las fuerzas policiales y militares oficiales y la otra mitad por milicianos, soldados desmovilizados y otros individuos.
Regina Rodrigues, Brasil
A Regina Rodrigues le alcanzó una bala perdida en un tiroteo entre la policía y una banda de narcotraficantes
Domingo 8 de febrero de 2004 por la noche. Regina Rodrigues, de 33 años, tiende la ropa en la ventana que aparece al fondo de la fotografía. Vive con sus hijos en un cuarto piso de una calle estrecha de la Favela de Rocinha, en Río de Janeiro.
Se oye ruido en la calle. Hay un enfrentamiento entre la policía y una banda de narcotraficantes. Empiezan los disparos. De repente, Regina se desploma en el suelo de la habitación. Su ropa se tiñe de sangre y no respira. Una bala perdida del tiroteo la ha alcanzado en la ventana de su propia casa.
Nunca se supo de qué bando procedió la bala que mató a Regina. Su hija Rosa Rodrigues, que aparece en la fotografía, no habla desde aquel día.
Cada día mueren en Brasil 110 personas por culpa de un arma de fuego, una cifra muy superior a las bajas que se daban en Angola durante la guerra.
Yem Para, Phnom Penh, Camboya
Yem Para recibió varios disparos de alguien a quien conocía
"Un día discutimos. Estaba con más gente, plantando hortalizas y me disparó en la pierna -la pierna izquierda, aquí encima de la rodilla-. Después me disparó en el pecho, y la tercera bala me pasó rozando el pelo, me pasó muy cerca. Llevaba un AK-47 y estaba a tan sólo 20 metros de mí cuando se acercó aún más. Al principio, todos tenían miedo de intervenir, pero cuando se le terminaron las balas los vecinos se acercaron y evitaron que me golpeara con la culata del rifle. Todavía me duelen las heridas y ya hace cinco meses que me extrajeron los fragmentos de bala. Y ahora sólo puedo hacer la mitad del trabajo que solía hacer. Antes, podía levantar 50 kg. de arroz, pero ahora sólo puedo con 10 kg."
El envío encubierto de armas procedentes de China y EE.UU. a las facciones antivietnamitas de Camboya empezó a finales de los años setenta. Se cree que quedan alrededor de 500.000 armas ligeras en Camboya: una mitad controlada por las fuerzas policiales y militares oficiales y la otra mitad por milicianos, soldados desmovilizados y otros individuos.