Mensaje por varego » 13 Jul 2007 12:05
Todos nos miran raro por nuestra afición, es cierto, todos piensan que es muy normal coger una bicicleta de montaña y hacerse sesenta u ochenta kilómetros en pleno agosto a las doce de la mañana por peligrosas carreteras de montaña. Todos ven normal coger una caña e irse a un río y estar cuatro o cinco horas parado mirando flotar el corcho y después, con suerte, sacar uno o dos pescados para devolverlos al río. Todos ven normal sentarse delante de un televisor a ver correr 22 tíos en calzoncillos detrás de un balón y sufrir incluso más que los propios jugadores por el resultado del partido. Todos ven normal mirar en la tele ¡¡¡Una regata!!! coño, una regata, diez barcos superpijos tripulados por gente más pija aún, para acá y para allá por el agua, sin más interés ni emoción. ¡¡Si aquí en España ni hay tradición de regatas ni afición ni nada...!!! Pero, ay amigo, ven de bichos raros que te vayas a una galería a pasar la mañana rodeado de amigos, pegando unos tiritos y charlando de mil cosas. ¿Quiénes son los raros? ¿Nosotros? Y por cierto, para probar la extraña atracción que ejercen las armas sobre TODO el mundo, dejar sobre una mesa una pistola o revólver cuando venga alguien de mucha confianza. Ya puedes tener la tele encendida, un cuadro maravilloso colgado en la pared, o la mesa puesta con buena comida y bebida. En cuanto descubra el arma, se irá para ella seguro. Me ha pasado más de una y de dos veces, que han venido amigos o familiares estando yo limpiando algún arma... En el fondo somos una sociedad hipócrita y dirigida.
Todos nos miran raro por nuestra afición, es cierto, todos piensan que es muy normal coger una bicicleta de montaña y hacerse sesenta u ochenta kilómetros en pleno agosto a las doce de la mañana por peligrosas carreteras de montaña. Todos ven normal coger una caña e irse a un río y estar cuatro o cinco horas parado mirando flotar el corcho y después, con suerte, sacar uno o dos pescados para devolverlos al río. Todos ven normal sentarse delante de un televisor a ver correr 22 tíos en calzoncillos detrás de un balón y sufrir incluso más que los propios jugadores por el resultado del partido. Todos ven normal mirar en la tele ¡¡¡Una regata!!! coño, una regata, diez barcos superpijos tripulados por gente más pija aún, para acá y para allá por el agua, sin más interés ni emoción. ¡¡Si aquí en España ni hay tradición de regatas ni afición ni nada...!!! Pero, ay amigo, ven de bichos raros que te vayas a una galería a pasar la mañana rodeado de amigos, pegando unos tiritos y charlando de mil cosas. ¿Quiénes son los raros? ¿Nosotros? Y por cierto, para probar la extraña atracción que ejercen las armas sobre TODO el mundo, dejar sobre una mesa una pistola o revólver cuando venga alguien de mucha confianza. Ya puedes tener la tele encendida, un cuadro maravilloso colgado en la pared, o la mesa puesta con buena comida y bebida. En cuanto descubra el arma, se irá para ella seguro. Me ha pasado más de una y de dos veces, que han venido amigos o familiares estando yo limpiando algún arma... En el fondo somos una sociedad hipócrita y dirigida.