Hola camaradas !.
Yo no puedo contar sobre andanzas en carros de combate ni de pepinazos lanzados por sus cañones.
No fuí carrista.
Pero ahora que viene la fiesta de Santiago apostol, patrón de España y de nuestra arma de Caballería, recuerdo la ocasión en que el regimiento acudió en ayuda de la extinción de un gran incendio forestal, en el término de Ontinyent , un bonito pueblo en la Vall de Albaida al pié de la sierra de Mariola.En la zona interior - sur de la provincia de Valencia.
Era sin poder precisarlo un veintitantos de julio.
Nos dijeron que nos pusiéramos cómodos con el pantalón "chester" , cinturón elástico con la chapa metálica gris como cierre, y camisa con mangas subidas. Cantimplora con agua y pañuelos. Una manta.
Luego a formar en el patio de armas. Llegó el coronel del regimiento Usia Luis Caruana y Gómez de Barreda.
Nos habló de la importancia de lo que íbamos a hacer en apoyo de la población civil.
Que nos ciñéramos exactamente a las órdenes e instrucciones que nos dieran.
Y que tuviéramos buenas piernas para echar a correr si en un momento nos viésemos rodeados por el fuego.
Mirar un hueco por el que poder escapar cagando leches.
"En algunos incendios forestales han desaparecido chicos ( soldados ) sin dejar ni rastro. HAN DESAPARECIDO TRAGADOS POR EL FUEGO nos dijo pausadmente.
Montamos en los "reo" y emprendimos la marcha. Nuestro capitán José Luis Somalo iba al mando de la expedición. Le oí decir a un conductor : "cuidado con el puerto" refiriéndose al puerto de la Ollería próximo a Ontinyent, de unos 500 m de altura con muchas curvas.
Unos kilómetros antes de llegar se veía la gran humareda espesa negruzca y llamas. Hacía un calor sofocante.
Fueron tres días intensos. No llegamos a intervenir en la extinción del fuego. El incendio estaba controlado.
Nos alojamos en un pajar los del tercer escuadrón.
Allí dormimos dos noches con las mantas por encima; los casi 400 m de altura se notaban con un cierto fresquito por las noches. Bueno dormir lo que se dice dormir muy poco. Cachondeo general hasta altas horas.
Chorradas, gilipolleces y algunos chistes de tono de lo mas verde. Lo normal en chavales de veinte añitos en la mili y en aquellas circunstancias. Las máximas jerarquías que teníamos con nostros eran los cabos y dos primeros de reemplazo.
Que si : "esta noche me follo al cabo tal o cual...". "Yo me tiro a un primero". "yo me haré unas pajas mientras miro" . "Me voy a soltar un pedo que os vais a enterar maricones de mierda..." .
Lo dicho :lo normal por sexo, edad y circunstancias .
El pueblo de Ontinyent se volcó en nosotros. Por las mañanas íbamos a la panadería. Podíamos pillar lo que quisiéramos gratis. Tenían unos bollo típicos valencianos "pa cremat" estupendos, riquísimos, de puta madre vamos.... Una de las veces salió de no se donde una botella de coñac que nos cepillamos ipsofacto pasandola de boca en boca. El "pa cremat" con el coñac estaba de muerte.
Los bares del pueblo a nuestra disposición también todo gratis.
Una tarde fuimos al cine. Hacían una del oeste donde salía el séptimo de caballería. Un cabo que tenía a mi lado me comentó :"Edu esos son de caballería , como nosotros".
Conservo momentos varios de esos días.
Cuando nos llevaban en los camiones para la zona del incendio, un grupo de mujeres ,con algun hombre, se acercaron con emoción contenida.
Una mujer ya mayor nos dijo "no os acosteu molt al foc, xiquets" ( no os acerqueis demasiado al fuego, chavalitos ).
Un compi protagonizó una simpática y tierna escena al pedir hilo y aguja a una chica asomada a una ventana , que sin pensarselo dos veces fué a por ello y se lo echó. El soldado se cosió de inmediato y con rapidez un botón de la camisa. Con una sonrias y un gracias se lo devolvió certeramente a la muchacha, que no se había movido de la ventana sonriendo timidamente.
Una de las tardes no me acuerdo del porqué exactamente, estábamos muchos soldados sentados en el suelo y a la sombra, a cada lado de una calle del pueblo.En estas que venía un grupo de jefes y oficiales del ejército y de la Guardia civil.
Confomre iban pasando sin necesidad de que nadie diera la orden, nos levantábamos, nos poníamos firmes, nos cuadrábamos y les dabamos un saludo a los de las estrellas, con taconazo incluido a ser posible .
Un coronel de la Guardia civil que encabezaba el grupo decía : "descano muchachos, descanso " .
Parecía una escena de peli bélica.
Nuestro capitán somalo encargó horchata bien fría para la tropa.
Llegó un jeep con los recipientes metálicos rezumando agua a causa de la frialdad de su contenido. Ya he hablado de las excelencias de nuestro querido y recordado capitán.
Uno de los días vimos llegar a un grupo de soldados del segundo escuadrón del regimiento ( esos que les daban mucha caña en instrución y entrenamiento ). Venían de la zona del fuego hechos unos zorros : tiznada la cara, brazos y manos de negro, rasguños en la piel, el pelo sucio y rasgones en la ropa. Con un pañuelo sucio anudado alrededor del cuello, que seguramente usaron como protección del humo a modo de máscara. Supimos que uno de ellos se quemó las plantas de los, pies al caer en un hoyo con rescoldos ardiendo en el fondo.
Partimos la última mañana antes de las seis para nuestra casa de Bétera, con despedida de gente del pueblo incluida. Las mujeres nos daban besos con las manos.
Ese día amaneció con bajada de las temperaturas en plena canícula y nublado con amenaza de tormenta ( cosas del clima mediterrán eo ).
Se discutió si los camiones irían con los toldos echados o no.
Al final fué que no a instancias de algunos cabos, primeros y hasta soldados.
Había que aguantar el tipo ante las inclemencias atmosféricas. Faltaria mas... .
Por eso éramos lo que éramos en aquellos momentos : soldados.
Al cabo de un rato de marcha sentíamos frio pero nadie decía nada para no quedar mal, como unos nenazas.
Pero Hete aquí que uno de mi camión saltó : "queríais sin toldo no cabrones ?. Pues ahora joderos ! Pero yo me voy a abrochar hasta el último botón" . Por cierto era el soldado que pidió hilo y aguja a la chica del pueblo. Un andaluz muy gracioso.
En fin espero no haber aburrido al personal.
Es un recuerdo de una gran experiencia con el afecto y el cariño de la gente de Ontinyent para con nosotros.
En aquellos años los soldados éramos del todo de la gente. Y lo demostraban siempre que podían con generosidad Eran otros tiempos ( para lo bueno y / o para lo malo )

Hola camaradas !.
Yo no puedo contar sobre andanzas en carros de combate ni de pepinazos lanzados por sus cañones.
No fuí carrista.
Pero ahora que viene la fiesta de Santiago apostol, patrón de España y de nuestra arma de Caballería, recuerdo la ocasión en que el regimiento acudió en ayuda de la extinción de un gran incendio forestal, en el término de Ontinyent , un bonito pueblo en la Vall de Albaida al pié de la sierra de Mariola.En la zona interior - sur de la provincia de Valencia.
Era sin poder precisarlo un veintitantos de julio.
Nos dijeron que nos pusiéramos cómodos con el pantalón "chester" , cinturón elástico con la chapa metálica gris como cierre, y camisa con mangas subidas. Cantimplora con agua y pañuelos. Una manta.
Luego a formar en el patio de armas. Llegó el coronel del regimiento Usia Luis Caruana y Gómez de Barreda.
Nos habló de la importancia de lo que íbamos a hacer en apoyo de la población civil.
Que nos ciñéramos exactamente a las órdenes e instrucciones que nos dieran.
Y que tuviéramos buenas piernas para echar a correr si en un momento nos viésemos rodeados por el fuego.
Mirar un hueco por el que poder escapar cagando leches.
"En algunos incendios forestales han desaparecido chicos ( soldados ) sin dejar ni rastro. HAN DESAPARECIDO TRAGADOS POR EL FUEGO nos dijo pausadmente.
Montamos en los "reo" y emprendimos la marcha. Nuestro capitán José Luis Somalo iba al mando de la expedición. Le oí decir a un conductor : "cuidado con el puerto" refiriéndose al puerto de la Ollería próximo a Ontinyent, de unos 500 m de altura con muchas curvas.
Unos kilómetros antes de llegar se veía la gran humareda espesa negruzca y llamas. Hacía un calor sofocante.
Fueron tres días intensos. No llegamos a intervenir en la extinción del fuego. El incendio estaba controlado.
Nos alojamos en un pajar los del tercer escuadrón.
Allí dormimos dos noches con las mantas por encima; los casi 400 m de altura se notaban con un cierto fresquito por las noches. Bueno dormir lo que se dice dormir muy poco. Cachondeo general hasta altas horas.
Chorradas, gilipolleces y algunos chistes de tono de lo mas verde. Lo normal en chavales de veinte añitos en la mili y en aquellas circunstancias. Las máximas jerarquías que teníamos con nostros eran los cabos y dos primeros de reemplazo.
Que si : "esta noche me follo al cabo tal o cual...". "Yo me tiro a un primero". "yo me haré unas pajas mientras miro" . "Me voy a soltar un pedo que os vais a enterar maricones de mierda..." .
Lo dicho :lo normal por sexo, edad y circunstancias .
El pueblo de Ontinyent se volcó en nosotros. Por las mañanas íbamos a la panadería. Podíamos pillar lo que quisiéramos gratis. Tenían unos bollo típicos valencianos "pa cremat" estupendos, riquísimos, de puta madre vamos.... Una de las veces salió de no se donde una botella de coñac que nos cepillamos ipsofacto pasandola de boca en boca. El "pa cremat" con el coñac estaba de muerte.
Los bares del pueblo a nuestra disposición también todo gratis.
Una tarde fuimos al cine. Hacían una del oeste donde salía el séptimo de caballería. Un cabo que tenía a mi lado me comentó :"Edu esos son de caballería , como nosotros".
Conservo momentos varios de esos días.
Cuando nos llevaban en los camiones para la zona del incendio, un grupo de mujeres ,con algun hombre, se acercaron con emoción contenida.
Una mujer ya mayor nos dijo "no os acosteu molt al foc, xiquets" ( no os acerqueis demasiado al fuego, chavalitos ).
Un compi protagonizó una simpática y tierna escena al pedir hilo y aguja a una chica asomada a una ventana , que sin pensarselo dos veces fué a por ello y se lo echó. El soldado se cosió de inmediato y con rapidez un botón de la camisa. Con una sonrias y un gracias se lo devolvió certeramente a la muchacha, que no se había movido de la ventana sonriendo timidamente.
Una de las tardes no me acuerdo del porqué exactamente, estábamos muchos soldados sentados en el suelo y a la sombra, a cada lado de una calle del pueblo.En estas que venía un grupo de jefes y oficiales del ejército y de la Guardia civil.
Confomre iban pasando sin necesidad de que nadie diera la orden, nos levantábamos, nos poníamos firmes, nos cuadrábamos y les dabamos un saludo a los de las estrellas, con taconazo incluido a ser posible .
Un coronel de la Guardia civil que encabezaba el grupo decía : "descano muchachos, descanso " .
Parecía una escena de peli bélica.
Nuestro capitán somalo encargó horchata bien fría para la tropa.
Llegó un jeep con los recipientes metálicos rezumando agua a causa de la frialdad de su contenido. Ya he hablado de las excelencias de nuestro querido y recordado capitán.
Uno de los días vimos llegar a un grupo de soldados del segundo escuadrón del regimiento ( esos que les daban mucha caña en instrución y entrenamiento ). Venían de la zona del fuego hechos unos zorros : tiznada la cara, brazos y manos de negro, rasguños en la piel, el pelo sucio y rasgones en la ropa. Con un pañuelo sucio anudado alrededor del cuello, que seguramente usaron como protección del humo a modo de máscara. Supimos que uno de ellos se quemó las plantas de los, pies al caer en un hoyo con rescoldos ardiendo en el fondo.
Partimos la última mañana antes de las seis para nuestra casa de Bétera, con despedida de gente del pueblo incluida. Las mujeres nos daban besos con las manos.
Ese día amaneció con bajada de las temperaturas en plena canícula y nublado con amenaza de tormenta ( cosas del clima mediterrán eo ).
Se discutió si los camiones irían con los toldos echados o no.
Al final fué que no a instancias de algunos cabos, primeros y hasta soldados.
Había que aguantar el tipo ante las inclemencias atmosféricas. Faltaria mas... .
Por eso éramos lo que éramos en aquellos momentos : soldados.
Al cabo de un rato de marcha sentíamos frio pero nadie decía nada para no quedar mal, como unos nenazas.
Pero Hete aquí que uno de mi camión saltó : "queríais sin toldo no cabrones ?. Pues ahora joderos ! Pero yo me voy a abrochar hasta el último botón" . Por cierto era el soldado que pidió hilo y aguja a la chica del pueblo. Un andaluz muy gracioso.
En fin espero no haber aburrido al personal.
Es un recuerdo de una gran experiencia con el afecto y el cariño de la gente de Ontinyent para con nosotros.
En aquellos años los soldados éramos del todo de la gente. Y lo demostraban siempre que podían con generosidad Eran otros tiempos ( para lo bueno y / o para lo malo )
:rifle: