Mensaje por FERARRFE » 22 Nov 2007 13:22
Termino pegando el final de la monografía ;)
Hitler cortaría por lo sano y concluiría por decidir el abandono de la operación. No tanto presionado por la situación local o de la defensiva desencadenada por los rusos contra el saliente de Orel, como obligado por el desembarco anglo-americano en Sicilia.
Según el mariscal von Manstein, el Führer se mostraba muy pesimista respecto al futuro inmediato de este campo de operaciones: "La situación empezaría declarando a los dos mariscales- había llegado a ser muy seria en Sicilia. Los italianos no resistían. La isla sería pérdida con toda probabilidad y, a continuación, los occidentales podrían desembarcar en los Balcanes o en Italia meridional. Había que desplazar pues nuevos ejércitos hacia estas regiones, sacándolos del frente oriental. Detener, en resumen, Citadelle".
El segundo frente en el Mediterráneo, tan despreciado por el presidente Roosevelt, por su consejero Harry Hopkins y por el general Marshall, comenzaba a proporcionar lo que ellos no esperaban: el alivio de la presión alemana sobre su aliado soviético.
Así culminaba la batalla de Kursk, la mayor de carros de combate si se consideran las 4600 maquinas blindadas y vehículos con orugas que se enfrentaron entre sí. ¡Para detener 1800 carros de combate alemanes, fueron necesarios 2800 carros soviéticos, 6000 cañones antitanque y 400000 minas!
Termino pegando el final de la monografía ;)
Hitler cortaría por lo sano y concluiría por decidir el abandono de la operación. No tanto presionado por la situación local o de la defensiva desencadenada por los rusos contra el saliente de Orel, como obligado por el desembarco anglo-americano en Sicilia.
Según el mariscal von Manstein, el Führer se mostraba muy pesimista respecto al futuro inmediato de este campo de operaciones: "La situación empezaría declarando a los dos mariscales- había llegado a ser muy seria en Sicilia. Los italianos no resistían. La isla sería pérdida con toda probabilidad y, a continuación, los occidentales podrían desembarcar en los Balcanes o en Italia meridional. Había que desplazar pues nuevos ejércitos hacia estas regiones, sacándolos del frente oriental. Detener, en resumen, Citadelle".
El segundo frente en el Mediterráneo, tan despreciado por el presidente Roosevelt, por su consejero Harry Hopkins y por el general Marshall, comenzaba a proporcionar lo que ellos no esperaban: el alivio de la presión alemana sobre su aliado soviético.
Así culminaba la batalla de Kursk, la mayor de carros de combate si se consideran las 4600 maquinas blindadas y vehículos con orugas que se enfrentaron entre sí. ¡Para detener 1800 carros de combate alemanes, fueron necesarios 2800 carros soviéticos, 6000 cañones antitanque y 400000 minas!