Mensaje por VBull » 12 Abr 2015 21:16
Buena pregunta, de difícil por no decir imposible respuesta pues cada maestrillo tiene su librillo. No obstante, ahí van mis teorías.
Dentro de la vaina la temperatura supera holgadamente los mil grados centígrados a cada disparo y esos mas de mil grados pasan directamente al cañón, y al cañón no le pasa nada, o casi nada, por ello. Me contó un yankee que dentro de la vaina lo que se genera con cada disparo es plasma pero imagino que se pasó un pelo pues el plasma aparece por encima de cuatro mil grados, aunque igual iba bien encaminado pues eso del plasma no es solo cosa de temperatura sino también de presión, vaya usted a saber. En cualquier caso, más de mil grados fijo.
Que el cañón se caliente al tacto, o que incluso te queme, es irrelevante pues esos sesenta u ochenta grados que pueda alcanzar externamente no son nada comparado con el infierno interior a cada disparo.
Lo malo de calentarlo cara a su longevidad no es el calor en si mismo sino los residuos, cuanto más caliente esté el acero más ávido se hace de guarrerías y aumenta su tendencia a quedarse con carbón y cobre, y estos dos si que son enemigos declarados de la precisión y por tanto de la vida útil del cañón.
Puedes incluso permitirte darle algún que otro calentón al cañón si tienes la precaución de sacarle todos los residuos en caliente, así lo único que quizás llegues a notar es que se te adelanta alguna centésima o décima de milímetro de más la toma de estrías, pero nada más.
Yo te diría, por simplificar las cosas, que la temperatura máxima de trabajo de cada cañón es aquella a la que empiezas a percibir pérdida de precisión, te queme o no, sin más.
Buena pregunta, de difícil por no decir imposible respuesta pues cada maestrillo tiene su librillo. No obstante, ahí van mis teorías.
Dentro de la vaina la temperatura supera holgadamente los mil grados centígrados a cada disparo y esos mas de mil grados pasan directamente al cañón, y al cañón no le pasa nada, o casi nada, por ello. Me contó un yankee que dentro de la vaina lo que se genera con cada disparo es plasma pero imagino que se pasó un pelo pues el plasma aparece por encima de cuatro mil grados, aunque igual iba bien encaminado pues eso del plasma no es solo cosa de temperatura sino también de presión, vaya usted a saber. En cualquier caso, más de mil grados fijo.
Que el cañón se caliente al tacto, o que incluso te queme, es irrelevante pues esos sesenta u ochenta grados que pueda alcanzar externamente no son nada comparado con el infierno interior a cada disparo.
Lo malo de calentarlo cara a su longevidad no es el calor en si mismo sino los residuos, cuanto más caliente esté el acero más ávido se hace de guarrerías y aumenta su tendencia a quedarse con carbón y cobre, y estos dos si que son enemigos declarados de la precisión y por tanto de la vida útil del cañón.
Puedes incluso permitirte darle algún que otro calentón al cañón si tienes la precaución de sacarle todos los residuos en caliente, así lo único que quizás llegues a notar es que se te adelanta alguna centésima o décima de milímetro de más la toma de estrías, pero nada más.
Yo te diría, por simplificar las cosas, que la temperatura máxima de trabajo de cada cañón es aquella a la que empiezas a percibir pérdida de precisión, te queme o no, sin más.