Mensaje por Melandru » 06 Feb 2008 21:54
Reflexiones Finales:
Este artículo ilustra con claridad el proceso de estreno y asentamiento de un cañón.
Exige extrema paciencia de parte del tirador dado que es muy lento y debe llevarse a cabo en forma cuidadosa y consciente. A pesar de ello, la recompensa es grande ya que un cañón debidamente tratado, potencialmente, tendrá una mejor precisión, y será mucho más fácil de limpiar ya que acumulará menos resíduos.
Sobre la primera consecuencia, mejor precisión, el tema es bastante controvertido, inclusive hoy en día, en donde es habitual el uso de compuestos abrasivos. Glenn indica con claridad que la clave está en el tratamiento del cono de forzamiento, una de las claves de la precisión, sin embargo, aparte de esta afirmación completamente veraz, muchos objetan que el procedimiento de asentamiento debe realizarse sin el auxilio de elementos extraños más allá del proyectil convencional y sin emplear abrasivos de ningún tipo.
Esta postura se afirma sobre el concepto de que, en realidad, si bien el abrasivo elimina las irregularidades de la superficie interior del cañón, tanto a nivel estrías como campos, también produce un efecto de redondeo sobre los perfiles del estriado, algo que no es para nada beneficioso. Al respecto no se ha podido demostrar, aún, que esto resulte ser perjudicial, ya que si realmente se produjera, su grado sería ínfimo.
Existen dos métodos de pulido interno del cañón, comúnmente denominado en inglés "bore-lapping". El más conocido es el denominado "hand-lapping", llevado a cabo por un armero conocedor del trabajo que pasa un paño auxiliado por una baqueta por el interior del cañón usando pastas abrasivas de diferentes grits. El procedimiento más moderno es el denominado "fire-lapping" o "pressure-lapping" que realiza el pulido bajo presión y consiste en recargar los cartuchos con proyectiles recubiertos con el compuesto abrasivo. Por supuesto que este último es mucho más rápido que el primero.
El método manual es usado por los armeros desde hace casi 100 años con resultados excelentes. Para el tirador que no desea o dispone de un armero especialista puede recurrir a la conocida pasta JB, usada por los tiradores de Bench-Rest desde el año 1977 aproximadamente.
Personalmente empleo la pasta JB desde hace varios años en todas mis armas y, si bien nunca llevé a cabo un experimento controlado para verificar si la precisión mejoraba o no, sí puedo afirmar que la acumulación de resíduos en el ánima de las mismas es ínfimo.
Al respecto, vale contar una experiencia. Como practico además, el tiro con armas de avancarga, uno de los inconvenientes más habituales reside en la acumulación de resíduos sólidos en el cañón causados por la combustión de la pólvora negra, entre otros factores. Esta acumulación puede reducirse mediante diferentes técnicas, algunas más efectivas que otras. Lógicamente hay un punto en el cual la acumulación de resíduos no puede reducirse y fue allí donde analicé el problema con mayor detenimiento.
Uno de los factores para que se produjese acumulación de resíduos es que tuvieran oportunidad de adherirse o fijarse en zonas irregulares dentro del ánima del arma, por lo cual reduciendo esas irregularidades, lógicamente la acumulación de resíduos debería ser menor. Así que procedí a realizarle al cañón de una de mis armas, un Hawken Thompson/Center cal. 50, un hand-lapping con JB. Lo fui realizando muy cuidadosamente de a 5 desplazamientos de baqueta por vez y realizando la prueba de tiro luego de limpiar cuidadosamente el cañón. Luego de pasarlo 15 veces la acumulación de resíduos se había reducido en un 50% aproximadamente, duplicando la cantidad de disparos que podía efectuar con precisión aceptable sin necesidad de limpiar el ánima. A partir de ese momento, las subsiguientes pasadas no redujeron la acumulación, ni tampoco la aumentaron.
Esto puede resultar interesante para los tiradores de avancarga en donde usualmente se dice que un cañón "gastado" dispara mejor y acumula menos suciedad. Esto es verdad. Sin embargo el proceso de hand-lapping que llevé a cabo no desgastó en absoluto el estriado, que es lo que habitualmente ocurre con las armas de avancarga que disparan proyectiles esféricos con calepino.
Son varias las firmas que comercializan el sistema TMS (Final Finish System) el cual consta de un kit conteniendo proyectiles de idéntico calibre pero recubiertos con abrasivos de cinco grados ligeramente diferentes:
Reflexiones Finales:
Este artículo ilustra con claridad el proceso de estreno y asentamiento de un cañón.
Exige extrema paciencia de parte del tirador dado que es muy lento y debe llevarse a cabo en forma cuidadosa y consciente. A pesar de ello, la recompensa es grande ya que un cañón debidamente tratado, potencialmente, tendrá una mejor precisión, y será mucho más fácil de limpiar ya que acumulará menos resíduos.
Sobre la primera consecuencia, mejor precisión, el tema es bastante controvertido, inclusive hoy en día, en donde es habitual el uso de compuestos abrasivos. Glenn indica con claridad que la clave está en el tratamiento del cono de forzamiento, una de las claves de la precisión, sin embargo, aparte de esta afirmación completamente veraz, muchos objetan que el procedimiento de asentamiento debe realizarse sin el auxilio de elementos extraños más allá del proyectil convencional y sin emplear abrasivos de ningún tipo.
Esta postura se afirma sobre el concepto de que, en realidad, si bien el abrasivo elimina las irregularidades de la superficie interior del cañón, tanto a nivel estrías como campos, también produce un efecto de redondeo sobre los perfiles del estriado, algo que no es para nada beneficioso. Al respecto no se ha podido demostrar, aún, que esto resulte ser perjudicial, ya que si realmente se produjera, su grado sería ínfimo.
Existen dos métodos de pulido interno del cañón, comúnmente denominado en inglés "bore-lapping". El más conocido es el denominado "hand-lapping", llevado a cabo por un armero conocedor del trabajo que pasa un paño auxiliado por una baqueta por el interior del cañón usando pastas abrasivas de diferentes grits. El procedimiento más moderno es el denominado "fire-lapping" o "pressure-lapping" que realiza el pulido bajo presión y consiste en recargar los cartuchos con proyectiles recubiertos con el compuesto abrasivo. Por supuesto que este último es mucho más rápido que el primero.
El método manual es usado por los armeros desde hace casi 100 años con resultados excelentes. Para el tirador que no desea o dispone de un armero especialista puede recurrir a la conocida pasta JB, usada por los tiradores de Bench-Rest desde el año 1977 aproximadamente.
Personalmente empleo la pasta JB desde hace varios años en todas mis armas y, si bien nunca llevé a cabo un experimento controlado para verificar si la precisión mejoraba o no, sí puedo afirmar que la acumulación de resíduos en el ánima de las mismas es ínfimo.
Al respecto, vale contar una experiencia. Como practico además, el tiro con armas de avancarga, uno de los inconvenientes más habituales reside en la acumulación de resíduos sólidos en el cañón causados por la combustión de la pólvora negra, entre otros factores. Esta acumulación puede reducirse mediante diferentes técnicas, algunas más efectivas que otras. Lógicamente hay un punto en el cual la acumulación de resíduos no puede reducirse y fue allí donde analicé el problema con mayor detenimiento.
Uno de los factores para que se produjese acumulación de resíduos es que tuvieran oportunidad de adherirse o fijarse en zonas irregulares dentro del ánima del arma, por lo cual reduciendo esas irregularidades, lógicamente la acumulación de resíduos debería ser menor. Así que procedí a realizarle al cañón de una de mis armas, un Hawken Thompson/Center cal. 50, un hand-lapping con JB. Lo fui realizando muy cuidadosamente de a 5 desplazamientos de baqueta por vez y realizando la prueba de tiro luego de limpiar cuidadosamente el cañón. Luego de pasarlo 15 veces la acumulación de resíduos se había reducido en un 50% aproximadamente, duplicando la cantidad de disparos que podía efectuar con precisión aceptable sin necesidad de limpiar el ánima. A partir de ese momento, las subsiguientes pasadas no redujeron la acumulación, ni tampoco la aumentaron.
Esto puede resultar interesante para los tiradores de avancarga en donde usualmente se dice que un cañón "gastado" dispara mejor y acumula menos suciedad. Esto es verdad. Sin embargo el proceso de hand-lapping que llevé a cabo no desgastó en absoluto el estriado, que es lo que habitualmente ocurre con las armas de avancarga que disparan proyectiles esféricos con calepino.
Son varias las firmas que comercializan el sistema TMS (Final Finish System) el cual consta de un kit conteniendo proyectiles de idéntico calibre pero recubiertos con abrasivos de cinco grados ligeramente diferentes: