Mensaje por Busman » 18 Dic 2009 21:15
En 1904 se publicó en los Manuales-Soler una magnífica obra de Juan Génova e Yturbe titulada ARMAS DE CAZA, como esta vez no he encontrado una versión digital, te paso una transcripción literal que quizá pudiera interesarte:
"Cañones damasquinos:...consisten en una mezcla de hierro y acero. El hierro debe ser del más fino y dulce posible; el acero Bessemer.
Cada uno de estos metales se prepara en alambres de sección cuadrdada, con los que se forman haces, colocando alternativamente los alambres de hierro y de acero. En lugar de alambres suelen también hacerse cintas de un centímetro de anchas que se colocan también alternadas. En ambos casos se suelda después en la forja y estira hasta convertir cada haz en una barra compacta y cuadrada de 12mm de sección.
Caldeadas estas barras al rojo blanco, son luego retorcidas en forma de tornillo.
Con un número variable de estas barras, dos, cuatro, seis, etc., se forma una sola que se arrolla sobre un mandril, que puede ser un tubo de palastro llamado camisa o una barra maciza. Seguidamente se vuelve a caldear al rojo blanco y se forja a martillo hasta conseguir la más perfecta unión de todas las espiras. Esta es la operación más delicada y de la cual depende la bondad del cañón.
En un torno de barrenar se debasta el interior hasta hacer desaparecer la camisa, quedando el ánima de un diámetro algo menor que el definitivo. Luego se tornea el exterior hasta reducirlo a dimensiones convenientes y, por último se afina con una gran piedra de amolar.
Bien limpias las uniones de grasa y óxido, se extiende la soldadura y se cubre todo de greda o arcilla, para evitar el contacto con el fuego. Hecho esto, se mete en un horno especial hasta el blanco para que se funda la soldadura y corra bien por todas las uniones.
Se procede luego al barrenado definitivo y fresado de la recámara para el alojamiento del cartucho.
Después se cepilla exteriormente y afinan los espesores y perfiles de las cintas y lavándolo con agua acidulada queda al descubierto el damasquino, es decir, el dibujo formado por las vetas mezcladas del hierro y del acero. La uniformidad del dibujo pone al descubierto los defectos o la perfección del trabajo.
Dentro de este procedimiento general varían mucho los detalles de construcción; cada fábrica tiene los suyos especiales, que estima preferibles a los demás. Cuanto más cerrado es el retorcido de las barras y mayor es el nímero de estas, el dibujo de las fibras resulta más menudo y más fino; el cañón más resistente y, por tanto, el precio más elevado.
Es variable la proporción del hierro y del acero.
Estos cañones, después de pulimentados, ofrecen un precioso aspecto y es fácil conocer en la afiligranada labor producida por la torsión de las barras el número de estas y la calidad del trabajo.
Tanto los fabricantes españoles como los ingleses se sirven en gran arte de cañones damasquinos de las fábricas de Nessonvaux (bélgica), donde esta industria está muy desarrollada."
Espero que te sirva.
Saludos.
En 1904 se publicó en los Manuales-Soler una magnífica obra de Juan Génova e Yturbe titulada ARMAS DE CAZA, como esta vez no he encontrado una versión digital, te paso una transcripción literal que quizá pudiera interesarte:
[b] "Cañones damasquinos:...consisten en una mezcla de hierro y acero. El hierro debe ser del más fino y dulce posible; el acero Bessemer.
Cada uno de estos metales se prepara en alambres de sección cuadrdada, con los que se forman haces, colocando alternativamente los alambres de hierro y de acero. En lugar de alambres suelen también hacerse cintas de un centímetro de anchas que se colocan también alternadas. En ambos casos se suelda después en la forja y estira hasta convertir cada haz en una barra compacta y cuadrada de 12mm de sección.
Caldeadas estas barras al rojo blanco, son luego retorcidas en forma de tornillo.
Con un número variable de estas barras, dos, cuatro, seis, etc., se forma una sola que se arrolla sobre un mandril, que puede ser un tubo de palastro llamado camisa o una barra maciza. Seguidamente se vuelve a caldear al rojo blanco y se forja a martillo hasta conseguir la más perfecta unión de todas las espiras. Esta es la operación más delicada y de la cual depende la bondad del cañón.
En un torno de barrenar se debasta el interior hasta hacer desaparecer la camisa, quedando el ánima de un diámetro algo menor que el definitivo. Luego se tornea el exterior hasta reducirlo a dimensiones convenientes y, por último se afina con una gran piedra de amolar.
Bien limpias las uniones de grasa y óxido, se extiende la soldadura y se cubre todo de greda o arcilla, para evitar el contacto con el fuego. Hecho esto, se mete en un horno especial hasta el blanco para que se funda la soldadura y corra bien por todas las uniones.
Se procede luego al barrenado definitivo y fresado de la recámara para el alojamiento del cartucho.
Después se cepilla exteriormente y afinan los espesores y perfiles de las cintas y lavándolo con agua acidulada queda al descubierto el damasquino, es decir, el dibujo formado por las vetas mezcladas del hierro y del acero. La uniformidad del dibujo pone al descubierto los defectos o la perfección del trabajo.
Dentro de este procedimiento general varían mucho los detalles de construcción; cada fábrica tiene los suyos especiales, que estima preferibles a los demás. Cuanto más cerrado es el retorcido de las barras y mayor es el nímero de estas, el dibujo de las fibras resulta más menudo y más fino; el cañón más resistente y, por tanto, el precio más elevado.
Es variable la proporción del hierro y del acero.
Estos cañones, después de pulimentados, ofrecen un precioso aspecto y es fácil conocer en la afiligranada labor producida por la torsión de las barras el número de estas y la calidad del trabajo.
Tanto los fabricantes españoles como los ingleses se sirven en gran arte de cañones damasquinos de las fábricas de Nessonvaux (bélgica), donde esta industria está muy desarrollada."[/b]
Espero que te sirva.
Saludos.