Mensaje por crisis » 23 Oct 2009 23:49
Buenas noches
Bien, pues una vez apalabrada el arma me dispuse enseguida a reunir el dinero para pagarla. Al venir de libro de coleccionista pensé que sería relativamente fácil guiarla y, así, poder usarla para competir si daba la talla o para darme el gustazo de disparar un arma de 160 años.
El arma llegó a mi Intervención y una vez confirmado que ese era mi paquete telefónicamente (el roce hace el cariño y entre los interventores y yo ha surgido un conato de amistad) fui raudo a buscarlo. Eso si. Ya preparado para encajar la dura lucha que me esperaba, pues estaba seguro de que la pistola no llegaría a mi casa ese mismo dia.
Abrimos el paquete y de él sacaron a esa preciosidad.
Acostumbrado a las réplicas como la Imperio de ARSA o a la Rochatte se la ve muy pequeña y ligera. A simple vista se la ve en mejor estado que en las fotos así que es inevitable que salte la chispa del amor.
El interventor me la deja coger y se me adapta a la mano como un guante. Como ya imaginaba es muy ligera y está bien equilibrada. La encaro y se me antoja tan cómoda como puede ser una Walter P88 o una Walter PPK.
Pruebo los mecanismos y funcionan (y suenan) como un reloj suizo (pero, de los de antes, no un Swatch de esos de plástico). El peso del gatillo es mucho menor de lo esperado. Aun no siendo un pelo está muy afinado.
Y ahora empiezan los problemas. No son muchos y van teniendo solución a medida que avanzamos pero, si no fuera por el interés demostrado en guiarla por los interventores es para que se le caiga a uno el alma al suelo.
El primer problema es comprobar que el punzonado está reconocido en nuestro reglamento de armas.
Al principio no encaja. No se parece para nada al que tienen en la intervención como punzón de Bélgica. Miramos. Remiramos. Y volvemos a mirar en el libro y ese punzón no aparece pero, otro interventor, se molesta en buscarlo en la web corporativa de la Guardia Civil y lo encuentra en un libro anexo. Enseguida buscan ese libro en formato tradicional y comparan los punzones. Primera prueba superada.
Según ese libro para las armas que tienen ese punzón y que se quieran guiar, además del sello, han de tener marcado el calibre y nos da el librito tres ejemplos de los calibes marcados de la época. No obstante basta con que en algún sitio lo ponga.
Examinamos el arma minuciosamente. Los interventores y yo. Buscamos cualquier marca que se asemeje a un 12 pero, no encontramos nada. La decisión final del interventor es consultar con su comandancia y dejamos el tema para otro día.
Días después al enviar un arma que había cambiado por otra a un compañero del foro volvemos a retomar el tema en la intervención. La comandancia les ha contestado que no puede pronunciarse y pasa la consulta a Madrid. Los interventores insisten en que se trata de un arma original y que por aquel entonces no se controlaban esos detalles pero, han de esperar la respuesta.
Estando allí y llevando unas herramientas me permiten desmontar el arma para buscar cualquier inscripción que pueda darnos la excusa para hacerle la guía.
Una vez desmontada descubrimos unas iniciales grabadas en el cañón por la parte que queda oculta por la madera que imaginamos serán las del armero que la fabricó pero, ni rastro del puñetero 12.
Descubrimos también que en la parte interior del martillo hay una especie de corona grabada aunque también pueden ser una B y otra letra puesta de tal modo que asemeje una corona.
Y por último descubrimos unas claras IA grabadas en la parte interior de la madera.
Vuelvo a montar la pistola y se la devuelvo al interventor, pues no hemos encontrado nada que pueda ser usado de “duda razonable” para guiarla.
Actualmente la pistola sigue depositada en la Intervención en espera de recibir la respuesta de Madrid.
Quiero agradecer a los interventores que me tocan todo el esfuerzo que han tenido que hacer para buscar y encontrar los resquicios casi imperceptibles que les diera esa “duda razonable”.
Ya se que me vais a decir. Que la meta en el libro. ¡Pues, no!. Quiero hacer las cosas bien y guiarla. Si no se logra guiar la pistola se la devolveré al vendedor, pues así habíamos quedado de antemano y él ha aceptado sin condiciones.
Quiero, también agradecer a P. D., el vendedor, la paciencia que está teniendo conmigo y con todo este asunto, pues otra persona podría perfectamente desentenderse del asunto teniendo la opción del libro de coleccionista y sin embargo Pedro está siguiendo el proceso en primera persona.
De todos modos y sea cual fuere la decisión final de la Intervención Central de Madrid esto nos ha dado la base de qué buscar y que han de tener las armas originales que vayamos buscando para que nos las guíen en las intervenciones sin tener que pasar por Eibar donde sus punzones rompen el almizclado aroma de las armas originales (y el ácido de nuestros bolsillos).
En fin. Ya veremos. Un saludo y gracias.
Buenas noches
Bien, pues una vez apalabrada el arma me dispuse enseguida a reunir el dinero para pagarla. Al venir de libro de coleccionista pensé que sería relativamente fácil guiarla y, así, poder usarla para competir si daba la talla o para darme el gustazo de disparar un arma de 160 años.
El arma llegó a mi Intervención y una vez confirmado que ese era mi paquete telefónicamente (el roce hace el cariño y entre los interventores y yo ha surgido un conato de amistad) fui raudo a buscarlo. Eso si. Ya preparado para encajar la dura lucha que me esperaba, pues estaba seguro de que la pistola no llegaría a mi casa ese mismo dia.
Abrimos el paquete y de él sacaron a esa preciosidad.
Acostumbrado a las réplicas como la Imperio de ARSA o a la Rochatte se la ve muy pequeña y ligera. A simple vista se la ve en mejor estado que en las fotos así que es inevitable que salte la chispa del amor.
El interventor me la deja coger y se me adapta a la mano como un guante. Como ya imaginaba es muy ligera y está bien equilibrada. La encaro y se me antoja tan cómoda como puede ser una Walter P88 o una Walter PPK.
Pruebo los mecanismos y funcionan (y suenan) como un reloj suizo (pero, de los de antes, no un Swatch de esos de plástico). El peso del gatillo es mucho menor de lo esperado. Aun no siendo un pelo está muy afinado.
Y ahora empiezan los problemas. No son muchos y van teniendo solución a medida que avanzamos pero, si no fuera por el interés demostrado en guiarla por los interventores es para que se le caiga a uno el alma al suelo.
El primer problema es comprobar que el punzonado está reconocido en nuestro reglamento de armas.
Al principio no encaja. No se parece para nada al que tienen en la intervención como punzón de Bélgica. Miramos. Remiramos. Y volvemos a mirar en el libro y ese punzón no aparece pero, otro interventor, se molesta en buscarlo en la web corporativa de la Guardia Civil y lo encuentra en un libro anexo. Enseguida buscan ese libro en formato tradicional y comparan los punzones. Primera prueba superada.
Según ese libro para las armas que tienen ese punzón y que se quieran guiar, además del sello, han de tener marcado el calibre y nos da el librito tres ejemplos de los calibes marcados de la época. No obstante basta con que en algún sitio lo ponga.
Examinamos el arma minuciosamente. Los interventores y yo. Buscamos cualquier marca que se asemeje a un 12 pero, no encontramos nada. La decisión final del interventor es consultar con su comandancia y dejamos el tema para otro día.
Días después al enviar un arma que había cambiado por otra a un compañero del foro volvemos a retomar el tema en la intervención. La comandancia les ha contestado que no puede pronunciarse y pasa la consulta a Madrid. Los interventores insisten en que se trata de un arma original y que por aquel entonces no se controlaban esos detalles pero, han de esperar la respuesta.
Estando allí y llevando unas herramientas me permiten desmontar el arma para buscar cualquier inscripción que pueda darnos la excusa para hacerle la guía.
Una vez desmontada descubrimos unas iniciales grabadas en el cañón por la parte que queda oculta por la madera que imaginamos serán las del armero que la fabricó pero, ni rastro del puñetero 12.
Descubrimos también que en la parte interior del martillo hay una especie de corona grabada aunque también pueden ser una B y otra letra puesta de tal modo que asemeje una corona.
Y por último descubrimos unas claras IA grabadas en la parte interior de la madera.
Vuelvo a montar la pistola y se la devuelvo al interventor, pues no hemos encontrado nada que pueda ser usado de “duda razonable” para guiarla.
Actualmente la pistola sigue depositada en la Intervención en espera de recibir la respuesta de Madrid.
Quiero agradecer a los interventores que me tocan todo el esfuerzo que han tenido que hacer para buscar y encontrar los resquicios casi imperceptibles que les diera esa “duda razonable”.
Ya se que me vais a decir. Que la meta en el libro. ¡Pues, no!. Quiero hacer las cosas bien y guiarla. Si no se logra guiar la pistola se la devolveré al vendedor, pues así habíamos quedado de antemano y él ha aceptado sin condiciones.
Quiero, también agradecer a P. D., el vendedor, la paciencia que está teniendo conmigo y con todo este asunto, pues otra persona podría perfectamente desentenderse del asunto teniendo la opción del libro de coleccionista y sin embargo Pedro está siguiendo el proceso en primera persona.
De todos modos y sea cual fuere la decisión final de la Intervención Central de Madrid esto nos ha dado la base de qué buscar y que han de tener las armas originales que vayamos buscando para que nos las guíen en las intervenciones sin tener que pasar por Eibar donde sus punzones rompen el almizclado aroma de las armas originales (y el ácido de nuestros bolsillos).
En fin. Ya veremos. Un saludo y gracias.